Altavoz

Yo me quedo con la paz y lo mejor del sandinismo

| 19 julio, 2018 10.07

El rollo en Nicaragua no se comprende con facilidad por ser mucha la desinformación, excesivo el fanatismo y ser mares de ignorancia y estupidez los que lo dibujan.

Existe un nivel natural de descontento de una parte de la sociedad de cara al gobierno sandinista (que no es homogéneo), como es en cualquier democracia. Que no es nuevo en ese país ni en ningún otro. Algo que es hasta funcional para el sistema.

Hay un reconocimiento a las gestiones del gobierno sandinista en diversos campos sociales y de la economía. Un FSLN fuertes orgánica y territorialmente. Una parte mayoritaria de la sociedad que lo apoya. Todo ello a pesar de haber errores propios del ejercicio del poder.

Hay una vieja confrontación entre los que se fueron y los que siguen en el FSLN, mezclado ello con una generación joven opositora y otros jóvenes que sí lo respaldan. Y una psicología explosiva del nica que ha sido utilizada por intereses mercenarios.

Manipulación y financiamiento descarados de los que controlan las agendas internacionales y sus aliados locales que promueven la violencia con descaro. Violencia premeditada, chantaje, destrucción, acciones de odio que alcanzan el grado de terrorismo. Todo ello encaminado a destruir o desestabilizar la convivencia de un país pobre.

En cualquier país occidental de los más ricos, en cualquiera que sea, te atacarían con lo mejor de su fuerza de élite y te aniquilan, si vas y quemas clínicas, centros de trabajo, negocios populares, desnudas y quemas personas vivas en la vía pública, como lo han hecho los grupos vandálicos que en Nicaragua se escudan en un formato de oposición cuyo guion lo hemos visto ya en otros lugares, y todo para destruir la paz de un pueblo hermano.

Los que quieren ver caer el gobierno sandinista no son mejores que quienes gobiernan, eso es pura fanfarria. Sus aliados son las derechas obcecadas de América, como el partido ARENA de El Salvador, políticos estadounidenses de ultraderecha, banqueros y grandes empresarios también de derecha ortodoxa y una arcaica élite de despreciables obispos católicos. Todos ellos buscan destruir ese país que tanto afecto generaba a los centroamericanos al momento de hablar de paz y tranquilidad, sobre todo si eres habitante del llamado Triángulo de la Muerte. Muchos ni siquiera comprenden hacia dónde son conducidos por sus manipuladores. Hoy nos entristece lo que pasa en Nicaragua.

Si alguna vez luchaste por la justicia, si alguna vez mostraste tu inconformidad frente a algún poder político, si en tu recorrido por la vida comprendiste las entrañas del poder y sus artificiosos caminos, y si eres viejo y buzo, bien habrás desarrollado el instinto y la sabiduría para observar lo que se oculta en los hechos controvertidos de la historia, para tener la determinación de decir con quién estás cuando el mundo se derrumbe.

Yo me quedo con la paz, la estabilidad, los índices de desarrollo social, con la cultura popular y con lo mejor del sandinismo. Considero lo negativo de su gestión y asumo los riesgos de la imperfección humana, me quedo con los compañeros sandinistas.

19 julio, 2018

Autor/Autora

Abogado salvadoreño, escritor y periodista independiente


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