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Termina el juicio a cuatro guardias civiles acusados de torturar y agredir sexualmente a Sandra Barrenetxea

El pasado 14 de marzo dio comienzo en la Audiencia de Bizkaia el juicio contra cuatro guardias civiles acusados de torturar y agredir sexualmente a Sandra Barrenetxea. El 17 de marzo, en su cuarta sesión, el juicio quedó a la espera de una sentencia. Barrenetxea fue detenida en 2010 por pertenecer a Ekin.
| 26 marzo, 2017 06.03
Termina el juicio a cuatro guardias civiles acusados de torturar y agredir sexualmente a Sandra Barrenetxea
Juicio contra cuatro guardias civiles acusados por las torturas que sufrió durante su detención Sandra Barrenetxea. Foto: GARA

El juicio. El pasado 14 de marzo dio comienzo en la Audiencia de Bizkaia el juicio contra cuatro guardias civiles acusados de torturar y agredir sexualmente a Sandra Barrenetxea. El 17 de marzo, en su cuarta sesión, el juicio quedó a la espera de una sentencia.

Los hechos. Han pasado casi 7 años desde que se produjeron los sucesos que ahora se juzgan. Barrenetxea, el mismo día en que se inició su juicio, relataba para la televisión pública vasca, que “el día 13 de septiembre de 2010, sobre las 2 o 3 de la madrugada, entraron en mi casa unos 10 hombres”. Tiraron la puerta abajo del domicilio en Bilbo donde vivía sola y gritando se abalanzaron sobre ella, arma en mano, afirma.

La detención de Barrenetxea se enmarcaba dentro de la operación policial del Estado español contra Ekin, que se saldó con el arresto de nueve de sus miembros. El Ministerio del Interior consideraba que el grupo independentista era la correa de transmisión entre ETA y colectivos de la izquierda aberztale.

Tras el asalto, los guardias civiles metieron a Barrenetxea en un coche. “Es allí donde empiezan las torturas”, afirmaba para Eitb. Según su relato, le pusieron un antifaz y le dijeron que entonces empezaba lo bueno. Le quitaron la camiseta, le bajaron los pantalones y las bragas hasta los tobillos. La tocaban y pegaban mientras recibía toda clase de insultos y frecuentemente amenazaban con violarla. Sandra Barrenetxea añade que en este caso se trata de agresiones difícilmente demostrables porque en el automóvil no había cámaras. De hecho, tampoco había dispositivos de videovigilancia en la celda donde la retuvieron más tarde durante cinco días.

El juicio. La denuncia de Sandra Barrenetxea ha sido archivada en tres ocasiones: junio de 2012, junio de 2013 y noviembre de 2014. Finalmente Barrenetxea ha conseguido que cuatro agentes de la guardia civil se sienten en el banquillo de los acusados. Su abogada, Jone Goirizelaia, pedía 19 años de cárcel para los agentes: 10 por agresión sexual, 6 por tortura y 3 por insultos con carga sexual. Finalmente, en la última sesión del juicio, la acusación pidió penas de cárcel de 9 años por cada uno de los guardias civiles.

Los hechos. Según explicó Barrenetxea en el coche a la vejación sexual se le añadió la tortura rasa. Barrenetxea relató durante la segunda sesión del juicio, entre sollozos y a preguntas de su abogada, como le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza y como, cada vez que se movía por la asfixia, recibía nuevos golpes. Además, “me obligaron a coger un objeto metálico y me dijeron que se trataba de una pistola”. Una pistola que quedaría marcada con sus huellas y que “los guardia civiles amenazaban con usar como prueba para culparme”.

Sandra afirmaba en Eitb que no sabía donde la habían llevado; lo supo más tarde. Resulta escalofriante pensar que entre Bilbo y Madrid hay 3 horas y 50 minutos de trayecto en coche.

El juicio. Según el forense que examinó a Barranetxea cuando llegó a la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid en 2010, la mujer le relató las agresiones sexuales recibidas y la tortura sufrida en el coche. Sin embargo el médico, Juan Miguel Monge Pérez, aseguraba en la tercera sesión del juicio que no vio en ella indicio alguno de haber sido agredida. Es decir, afirmó que Barrenetxea mentía. El forense, con todo, tiene un expediente abierto desde el año 2015 por la Asociación Médica Mundial, por supuesto encubierto de tortura en los casos de Beatriz Etxebarria y Unai Romano. El mismo Monge Pérez, ha dicho que en ninguno de los encuentros posteriores que tuvo con Barrenetxea, ésta le comentara nada sobre las vejaciones. Por lo tanto, sugiere el forense, los malos tratos que relata Barrenetxea serían inventados a posteriori. Ante esta afirmación la víctima declara: “¿Para qué le iba a decir que me habían bajado los pantalones, si no era capaz de darme un analgésico?”.

Los hechos. El infierno continúo tras la exploración del forense. Barrenetxea también afirmó que fue trasladada a la sala de interrogatorios donde siguieron insultándola y golpeándola. La obligaron a desnudarse de nuevo y ante su negativa, le dijeron que si no cooperaba sería violada por “El Francés”. Una vez sin ropa, continúa su relato, la pusieron encima de una mesa y entró en la sala el policía que respondía a ese apodo, diciendo: “Dónde está esa hija de puta, que la voy a violar (…) de aquí no sales, y si no colaboras te voy a violar y no vas a salir de aquí, no vas a poder tener hijos, hija de puta, no vas a poder ser madre y no vas a poder salir de aquí”.

El juicio. Durante la segunda sesión del juicio, Sandra Barrenetxea ha reconocido a tres de los cuatro guardia civiles acusados como responsables de las torturas y las agresiones sexuales. Además, durante esta comparecencia del día 15 de marzo, la psicóloga Olatz Barrenetxea, presentó un informe pericial basado en el Protocolo de Estambul, que da veracidad a los relatos de vejaciones sufridos por Barrenetxea. Dicho protocolo es un manual para la investigación y documentación de torturas adoptado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en el año 2000; una guía para determinar si alguien ha sido torturado o no.

Olatz Barrenetxea es clara en su veredicto sobre el caso de Barrenetxea y pone en entredicho la versión del forense: “el relato de Sandra Barrenetxea tiene máxima consistencia, es absolutamente creíble”.

Los hechos. Después del terrible testimonio descrito por Barrenetxea que vivió durante los cinco días que estuvo incomunicada en las dependencia de la guardia civil, ingresó en la prisión Murcia II. De allí salió en febrero de 2012 tras pagar una indemnización de 15.000 euros. Cuando más de un año después, en octubre de 2013, reunió el valor suficiente para acudir a un psicólogo, fue diagnosticada de un síndrome depresivo con ansiedad generalizada. Paradoxalmente Sandra afirmaba que se sentía más tranquila en la cárcel que en la calle donde corrían libremente los policías que afirma que la torturaron y la agredieron sexualmente.

El juicio. La defensa de los cuatro acusados y la fiscalía han solicitado que los guardia civiles queden libres de todos los cargos que se les imputan. Consideran que el único testimonio que tiene validez es el del forense Monge Pérez. Por otro lado, han acusado a Sandra Barrenetxea de crearse un personaje “con un guión, un relato novelado”. Rechazan todas las acusaciones de violencia, agresión sexual y tortura.

Podría ser que por una vez el guión de siempre no se cumpliera. También podría ser que se cumpliese como siempre en los casos en que presos y presas denuncian torturas de la policía; el guión de la impunidad. Mientras tanto, mientras son mínimos los declarados culpables, ya se contabilizan más de 5.000 casos de tortura en los que el Estado español tiene un papel relevante.

26 marzo, 2017

Autor/Autora

Periodista. Miembro del Consello d'AraInfo. @AlbertAlexan


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