Altavoz

Un pulso contra la precariedad

Conozco a Jesús en una terraza este verano pasado. Yo tomo café y él té. Nos hemos reunido a través de un conocido común. Su lucha y perseverancia contra la precariedad laboral es llamativa. Jesús trabajó durante un tiempo en el almacén regulador de BSH Electrodomésticos situado en la Plataforma Logística de Zaragoza (PLA-ZA). Lo...
| 18 diciembre, 2017 07.12
Un pulso contra la precariedad

Conozco a Jesús en una terraza este verano pasado. Yo tomo café y él té. Nos hemos reunido a través de un conocido común. Su lucha y perseverancia contra la precariedad laboral es llamativa.

Jesús trabajó durante un tiempo en el almacén regulador de BSH Electrodomésticos situado en la Plataforma Logística de Zaragoza (PLA-ZA). Lo hacía a través de la ETT Temporing, que cedía sus servicios a ESTESA primero, y a AZKAR Logística después, que eran las empresas subcontratadas por la multinacional del electrodoméstico. Algo así como el paradigma de la contratación temporal y la precariedad.

Lo cierto es que conforme escucho su historia me doy cuenta de que es un tipo avispado. Por aquellas fechas Jesús ya había solicitado una reducción de jornada para atender a sus hijos de 3 y 7 años. El 18 septiembre en el SAMA y el 1 de octubre del 2015 en el Juzgado de lo Social, Jesús presenta un escrito advirtiendo que desde junio de 2014 hasta junio de 2015 ha firmado hasta en once ocasiones contratos con Temporing para las mismas tareas, por lo que suplica que se declare esta contratación en fraude de ley entendiendo que se ha producido una situación de cesión ilegal de mano de obra.

Esto no gusta en AZKAR Logística, quien presta el servicio en BSH, ni en Temporing que rescinde su contrato alegando la finalización de obra y servicio.

Previamente había presentado hasta tres escritos en la Inspección de Trabajo, sin que estos surtieran ningún efecto. Jesús decide presentar una nueva demanda contra ESTESA, Temporing y AZKAR Logística esta vez manifestando su disconformidad con el cese. Por un lado advierte que habida cuenta de la ilegalidad de la contratación ésta se debe entender como indefinida y, que en todo caso, la obra y servicio no habría finalizado. Recrimina a las empresas que el despido es una represalia por los escritos presentados en el SAMA y en el Juzgado de lo Social, motivos por los que exige su readmisión en BSH como indefinido. Además, reclama ante el mismo juzgado la diferencia de salario con respecto al trabajador en plantilla de BSH que asciende aun total de 3.852,55€.

Jesús continúa sin trabajo durante meses, tiempo que invierte en estudiar para una oferta de empleo público. Finalmente se pone fecha para un primer juicio en el que reclama la nulidad de su despido. 30 de noviembre de 2016. Jesús había llegado a un acuerdo en el que se le abonarían 12.000€ y sería readmitido. Las empresas se desdicen y aseguran ante el juez que el acuerdo eran 8.000€. Jesús se niega a aceptarlo.

El nuevo señalamiento se fija para mayo de 2017, año y medio después del cese en la empresa. Para entonces Jesús había realizado sus exámenes y se había incorporado a un empleo público, lo que motivó, no sin la insistencia de su abogado, que no entrara a juicio y aceptara un acuerdo que supuso el reconocimiento por parte de Temporing de la
improcedencia del despido y el abono de 30.000€ por parte de la empresa AZKAR LOGÍSTICA, salarios de tramitación e indemnización por despido incluidos.

Jesús mantuvo un pulso que poca gente se atreve a aceptar y demostró que, a veces, conocer tus derechos es ya una victoria.

18 diciembre, 2017

Autor/Autora

Miembro del Consello d'AraInfo. @maconejos


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