Hace unos días publiqué en redes sociales una foto mía con Pilar Alegría, tomada en La Zaida, su pueblo natal, durante el primer acto de su carrera hacia la presidencia del Gobierno de Aragón. Aunque soy una persona más o menos pública, no soy especialmente conocida ni suelo generar grandes reacciones en redes. Sin embargo, aquella fotografía provocó algo que nunca había vivido: más de 100.000 interacciones en menos de ocho horas. Por primera vez experimenté en primera persona lo que hoy se llama “viralizarse”. Entre muchos mensajes iniciales de apoyo, pronto comenzaron a aparecer miles de insultos soeces, ataques …