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Vergüenza en València: cuando el fascismo se siente legitimado

Los hechos ocurridos en Valencia durante el 9 de octubre serán recordados por su extrema violencia y por la connivencia que autoridades, policía y medios de comunicación masivos han tenido con los fascistas
| 10 octubre, 2017 12.10
Vergüenza en València: cuando el fascismo se siente legitimado
Ultras en Valencia Foto: La Directa

El 9 de octubre de 2017 será recordado como el día en que, sin tapujos, el fascismo se quitó la careta democrática. Mientras el popular Pablo Casado afirmaba que Carles Puigdemont acabaría en prisión como Lluís Companys si seguía con su plan de declarar la República de Catalunya, centenares de fascistas en Valencia -aunque la expresión pueda parecer poética es tal cual la realidad- campaban a sus anchas. Mientras las televisiones de gran consumo comentaban lo ocurrido en Valencia como el enfrentamiento entre separatistas y ciudadanos con banderas españolas, la Policía en la calle se mantenía pasiva ante las agresiones que esos mismos grupos fascistas acometían contra las personas de entidades sindicatos y partidos políticos que se manifestaban con motivo de la Diada del País Valencià portando como insignia el lema “Sí, al valencià”.

A las 18.00 horas, la manifestación democrática y legal fue interrumpida en la Plaza Sant Agustí de Valencia por un grupo que según relata el diario la Directa, estaba formado por 300 individuos que exhibían banderas españolas y señeras con la franja azul; esta concentración de extrema derecha no tenía permiso para llevarse a cabo. Al poco, sigue relatando el periódico catalán, ese grupo consiguió bloquear la manifestación de izquierdas. El Cuerpo Nacional de la Policía dispuesto para controlar que no se sucedieran altercados, a penas actúo siendo permisivo cuando algún ultra sobrepasó el cordón de seguridad para agredir a los manifestantes independentistas. Durante toda la manifestación el grupo de fascista siguió a las personas independentistas y de izquierdas insultándolas e intentando saltar el cordón policial para agredirlas. Además, los ultras reventaron la paradita del diario la Jornada.

Fue también entonces cuando el periodista Miquel Ramos, entre otras compañeras de la profesión, sufrió ataques físicos de la ultraderecha española.

Finalmente, la ultraderecha consiguió lo que buscaba -las imágenes muestran la connivencia de la policía- torpedeando la manifestación reivindicativa. Así empezó la actividad violenta de los ultras que nos ha dejado imágenes de una crueldad brutal. Las siguientes solo son una pocas que lo escenifican:

Resultaría muy fácil afirmar que se trata de cuatro locos. Sin embargo, la sucesión de los hechos demuestra que el fascismo en el estado español y en València está organizado, y lo que es peor, la policía no tiene ninguna intención de actuar para acabar con este mal. Más cuando por la mañana, ante el ayuntamiento de la ciudad, grupos parecidos a los que durante la tarde emplearon la violencia, entonaban cánticos constitutivos de delitos de odio que nadie de la derecha ha condenado:

“Sieg Heil”, “Monica Oltra, hija de puta”, “Puigdemont al paredón”, “Artur Mas cámara de gas”, “contra el coleta, metralleta”, “contra el podemita, dinamita”, “vamos a actuar, déjanos pasar” “a por ellos, oé”, “que sí, que sí que puta Compromís” y el más repugnante de todos los cánticos: “No se ven los amigos de Guillem” en referencia al Guillem Agulló, militante independentista asesinado por el neonazi Pedro Cuevas. Todo ello con brazos alzados.

Estos grupos son ampliamente conocidos en València y llevan mucho tiempo viviendo en la impunidad. Pese a que la manifestación fascista no fue convocada por ninguna organización en concreto, se vieron a miembros de España 2000, SomValencians, Democracia Nacional entre los atacantes y también a miembros de los Ultras Yomus, los seguidores de extrema derecha del Valencia Club de Futbol.

Reacciones

Con todas esas informaciones e imágenes, se esperaría que las reacciones de condena por parte de las autoridades y los medios de comunicación fueran unánimes. Muy lejos de la realidad, como si de una broma macabra se tratase, la Delegación del gobierno en València afirmaba en un tuit:

delegacion del gobierno valencia

Por su parte las televisiones en su forma de narrar y organizar la información alteraban los hechos de forma descarada. Muy preocupante pensar en lo que verán los agresores en sus pantallas de televisor cuando lleguen a sus casas. Una justificación moral de su actitud violenta:

Únicamente EUPV, Compromís y Podem en València han condenado los hechos ocurridos, pidiendo la dimisión del delegado del gobierno en el territorio, Juan Carlos Moragues. En su nota de prensa condenando los hechos,  EUPV afirmaba: “”ha habido una falta de actuación por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que sólo han actuado en momentos puntuales y dejando que estos grupos fascistas provocaran y agredieran a personas que estaban manifestándose cívica y pacíficamente”.

Las imágenes del 9 de octubre de 2017 en València serán recordadas porque ponen de manifiesto cuatro hechos: 1) el franquismo que nunca se erradicó tiene una presencia profunda en la sociedad española, pues pese a que los violentos fueron la minoría de la población, los que los acompañan en manifestaciones multitudinarias como la del domingo de Barcelona, no tienen reparos en tener a fascistas al lado. 2) el Partido Popular está usando esos grupos para avivar el odio ya no solo contra sus rivales políticos catalanes, sino contra todos sus rivales políticos. No solo eso, ha sido ese mismo partido el que gobernando durante dos décadas en el País Valencià y la ciudad de València ha creado una noción de españolidad que se fragua en el odio a lo catalán. 3) las fuerzas de seguridad del estado español están fuertemente contaminadas por la ideología de estos grupos. 4) Los medios de comunicación están jugando a un juego en el que convertir víctimas en verdugos y verdugos en víctimas que se defienden puede llevarnos a una realidad paralela que muchas tenemos miedo de ver.

 

 

10 octubre, 2017

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