Los intereses de las grandes constructoras han entrado en la campaña electoral en Aragón de la mano del gobierno populista de Mariano Rajoy. Desoyendo los varapalos judiciales en el caso de Mularroya, y la fuerte contestación social en el de Yesa, el gobierno español del PP reafirma su ‘descabellada’ apuesta por la destrucción del medio ambiente y el paisaje aragonés


















