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Reclaman la libertad de los dos jóvenes en prisión preventiva tras el concierto nazi

La Plataforma Antifascista de Zaragoza ha entregado un escrito al Chustizia, por el que solicita la puesta en libertad de los dos jóvenes en prisión preventiva, tras los altercados en torno al concierto nazi celebrado el 28 de febrero. Además, han presentado un manifiesto firmado por más de cuarenta organizaciones y más de cien personalidades.
| 21 abril, 2015 07.04
Representantes de la PAZ durante el acto en el Chustizia.

Representantes de la PAZ durante la entrega del escrito.

La Plataforma Antifascista de Zaragoza ha entregado esta mañana un escrito al Chustizia d’Aragón, por el que solicitan la puesta en libertad de los dos jóvenes en situación de prisión preventiva, tras los altercados que se originaron en torno al concierto nazi celebrado el 28 de febrero.

A la entrega del escrito le ha sido adjuntado un manifiesto firmado por más de cuarenta organizaciones y más de cien personalidades, entre las que se encuentran políticos, profesionales de la cultura y la universidad, así como vecinos y vecinas de Zaragoza a título particular.

Por su parte, los abogados de dos de los antifascistas detenidos tras el concierto nazi, Juan y Richi, que permanecen en prisión preventiva desde el pasado 3 de marzo por haber participado en los supuestos desórdenes públicos de forma organizada, han vuelto a solicitar la libertad provisional y la aplicación de otras medidas cautelares menos gravosas para éstos, ya que tras las declaraciones en Sede Judicial de la mayoría de los Agentes que intervinieron en las detenciones ha quedado patente que existen “claras contradicciones entre las declaraciones de los agentes en sede judicial y lo expresado en el atestado” y que los 10 antifascistas fueron detenidos sin “haber sido reconocidos en su supuesta participación en los desórdenes”.

Fuentes del movimiento antifascista aseguran que “fue una protesta contra la celebración del concierto nazi, que fue recibida con violencia por parte de los neonazis, y sin embargo, ninguno de ellos fue detenido”.

El concierto nazi se celebró el 28 de febrero, tras la denuncia pública de varias asociaciones vecinales y, según fuentes del movimiento antifascista, “sin que ninguna administración hiciese nada para evitarlo, pese al riesgo grave e inminente que supone para el conjunto de la sociedad la difusión y enaltecimiento de ideas racistas y xenófobas, además de estar penado por la ley”.

Se da además la coincidencia de que la empresa propietaria del edificio ocupado, Restaura S.L., denunciaba en Zaragoza la ocupación ilegal del mismo, el día 26 de febrero, alertados por la celebración del concierto. Una denuncia que todavía continúa paralizada sin que Ayuntamiento de Zaragoza ni Delegación de Gobierno hayan iniciado los trámites de desalojo.

Además, desde la Plataforma Antifascista de Zaragoza, añaden que “los neonazis pretenden utilizar el aparato judicial del estado, que se supone que es el encargado de hacer justicia, para que les de cobijo”. En este sentido, aseguran que uno de los principales militantes del “Hogar Social”, J. R. B., está actualmente “involucrado en más de una causa, una de ellas por amenazas graves en agosto del año pasado, mismo mes en el que varios militantes del Movimiento Social Republicano (MSR) fueron detenidos por propinar varias palizas a ciudadanos de Zaragoza, según publicaron los diferentes medios de comunicación”.

Con la entrega de estos documentos ante el Chustizia, los colectivos antifascistas pretenden poner en conocimiento de éste las irregularidades observadas por sus abogados, la situación de ocupación ilegal de un edificio por parte de un colectivo neonazi, así como la situación de los dos jóvenes encarcelados, con el fin de que estas actuaciones puedan ser supervisadas por desde la oficina de Fernando García Vicente.

La Plataforma Antifascista de Zaragoza hará público en los próximos días un conjunto de movilizaciones y actos “con el objetivo de cerrar el hogar racista y fascista de Las Fuentes” y de “demostrar que no se trata de un sitio que se dedica a la caridad, como nos quieren hacer ver, sino de un centro de propaganda racista que busca crear el odio entre vecinos por su diferenciación de raza o nacionalidad”. “Esto es incompatible con un sistema democrático y los responsables no se deberían lavar las manos ante ello”, concluyen.

21 abril, 2015

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