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Pedro Santisteve: “Hemos hecho frente a la asfixia económica sin recortes sociales”

Tono sereno el empleado por el alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, durante esta entrevista, no exenta de pinceladas de autocrítica, y en la que ha planteado los planes de futuro para la capital aragonesa
| 3 diciembre, 2016 07.12
Pedro Santisteve: “Hemos hecho frente a la asfixia económica sin recortes sociales”
Santisteve durante la entrevista con AraInfo. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

El pasado martes, AraInfo se reunió con el alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, quien nos recibió en su despacho para hablar, entre otros temas, del balance de estos 15 meses de gobierno, de las nuevas propuestas del Ejecutivo municipal, de la deuda y del trazado de la segunda línea del tranvía, de Averly, de Torre Village o de su relación con el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán. Una entrevista que dio para mucho y en la que Santisteve dejó claro el modelo de ciudad que quiere para Zaragoza.

Buenos días alcalde, en primer lugar, ¿qué balance hace de estos primeros meses de gobierno, para la ciudad, para el equipo de gobierno y personalmente?

Como comenté en el debate sobre el Estado de la ciudad, estamos relativamente satisfechos porque en este año y medio el trabajo ha sido de aterrizaje, de sanear cuentas, de ver en qué estado nos hemos encontrado el Ayuntamiento, y de alguna forma situarnos en el día a día. Para eso había que despejar toda esa losa que supone un pago de intereses del 8 % en contratos que venían sin actualizar desde el año 2005. No había dinero ni para pagar el agua. En este campo, el consejero de Economía Fernando Rivarés ha hecho un muy buen trabajo con la amortización de cerca de 90 millones de deuda, porque esto nos permite salir del plan de ajuste y destinar el pago de intereses al área, por ejemplo, de acción social, ya que hemos hecho frente a una situación económica de asfixia pero sin recortes sociales, ampliando cerca de un 15 % y una inversión de 100 millones de euros. Y estamos muy satisfechos porque ese trabajo ha sido reconocido públicamente por la Asociación de Gestores de Acción Social, que ha situado a Zaragoza junto con Madrid y Las Palmas en un ranking que roza la excelencia en cuanto a inversión por habitantes en materia de acción social.

En el terreno personal, me he encontrado con un equipo de gente con muchas ganas de trabajar, en el que en algunos casos la gestión nos ha comido el día a día porque había que poner orden en un Ayuntamiento en el que nos hemos encontrado con una plantilla con unas tasas de reposición de pérdidas de funcionariado y con un problema de motivación con estas nuevas políticas de cambio que queríamos implementar. Aquí teníamos que dar ejemplo, hemos recortado los privilegios y los gastos superfluos y esto ha sido algo que hemos querido dejar claro desde el principio. Satisfecho pues en lo personal porque era un gran reto, ya que somos ciudadanos de a pie, que hemos dado un paso en este nivel de la profesión política y creo que estamos actuando con honestidad, dejándonos la piel y con un esfuerzo que queremos que redunde en el bien de la ciudadanía.

Ustedes también proponen medidas para el año 2017 y sucesivos, como un Plan de Apoyo al comercio de proximidad, la creación de una Oficina Municipal contra el Fraude y la Corrupción, o hacer de Zaragoza una ciudad cuidadora. Anunció también en el debate sobre el Estado de la Ciudad un Plan de Movilidad Eléctrica unido también a un ‘desenganche’ de las distribuidoras eléctricas para contratar directamente dicho suministro. A grandes rasgos, ¿qué implican estas propuestas?

Son dos grandes ejes que son fundamentales para hacer frente al cambio climático a nivel local con una apuesta por las energías renovables y atendiendo además a nuestra ciudadanía para convertir a la ciudad en una segunda piel que tiene que ser objeto de protección, es decir, atender la vida y la convivencia en los barrios, y ahí el comercio de proximidad resulta clave porque vertebra la vida y la convivencia. Y por ahí van a ir las acciones de gobierno, renovando la flota de autobuses –este año con cuatro vehículos híbridos- y que esta renovación sea cada vez mas potente.

En cuanto a la posibilidad de comprar energía directamente al cool de energía, esta puede suponer que si ya hemos ahorrado tres millones de euros, podríamos ahorrar cerca de un millón de euros anuales. También todo lo que tiene que ver con recogida selectiva de basuras, y empezar a hincarle el diente a la basura orgánica, con lo que supone de ahorro y las posibilidades de crear empleo.

Y en el ámbito de los cuidados, lo que nos gusta resaltar es el cómo conseguimos que barrios de la zona este oeste, que se han quedado un poco marginados dentro de una ciudad consolidada, y que a su vez se ha quedado un tanto envejecida, como pueden ser los barrios de Delicias, Las Fuentes o San José, ver cómo podemos promover nuevos centros de atracción en el ámbito del comercio de proximidad, para poder estimular zonas que puedan servir de reclamo para que la gente se reúna, compre, y aprovechar toda esa sinergia del comercio de proximidad.

Fundamentalmente, nuestra preocupación es seguir atendiendo la situación de las personas, y para eso, todo lo que tiene que ver con la vivienda es también estímulo y empleo. En este sentido, las viviendas con alquileres sociales resultan clave pensando en toda esa gente joven que tiene problemas para emanciparse, y el primer paso es las viviendas en materia de acción social. En resumen, todo un plan en el que tengamos en cuenta a las personas en función de la edad y su situación social, pero todo ello pensando en los barrios, que es por donde la ciudad respira.

Los partidos de la oposición acusan al gobierno de ZeC de carecer de modelo de ciudad y de incapacidad para alcanzar acuerdos. ¿Qué líneas maestras tiene su proyecto para Zaragoza? Y en este sentido, ¿cómo esperan convencer a otros grupos municipales para obtener su apoyo?

Creo que hemos dejado claro en el debate sobre el Estado de la Ciudad que Zaragoza en Común tiene un modelo de ciudad. Y además nos hemos enfrentado a un planteamiento de pensamiento y acción global. Eso implica hacer frente a dos de los más graves problemas en el que hoy se encuentra gran parte de la ciudadanía mundial. Uno es el cambio climático, y de cómo concienciamos a la ciudadanía que hay que revertir esta situación que pone en riesgo a la especie humana y que hay que hacerlo en el ámbito de las ciudades y a nivel local.

Y por otro lado, la lucha contra la desigualdad, que hoy en día es producto de un capitalismo financiero de casino que nos lleva a que el 1 % controle los recursos y la riqueza del 60 % de la población. Para hacer frente a esta situación, hay que asumir en el ámbito de la ciudad donde se producen estos conflictos por el cambio y por la supervivencia y por la calidad de vida y la dignidad de las personas, y ahí es donde nos tenemos que centrar.

La oposición se encuentra con gente que viene del mundo de los movimientos sociales, que nunca ha ejercido la política en un sentido profesional, que no tiene aspiraciones de permanencia y muchas veces no saben cómo relacionarse con nosotros. Y probablemente, nosotros tampoco sabemos cómo relacionarnos en el ámbito de la institución y de la administración local, en un mundo de una política profesionalizada en la que la gente está más preocupada de sus sillones que del porvenir de las generaciones venideras en esta ciudad.

Durante estos meses, como es natural, ya han surgido algunos temas polémicos en la vida social, como por ejemplo todo lo que está relacionado con el campo municipal de fútbol la Romareda. ¿Cómo se va actuar al respecto desde el Ayuntamiento de Zaragoza?

En este asunto nosotros hemos planteado que nuestra preocupación es salvaguardar un bien municipal como es el estadio. Es decir, salvaguardarlo y no hablar, ni vender humo, que es lo que nos ha llevado a que nos hayamos gastado una millonada en proyectos de nuevos estadios como han hecho los anteriores gobiernos, sino que nosotros hemos actuado responsablemente en el sentido de analizar técnicamente cómo se encontraba, pensando en una futura reforma pero para ver si existían problemas de seguridad o no.

Al final se ha demostrado que la situación no era tan grave. Se han consolidado algunas zonas, pero a partir de ahí, el tema del que hay que hablar es, ¿va a haber más gente que se vaya a implicar en este tema? ¿se pretende que el Ayuntamiento saque, de no se sabe donde, 40 millones de euros para la Romareda y bajo una situación de desigualdad radical de la gente en estos tiempos? Claro, el tema es si la Federación de Fútbol, si las instituciones privadas, si el Gobierno de Aragón, si el club, si todas estas entidades se implican, nosotros remaremos a favor y obviamente no vamos a dejar a la gente y a la afición tirada, pero tiene que ser un esfuerzo por parte de todos y todas.

Cambiando de asunto. ¿Qué opinión le merece la compatibilidad que se promulga entre la laicidad institucional y la libertad individual de los cargos públicos?

La verdad es que nos hemos visto un poco sorprendidos porque esperábamos mas receptividad por parte del Partido Socialista en este sentido, que por ejemplo en ciudades como Uesca no ha representado ningún problema. Nosotros queríamos avanzar en esta línea porque creemos que los derechos fundamentales y la libertad religiosa tienen que deslindarse de la acción política.

Hemos dado algún paso, seguiremos avanzando en la medida de que podamos conseguir consensos, tanto con el PSOE como con CHA, pero hay que reconocer que al principio hemos sufrido algún ‘pinchazo’ en una situación en la que creemos que es de lo más normal. Mantenemos una posición de respeto pero al mismo tiempo intentamos salvaguardar esa exposición de laicidad porque somos proclives a la revisión o derogación del concordato, estamos a favor de que la Iglesia pague el IBI de sus inmuebles, no de los destinados a culto, pero sí de otros que se ocultan a través de fundaciones, y el pago del IVA, pero claro, eso es algo esencial que no depende de nosotros, sino del Estado central.

Otro de los temas que ha creado polémica es el que afecta a la posible disolución o reestructuración de la Unidad de Apoyo Policial Operativo (UAPO). ¿Qué opina al respecto?

La UAPO es una unidad de intervención que tiene disponibilidad de efectivos para cualquier situación más o menos de emergencia, por ejemplo en una gran concentración de gente, en un partido de fútbol o en una situación de emergencia. Que tenga plena intervención implica que no tienes que pagar horas extras al resto de la policía local para que hagan esas mismas funciones. En referencia a esas reivindicaciones de disolución de la UAPO, lo que nosotros estamos hablando es de un nuevo modelo policial. Un modelo policial de proximidad en el que los cuerpos policiales municipales estén pensando, obviamente, en la satisfacción de los derechos de los vecinos y vecinas, y eso se traduce en una policía de proximidad.

Para crear este grupo hay que dar formación, que se está dando ya en materia de mediación y conflictos, que era un tema muy poco conocido en el ámbito de la formación policial, y creo que está teniendo buena acogida. A partir de ahí, como decía la concejala Elena Giner, hay que reconvertir funciones y hay que intentar llegar a acuerdos. También porque estamos hablando de que el cuerpo de policía tiene cerca de 1.500 efectivos, tenemos ahí a todos los sindicatos y es un tema sensible que requiere que haya consenso con los demás grupos municipales que es lo que ha ocurrido siempre que se ha pretendido realizar alguna modificación, por eso estamos trabajando en esa dirección.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Hablemos ahora desde un punto de vista que tiene que ver más con el terreno del urbanismo en la ciudad. ¿En qué situación se encuentra ahora mismo Averly y Torre Village?

Estos son temas que nos vienen de la legislatura anterior, que estaban en tramitación y que por consiguiente son temas en los que nosotros no hemos tenido margen de maniobra. En lo que se refiere a Averly, ha estado en una situación asidua bastante lamentable, en la que igual no hemos sabido movilizar a la ciudadanía. Estamos en tiempos complicados como para que la gente piense en desastres como el de la Torre Nueva o del Teatro de Tenor Fleta. En definitiva, son tiempos en los que la gente está muy fastidiada personalmente como para pensar en salvar un patrimonio industrial de primer orden.

Pero también existían instituciones en esta ciudad que deberían haber asumido una función más relevante desde el punto de vista cultural y más audaz en el censo de un bien cultural como este, lo que nos ha llevado a sentirnos completamente solos. Pienso que el Gobierno de Aragón debería haberse ‘mojado’ también en la protección al cien por cien de este edificio. A partir de ahí, tenemos la fuerza que tenemos, y llegamos hasta donde llegamos y está en nuestras manos. En este asunto, nuestra posición la dejamos bien clara en cumplimiento con nuestro programa.

Por lo que respecta al Outlet de Pikolín, sí que es un tema que ha suscitado más simpatía desde la defensa del pequeño comercio, porque plantear más superficies comerciales en la periferia cuando Zaragoza es una de las ciudades que tiene más metros cuadrados de grandes superficies en el exterior, en unos tiempos en los que ya no se pueden plantear moratorias porque la legislación europea lo impide, se convierte en más de lo mismo, ya veremos a dónde nos conduce. Lo que no se puede es dilapidar recursos en centros –como Aragonia y Plaza- que duran quince años y luego te queda un cascarón vacío sin ninguna utilidad. Lo que nos lleva a pensar en cómo funciona ese modelo, y ahí entra el modelo de ciudad. Porque lo que queremos es salvar el pequeño comercio, reivindicar la vida en los barrios pensando en el comercio de proximidad, y esto lo ataca frontalmente.

Por otro lado, ha habido una reacción muy positiva del tejido vecinal con el comercio de barrio, y ha sido una respuesta muy interesante en barrios como San José, en el que ha habido un enfado bien claro de la gente por este atropello que en un futuro puede costarle caro a la ciudad.

Otro tema candente hoy en día es la financiación y las opciones que existen en lo que se refiere a la segunda línea del tranvía. ¿Qué opinión le merece este tema?

Existe un estudio en el que se planteaban los itinerarios, la financiación, en definitiva, todo lo relacionado con la segunda línea del tranvía. Este estudio estaba comprometido, costaba un millón de euros y estaba aprobado por la anterior legislatura. Es un asunto que, o bien lo zanjábamos e incumplíamos el contrato y llevábamos a cabo una nueva judicialización, lo que implicaba una pérdida de dinero, o intentábamos culminarlo como se está haciendo ahora, introduciendo también elementos de participación ciudadana, como por ejemplo que la ciudadanía pueda influir en las zonas de trazado por donde debería circular.

Nosotros hemos dicho que el asunto de la segunda línea del tranvía es un tema que no se debe solucionar de forma secreta en los despachos, sino que está muy bien que se genere debate. ¿Qué luego se hará o no se hará? Dependerá de que haya financiación. Pero claro, la financiación, ¿de dónde puede surgir? Obviamente podría surgir desde el Estado central, que debería asumir el asunto del transporte en las ciudades como un tema con la suficiente enjundia como para apoyarlo decididamente, o por la Unión Europea. Nosotros, en el último viaje a Toulouse observamos como esta ciudad quiere captar 2.000 millones de euros para construir una línea de Metro que llegue hasta donde tienen la fábrica de aviones Airbus.

Claro, nosotros no estamos planteando esto, lo que nosotros estamos planteando es una línea que puede costar 60 millones de euros y habrá que ver si es factible hacerla, ya sea mediante una entidad privada, o por parte del Gobierno de Aragón o del Gobierno central. Nosotros tenemos una capacidad inversora que mientras no salgamos del plan de ajuste es complicada llevarla a cabo, y mientras tengamos la legislación como la que nos impone el señor Montoro, es muy complicado realizarla. Pero eso no quita para que tengamos un estudio completo para saber por dónde va a ir la movilidad de esta ciudad en los próximos 20 años.

Recientemente en su discurso del Estado de la Ciudad hablaba de Zaragoza como una ciudad abierta, laica, respetuosa con la Memoria Histórica, igualitaria, sostenible y solidaria. Al hilo de estos ejes, ¿cómo afectan estos aspectos a la ciudadanía en el día a día?

Existe un aspecto que este gobierno quería afrontar que está relacionado con un cambio de valores, o mejor dicho, de puesta en valor de derechos fundamentales como puede ser el respeto a la Memoria Histórica, el resarcimiento a los familiares y víctimas como se ha venido haciendo en esta ciudad, como por ejemplo con la inauguración de la Glorieta de las 13 Rosas en el parque José Antonio Labordeta, o en el homenaje que se hizo con la placa a las y los funcionarios y concejales fusilados en el Golpe de Estado, o incluso el Congreso Transfronterizo de Memoria Histórica, que fue clave y del que la gente que acudió salió muy contenta.

Valores como por ejemplo Zaragoza Ciudad Cuidadora. Trabajamos mucho para dar a conocer a sus propios vecinos y vecinas como son las ‘tripas’ de la ciudad, cómo funciona, desde el Auditorio o el Teatro Principal, hasta el Centro de Tratamiento de Residuos o los Galachos de Juslibol. En definitiva, que la gente reconozca cuál es el ecosistema de su propia ciudad.

En el terreno de los valores hemos hecho un esfuerzo importante en abanderar Zaragoza como ciudad de acogida de personas refugiadas. Tenemos cerca de 170 personas procedentes de Siria, de Ucrania, de Afganistán, pero esto es un primer ensayo de puesta en contacto con entidades sociales y con la sociedad civil para generar toda esa solidaridad con la que nos habíamos comprometido. Porque al mismo tiempo cabe señalar que el Estado español se comprometió a recibir a 18.000 personas refugiadas y tan sólo han llegado 900, lo que se traduce en una situación vergonzante. Esto en definitiva es un trabajo en valores.

Otro eje que nos preocupa está relacionado con la igualdad de género, no solo con la campaña de ‘No es No’, con la que estamos bien satisfechos de los resultados que tuvo durante las Fiestas del Pilar, sino con todo ese trabajo que se ha hecho desde la concejalía de Arantza Gracia con el análisis y el mapeo de los cuidados en esta ciudad, del problema de cómo la mujer se encuentra con situaciones de clarísima discriminación en materia salarial y de empleo, y cómo revertir tal situación. Esto implica también tratar la vulnerabilidad del colectivo LGTBIQ, donde tratamos de dinamizar la igualdad. Igual que dentro del Ayuntamiento, desde donde se va propagando de forma transversal desde todos los servicios un nuevo enfoque de este tema.

Respecto a la relación del Gobierno de Zaragoza con otras instituciones, ¿existe coordinación con otros municipios aragoneses?

La relación con nuestras ciudades hermanas como Uesca y Teruel ha sido interesante porque nada más ser investido alcalde me trasladé allí para saludar a los respectivos alcaldes, ya que era algo obligado y que además se agradeció que el alcalde de la ciudad más importante de Aragón sea el que se traslade para saludar a los alcaldes de Uesca y Teruel. Creemos que fue algo muy bien apreciado.

Hemos trabajado también en línea con el Gobierno de Aragón la situación del eje Mediterráneo-Cantábrico, pasando por el Canfranc, pensando en toda la importancia que tiene toda esa infraestructura de ferrocarril para potenciar que espacios como Mercazaragoza se convierta en una gran plataforma agroalimentaria en el valle del Ebro, porque es una forma de impulsar el tejido económico, el tejido productivo.

Tenemos a más de 150 empresas que están en estos momentos trabajando y generando sinergias en todo ese espacio público, porque hablamos de una sociedad municipal que se dedica a generar empleo y sobre todo capacidad exportadora hacia el exterior.

¿Y en lo que se refiere a las relaciones internacionales?

En este aspecto tenemos a ciudades como Pau o como Toulouse que se encuentran en nuestro punto de mira, porque buscamos ciudades hermanas al otro lado de los Pirineos para conocernos mejor estableciendo puentes en materia cultural y de proyectos sociales. También nos hemos trasladado a Bruselas, a Milán, a París.

Por otro lado, la red de ciudades latinoamericanas es algo en la que también Zaragoza es puntera en ese sentido y que le otorga a esta ciudad una proyección internacional que tenemos asegurada.

Por otra parte, hemos recibido a 7 embajadores, hemos establecido contacto con ciudades chinas, aprovechando la potencialidad el turismo chino en Zaragoza, que es un factor a tener muy en cuenta, y con la posibilidad de implementar aquí el Instituto Confucio en colaboración con la Universidad de Zaragoza, que es la que se va a encargar de ello. En general nos sentimos bastantes satisfechos en este sentido.

Por otro lado, ¿cómo se encuentran las relaciones en estos momentos con el Gobierno de Aragón? ¿Ya tiene cita con el presidente Javier Lambán?

Las relaciones han sido siempre, no solo con este gobierno, de tira y afloja. Incluso aún siendo del mismo color político, algo que resulta curioso. Nosotros hemos heredado esta situación y nos hemos empeñado en cambiarla. Estamos encontrando resistencias pero creo que ahora hemos llegado a un momento en el que se puede generar una oportunidad de entendimiento entre el señor Lambán y este alcalde, y por supuesto lo vamos a intentar. Vamos a intentar explotar al máximo esta situación para poder alcanzar un gran acuerdo. Ya le dije al señor Lambán que a mí no me servía hacerme una foto para que luego se dieran incumplimientos porque a lo que hay que llegar es a acuerdos en profundidad.

¿Cree que esta será la legislatura en la que se verá una Ley de Capitalidad para Zaragoza?

Tenemos que tener en cuenta las especificidades de la ciudad, máxime en un territorio en el que Zaragoza es más del 50 % de la población. Sobre todo hay que hacer frente a las competencias impropias. Esto es, asuntos de acción social, de educación, de vivienda, de empleo, que son propias del territorio aragonés pero que las formula el Ayuntamiento y que nos cuesta cien millones de euros todos los años. Lo que significa que nosotros ponemos un dinero que debería financiar el Gobierno de Aragón. De dicho dinero, no recibimos ni diez millones de euros, ni una décima parte.

Pero claro, la Ley de Capitalidad es hablar de esas especificidades pero también es hablar de esas competencias. ¿Lo va a financiar la Ley de una forma adecuada? Porque esto es un ‘roto’ para el Ayuntamiento desde el punto de vista financiero, y nosotros queremos seguir además llevándolas a cabo. Estamos hablando de temas como por ejemplo la Casa de Amparo, el servicio de teleasistencia, y muchos otros, es decir, estamos hablando de temas sensibles. La Ley de Capitalidad encierra un fondo para hacer frente a toda esa gente que sin estar empadronada en la ciudad disfruta de los servicios de la misma y que supone un coste para los zaragozanos y zaragozanas.

Junto a la Ley de Capitalidad también tenemos otro asunto fundamental como es la deuda del Tranvía que supone cerca de 40 millones de euros y ocho millones en impuestos que la DGA nos debe, y que desde luego hay que negociarlo. El señor Fernando Gimeno dijo que sólo faltaba firmar lo que las Cortes se había comprometido a pagar, que eran los 14,8 millones de euros de la certificación del año 2015 y lo lógico es que se firme ya, porque esto se dijo en febrero en las Cortes y estamos ya en diciembre.

Por otro lado, también tenemos el tema del Impuesto sobre la Contaminación de las Aguas (ICA). Hay que recordar que Zaragoza ha depurado sus aguas sin subvenciones de ningún tipo, 300 millones de euros que han puesto los zaragozanos y zaragozanas, y ahora se nos pide un impuesto por el que se nos quiere sacar de 14 a 16 millones de euros cada año. Si esto realmente es así tendrá que ser a cambio de que Zaragoza pueda invertir en sus redes de abastecimiento y de saneamiento del agua, si no, esto será una forma de esquilmar a la ciudadanía de Zaragoza. Rompiendo además con una forma de cobrar el recibo del agua que es bastante progresiva. En el sentido de que la persona que se beneficia es aquel que consume meno y se beneficia aquel que tiene menos. Por consiguiente, ese mínimo de progresividad en las tarifas debería de ser respetado, dado que ha sido bien aplaudido en otros ámbitos y en otras fuerzas del Estado.

En resumen, estos son los grandes temas, la Ley de Capitalidad, la deuda del tranvía y el ICA. Y de todo esto, me gustaría cerrar un gran acuerdo con el señor Lambán. Obviamente, no tiene ningún sentido que instituciones como el Ayuntamiento y el Gobierno de Aragón ‘anden a la greña’, por lo tanto me encantaría que pudiéramos establecer una senda y unas relaciones de buen entendimiento, aunque sabemos que tienen problemas económicos. Pero por favor, que no nos hablen de problemas económicos a nosotros, que nos lo estamos trabajando en una situación de muy grave dificultad. Porque hay que recordar que uno de los temas pendientes desde la Transición es la adecuada financiación de los ayuntamientos, que no tienen capacidad normativa para impuestos y que incluso impuestos como las plusvalías a veces te generan más problemas y dificultades que unas posibilidades reales de recaudación correctas o adecuadas.

En relación a los Presupuestos Municipales de la ciudad para 2017, ¿cómo se han tomado las críticas que llegan desde los partidos de la oposición?

Es cierto que se nos ha achacado que nuestras grandes propuestas no tenían cobertura presupuestaria, parece ser que no se han leído bien el borrador de presupuestos. Nuestra inversión es de cerca de 47 millones de euros y está destinada fundamentalmente a los barrios, en materia de sostenibilidad, de movilidad, de vivienda, de acción social y de promoción del empleo. Estamos haciendo un esfuerzo importante en el ámbito de la vivienda, donde van a salir este año promociones como es la de Pontoneros y la del barrio de Las Fuentes, que es una inversión que a lo largo de la legislatura van a suponer cerca de 20 millones de euros. Interesante, al mismo tiempo, por el modelo de construcciones que contemplan zonas comunes para compartir, con apartamentos hechos para familias monoparentales y que puede resultar interesante innovar con otras fórmulas de alojamiento.

Y en el terreno de inserción social estamos trabajando en planes como la renovación de baldosas, de rebajes de las aceras para facilitar la movilidad de personas con problemas de diversidad funcional, también en los tranvías y autobuses con los postes que hemos colocado para la audición de determinadas personas. Estamos introduciendo mejoras con los híbridos en materia de autobuses que también resulta un factor clave.

En definitiva, cuando hablamos de que la mayor parte de los presupuestos se van a destinar a los barrios creemos que se va a notar.  Por ejemplo con inversiones en el Mercado Central, algo necesario para salvar a todo el comercio detallista que allí se encuentra. Asimismo, tendríamos que tener en cuenta que es lo que se puede hacer con todos esos mercados que se han ido cerrando en los barrios, qué posibilidades existen de revitalizarlos y darles un empujón, pero claro, este es un tema que requiere una mayor financiación, un mayor estudio y canalizar en cada barrio las sinergias para llevarlos a buen fin.

3 diciembre, 2016

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