Altavoz

Sin contradicciones 2

Hace algunos meses me referí en uno de estos artículos a un grupo de hombres y mujeres, entre los que tengo el honor de contarme, que se proponen poner en marcha una fundación sin ánimo de lucro. Una fundación que, entre otros objetivos, tiene el de ayudar a los escritores aragoneses en el empeño de...
| 1 marzo, 2017 06.03
Sin contradicciones 2
Antonio Piazuelo.

Hace algunos meses me referí en uno de estos artículos a un grupo de hombres y mujeres, entre los que tengo el honor de contarme, que se proponen poner en marcha una fundación sin ánimo de lucro. Una fundación que, entre otros objetivos, tiene el de ayudar a los escritores aragoneses en el empeño de publicar sus primeros trabajos. No se trata, claro está, de abrir esa puerta al primero que llegue con un manuscrito bajo el brazo, pero sí que éramos y somos conscientes de que hay muchos escritores en nuestra tierra (y en otras) que llevan a cabo obras de mérito y se estrellan contra el muro de un mercado editorial difícil y extremadamente competitivo, en el que muchas veces a las empresas les resulta difícil arriesgar en la apuesta por un escritor novel o simplemente poco conocido. De modo que con mucha frecuencia esas obras, que podrían ser importantes, se quedan sin ver la luz. Pues bien, hoy puedo decir ya que todo está mucho más cerca que cuando escribí ese artículo.

Me parece oportuno, pues, recuperar algunos de los argumentos que expuse en él para que quede claro qué es lo que se pretende y, sobre todo, que es lo que no se pretende, a fin de evitar cualquier suspicacia. Hablaba en él de la carrera de obstáculos en la que se convierte demasiado a menudo el intento de publicar un primer libro en España, obstáculos que se multiplican en comunidades como Aragón, con un tejido editorial muy meritorio pero cuyas dimensiones no tienen nada que ver con los grandes colosos del negocio que operan en Madrid y, sobre todo, en Barcelona.

Pero señalaba también que en Aragón se escribe. Que se escribe mucho, y se escribe muy bien. Puse unos cuantos ejemplos de autores, nacidos o residentes en esta comunidad, que disfrutan del favor de los lectores y/o de la crítica. Autores de éxito, en definitiva, a los que se suman todos los años nuevos nombres, algunos con la fuerza con que lo hizo en 2016 Sergio del Molino. Del Molino, un zaragozano nacido en Madrid (como muchos otros zaragozanos nacieron en otros lugares) irrumpió el año pasado en lo alto de las listas de ventas con un extraordinario libro de ensayo, a medias con el reportaje periodístico, sobre esa España poco visible que ocupa la mayor parte del territorio y alberga a una parte ínfima de su población. La España Vacía es su título y ha alcanzado un éxito poco frecuente en ese género. Sergio del Molino no era un escritor novel, e incluso obtuvo importantes galardones hace unos años, en 2013, con La hora violeta, en la que relataba la enfermedad y muerte de su hijo, pero ha sido su último libro el que le ha terminado de situar entre los mejores.

También el año pasado conquistó el aragonés Ignacio Martínez de Pisón el Premio Nacional de Narrativa por La Buena Reputación), ambientada en buena parte en Zaragoza. Martínez de Pisón pertenece al grupo de escritores que han recorrido un camino inverso al de Sergio del Molino: los aragoneses que solo han alcanzado el éxito después de emigrar a otras comunidades, en este caso a Barcelona, como Javier Tomeo. Soledad Puértolas y Ángel Guinda lo hicieron a Madrid.

Claro que también hay muchos autores que no tuvieron que salir de Aragón para alcanzar el un éxito. Las novelas de José Luis Corral aparecen con frecuencia entre las más vendidas y destacan también por su rigor histórico. El barbastrense Manuel Vilas cultiva la poesía, la novela y el ensayo con excelentes resultados. Palmeras en la Nieve, primera novela de Luz Gabás (Monzón, 1968) es una de las obras más destacadas de los últimos años y ya ha sido llevada al cine. Los trabajos de investigación histórica de Julián Casanova o los de investigación periodística de Ramón J. Campo abren fronteras fuera de España… Todo eso, y mucho más que no cabría en estas líneas, en una comunidad que cuenta con poco más de un millón de habitantes.

Es, por lo tanto, legítimo pensar que hay otros muchos nombres que se sumarían a esta lista si tuviesen la oportunidad de publicar sus obras. Desde luego conozco a varios que pueden aspirar a ello con muy buenos argumentos y puedo asegurar que cada día hay más gente que escribe en esta tierra. Además, en mi opinión, muchos de ellos lo hacen francamente bien.

La fundación que impulsamos intenta sencillamente ayudar en esos primeros y difíciles pasos pero tal vez haya quien, a primera vista, pudiera mirar esta iniciativa con recelo. No lo hagan: no se pretende entrar a competir en un mercado donde otros arriesgan su capital, sino más bien todo lo contrario. Es indiscutible que nos gustaría ayudar a descubrir futuros escritores y escritoras cuyas obras alcancen el favor de los lectores, pero de lo que se trata es de desbrozar el camino para que puedan desarrollar su carrera (que, eso sí, deseamos llena de éxitos) en las editoriales convencionales. Y, a poder ser, en las editoriales aragonesas.

En el artículo anterior invité a descartar cualquier tipo de reticencias con el siguiente argumento, del que le venía el título: “Para nosotros, el papel de esas editoriales (que realizan una magnífica labor) está muy claro, tan claro como que nuestra fundación no aspira a convertirse en una de ellas y tan claro como el hueco que nos gustaría cubrir con esta iniciativa que, igual que algunos medicamentos sencillos, creemos que tiene algunas buenas indicaciones y ninguna contraindicación”.

Y añadí: “Quienes escriben se esfuerzan a diario en abrir su conocimiento y en ayudar a abrir el de sus lectores. Queremos ayudarles en ese esfuerzo. Eso es todo. Muchos gobiernos autonómicos en nuestro país han puesto en marcha incubadoras de empresas que ayudan a dar sus primeros pasos a los aspirantes a empresarios, y en algunos casos funcionan bastante bien. Esa sería la idea: ayudar a quienes quieren abrirse camino en el mundo de las letras a recorrer los primeros, y más difíciles, metros de su carrera”. Para eso se necesita la ayuda de todos, y contamos con ella.

1 marzo, 2017

Autor/Autora

Miembro fundador de ATTAC Aragón.


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