Altavoz

Todas iguales

| 4 febrero, 2018 10.02
Todas iguales
Felipe de Borbón le hace entrega del Toisón de Oro a su hija Leonor. Foto: Casa Real.

Antiguamente las familias adineradas hacían donaciones y entregaban bienes para que sus niñas fueran acogidas en los conventos cuando era necesario alejar a la joven del mundanal ruido.

Las causas podían ser diversas: desde la limpieza del deshonor familiar por culpa de algún desliz amoroso con consecuencias, hasta la búsqueda de acomodo por falta de perspectivas de futuro para ellas.

Las mujeres no disfrutaban de muchas salidas. Sus opciones pasaban por desposar con un mantenedor tras ser engalanadas con un buen patrimonio ofrecido por la familia.

Además de la cuantía de la dote que adornaba a la doncella también tenía extraordinaria relevancia (igual que ahora) lo bellas que eran.

Las más hermosas podían elegir entre varios pretendientes y el importe de la dote disminuía a razón directamente proporcional de su belleza

Las poco agraciadas tenían altas posibilidades de ser casadas con dios y dedicadas a su inmaterial servicio. Naturalmente este proyecto de esposo también exigía la dote, como cualquier otro ofrecimiento de consorte.

En la versión masculina del proceso, los varones eran destinados a diferentes tareas en función del orden de llegada a la familia. Así el primogénito se quedaba con tierras y bienes, los siguientes muchachos elegían entre servir a dios o servirse de las armas para hacer fortuna.

En los tiempos que nos ha tocado vivir la sociedad  ha cambiado algo, aunque no toda la sociedad.

Igual que las aldeas de irreductibles galos de Asteríx, algunas instituciones resisten impertérritas e incólumes  el paso de los siglos. Se mueven por idénticos parámetros que sus antepasados de la Edad Media.

Hemos asistido boquiabiertos a la celebración del 50 cumpleaños de un señor que ostenta la dignidad de ser el Jefe de Estado luciendo como único mérito que su padre fue colocado en el trono por la voluntad de un genocida dictador.

Unos generales rebeldes decidieron que la voluntad del pueblo soberano no tenía ninguna validez. Como es norma – habitualmente histórica – las fuerzas armadas españolas se colocaron al lado de caciques, nobles, obispos y banqueros para sesgar la ocasión de libertad democrática que el pueblo había logrado. La II República duró un suspiro.

Entre todos esos mandos militares, destacó uno por su falta de escrúpulos y desmedida ambición. Sucesiva y meticulosamente los insurrectos insignes que eclipsaban a Franco  (Sanjurjo y Mola) acabaron siendo descabalgados de la carrera por el poder. Fatales y sospechosos accidentes despejaron el camino del gallego hacia la Jefatura de los rebeldes.

El Borbón depuesto se frotaba las manos en su exilio romano, pensaba que unos militares leales a su persona iban a restituirle en el trono por la fuerza.

Su esperanza fue vana, igual que resultó estéril la aspiración de su hijo Juan. El levantisco se acomodó en el sillón y le cogió gusto. A regañadientes lo soltó con su último suspiro, antes dejó “todo atado y bien atado”.

Curiosamente Juan Carlos de Borbón acabó siendo el agraciado por la victoria del bando de los rebeldes sublevados ya  que fue nombrado por Franco su sucesor a título de rey.

A día de hoy, 86 años, 9 meses y algunos días del derrocamiento de Alfonso XIII nos encontramos con un bisnieto del rey destituido en el mismo lugar en el que se hallaba su bisabuelo ¿méritos? Haber nacido.

Así, por ese nacimiento se organiza un festejo para celebrar su 50 cumpleaños y como regalo decide conceder a su heredera la condecoración del Toison de oro ¿méritos de la niña? Haber nacido.

Anteriormente había sido nombrada princesa de Asturias por detentar los mismos méritos que lució  su progenitor: haber nacido.

Ahora bien, Leonor debe de saber que el principado que ostenta y “la oveja de oro muerta colgada de una cuerda que va a lucir en el pecho” será debido a que en España existe una familia que vive al margen de la Constitución y que segrega  por cuestión de sexo.

Si no ocurriera esta discriminación sería su primo hermano Felipe Juan Froilán de Todos los Santos quien tendría esos títulos y de quien sería glosada su extraordinaria formación para cumplir con la altísima misión que le iba a ser encomendada. Su madre la reina Elena desgranaría las palabras henchida de satisfacción sin poder reprimir unas lagrimitas pensando ¡Qué listo es mi niño!

Naturalmente todos los españoles somos iguales ante la ley, ¡Faltaría más! Por eso es delito todo lo que parezca injurias a la corona.

De los compi yoguis investigados nadie se acuerda, sin embargo se dicta prisión preventiva sin fianza para determinadas personas por si acaso delinquen. Esto último es una aportación española al mundo del derecho. A partir de ahora se hablara de Derecho Romano, Derecho Civil, Derecho Penal y por supuesto de Derecho Preventivo Español. Aquí los jueces encarcelan a las personas por si acaso.

Al tiempo que condenados por sentencia de los tribunales a mas de 6 años, ni siquiera ven reducida su capacidad de movimiento ni se toman medidas cautelares.

Claro que todo el mundo no es cuñado del Jefe de Estado ni es un Duque em-Palma-do Urdangarín dixit.

4 febrero, 2018

Autor/Autora

José Antonio Luque, es socio de MHUEL (@MHUEL_), analista social y colaborador de AraInfo.


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