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Nacho Levy: “Nosotros reivindicamos la cultura villera y salimos a decirles que todo eso que a ellos les horrorizaba, a nosotros nos enorgullece”

Hablamos con Nacho Levy, militante y periodista de La Poderosa. Este colectivo y su medio de comunicación, La Garganta, iniciaron sus andanzas en un campo de fútbol en la villa argentina de Zavaleta. Actualmente este proyecto asambleario que integra cooperativas de alimentación, proyectos cinematográficos o grupos de acción feminista se ha extendido por 79 barrios de toda Latinoamérica.
| 26 mayo, 2018 07.05
Nacho Levy: “Nosotros reivindicamos la cultura villera y salimos a decirles que todo eso que a ellos les horrorizaba, a nosotros nos enorgullece”
Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Nos sentamos en la mesa y Nacho Levy comienza rápidamente a hablar sobre La Poderosa y de como el futbol se convirtió en la herramienta para crear un gran movimiento que ahora recorre las villas, fabelas y barriadas de Latinoamérica llevando como bandera el orgullo de quienes no tienen el poder pero están en el centro. Algo tan sencillo como una reunión para decidir qué hacer para que las mujeres no desapareciesen de los campos de futbol o de qué colores debía ser la bandera del equipo -blanca y negra, como las pieles de quienes jugaban-, demostró que estos barrios tienen algo que los ricos no tienen, solidaridad y compañerismo.

¿Cómo empezó todo?

Éramos un equipo de hombres y mujeres que jugaban todos juntos al fútbol, y en cada uno de los partidos nos poníamos nuestras propias normas. Había que discutir las reglas y como una condición era que los equipos fueran mixtos, fue un problema cuando las compañeras que eran minoría empezaron a dejar de venir porque se aburrían, porque no les pasaban la pelota. Eso generó una discusión en el antes o el después del partido en que hacíamos nuestra ronda para charlar: por qué no hacer que el gol de la mujer valga doble… y decíamos, pero eso es una discriminación, bueno, pero si no vale doble no le pasas la pelota y si no le pasas la pelota… Se llegó al consenso que el gol de la mujer valía doble y entonces muchos equipos que antes ponían a la mujer de la línea de cal para el otro lado empezaron a darles la posibilidad de jugar de enganche, de siete, de once, de nueve… Si ahora vas al barrio a decir que el gol de la mujer vale doble te van a correr hasta Zaragoza porque muchas de las compañeras juegan mucho mejor que los compañeros. Para eso fue necesario que pudiéramos jugar con igualdad de oportunidades.

Así es como surgió La Poderosa, un movimiento que ya ha llegado a más de 79 barrios de Latinoamérica, pero todo empezo en una villa de Buenos Aires.

Zavaleta es una Villa de Capital Federal de Buenos Aires. Allí es donde empezamos nosotros, pero hoy la Poderosa es una articulación de 79 barrios en todas las provincias de la Argentina y en todos los países de América de sur. Es un movimiento popular que nació un poco allí: de nuestra base, de nuestra cultura y de una pelota de futbol.

Antes y después de los partidos se empezaron a dar un montón de discusiones, y el futbol conseguía visibilizar en cinco minutos muchas de las problemáticas que tal vez en un diván hubieran llevado años…

Antes y después de los partidos se originó una dinámica asamblearia casi sin darnos cuenta. De esa serie de consensos empezó a nacer esa dinámica asamblearia que nos hizo dar cuenta de que necesitábamos también un espacio de apoyo escolar porque era condición inexorable para el equipo que todos los jugadores sostuvieran la escolaridad… entonces se creó el espacio escolar, después el espacio de murga para los que no les gustara el futbol…

Cuando a veces algunos intelectuales dicen que el futbol es el opio de los pueblos nosotros decimos que no sabemos cuánto saben de futbol, pero de pueblo no saben nada. Porque en nuestro barrio, el futbol, que no es el de Adidas, no es el de Nike, no es el de la FIFA o el de Coca-Cola, el futbol, en su dimensión más profunda, nos ha dado acceso momentos de infinita alegría, de felicidad, de autoestima, de trabajo colectivo y por eso empezamos así.

¿Así surgió La Garganta?

De esa enredadera nació la asamblea del barrio que con el tiempo nos dio el primer medio de comunicación autogestivo en la historia de Zavaleta, pero también el primer mecanismo de control popular a las fuerzas de seguridad, diversas cooperativas de trabajo y explotación en distintos rubros, una dinámica en la educación popular montada sobre la plataforma del futbol, del arte de la cultura.

Se fue armando una plataforma política sin terminal electoral, pero complementaria de todas las representaciones partidarias del movimiento popular que de alguna manera iba elevando el piso de la participación comunitaria sin resetearnos cada dos años en las estrategias disruptivas que impone la democracia representativa.

Entiendo que hay compañeros muy valiosos que por suerte dan esa batalla partidaria en simultáneo, pero tiene que haber una construcción a mediano plazo que verdaderamente vaya elevándose sin tener que empezar cada dos años, sin tener que invertir lo que recauda una cooperativa social en publicidad para instalar un candidato que va a competir con otro que tenía más plata para publicidad.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Hablando de La Garganta, ¿cómo funciona y cómo resistís al panorama de comunicación actual de Argentina?

El panorama de los medios de comunicación allá es el mismo que combaten ustedes acá, es el mismo que combaten los compañeros en Brasil. Así como ha sabido armar la política una perfecta triangulación entre Macri, Rajoy y Temer, así como han sabido crear una perfecta triangulación entre El País, O globo y Clarín, creo que desde los medios populares empieza a aflorar una hermandad y necesidad de reivindicar la comunicación como tal.

Nosotros no somos comunicación popular somos comunicación, ellos incomunican. Pero como marcan la agenda porque son las oficinas de prensa las corporaciones de la concentración económica a nivel mundial, entonces lo que discutimos todo el tiempo es como nos tenemos que llamar a nosotros mismos. Ahí somos periodismo alternativo… ¿alternativo de qué? ¿Cuál es el plan A? ¿Somos periodismo independiente? ¿somos periodismo autogestivo? ¿somos periodismo comunitario? somos periodismo… amigo, vos sos una empresa.

La comunicación es un derecho, un servicio, no es un negocio. Por esa línea nosotros llegamos al periodismo motivados de luchadores históricos de nuestro barrio o de nuestra cultura, como Rodolfo Walsh que escribió la carta abierta a la Junta Militar, pero que también soñó un semanario villero, que le costó todos esos pedazos de plomo que se llevó en el cuerpo a manos de la última dictadura militar.

Motivados por esto, fuimos remotivados por los miserables de este sistema mezquino de desinformación que nos enseñan a escribir en tercera persona para que no se note quien está escribiendo en realidad. Por eso nosotros salimos a reivindicar la primera persona, salimos a reivindicar que nuestros barrios ya no podían depender de las migajas que nos dieran los mismos que nos estaban demonizando, que había que construir una experiencia de comunicación propia: sin pauta oficial sin publicidad comercial.

¿Cómo conseguisteis financiar este medio de comunicación autogestivo?

Lo que hicimos fue concentrar la plata del barrio para que durante tres meses los compañeros pudieran sobrevivir y se pudieran formar a contramano de un sistema que explota las condiciones laborales de nuestro barrio hasta la última gota. Y es por eso que no hay en toda la historia un periodista que ustedes me puedan nombrar que haya salido de nuestra villa… no es una crisis vocacional de 200 años es un sistema que lo impedía.

Desde la asamblea entendimos que era tan urgente poder crear un sistema de comunicación propio como sacar la mierda de la cloaca y que tenía que estar entre nuestras prioridades aun cuando tuviéramos prioridades urgentes. Cuando digo prioridades urgentes, digo una compañera que al mismo tiempo que levantaba la mano para el consenso de no a la publicidad comercial, no tenía para comprar una lata de picadillo que iba encima del pan para comer su hijo de ocho años ese día a la noche.

De esa convicción profunda nosotros entendimos que esas páginas no era nuestras. Si había un medio de cultura villera era fruto de una historia que no empezó con nosotros y nosotros no teníamos ningún derecho a comercializar esas páginas.

Empezamos a pensar un medio propio e hicimos una vaquita y recaudamos 6.000 pesos argentinos, con esos 6.000 pesos se compraron 3.000 ejemplares, porque salía a dos pesos cada uno, el primero de enero de 2011. 1.000 ejemplares se distribuyeron de manera gratuita entre los vecinos que lo hicieron y los otros 2.000 se vendieron a un coste promedio de 10 pesos. En la tapa estaba Juan Román Riquelme, un villero que además era el líder de Boca.

Nosotros no nacimos el día cero ni el día ideal, nacimos en una sociedad de consumo de 40 puntos de rating, de programas de mierda que dicen que todos en nuestro barrio somos pirañas y narcotraficantes. ¿Y entonces qué? ¿Y entonces qué hacemos? ¿Por qué no pongo en la tapa a mi vecino en lugar de la de Riquelme? Porque muchos fuera de nuestro barrio no tienen ni idea de cuánto vale la vida de ese vecino, entonces posiblemente nunca hubiesen leído la revista.

Al tercer número de La Garganta nos mataron a Pascual. Una bala perdida de esas que siempre se pierden en los barrios pobres le pegó en la cabeza y como no vino la ambulancia su mejor amigo lo llevó en una carretilla de cartón y llegó tarde. Ya teníamos hecha la tapa de René de Calle 13… Hay debate: ¿Va René o va Pascual? El consenso incluía la familia de Pascual y a la tapa fue René. Gracias a eso estamos hoy nosotros acá hablando de Pascual. Gracias a eso hay números de La Garganta que han tirado hasta 50.000 ejemplares.

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Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Al final hay que buscar las estrategias del opresor y llevártelas a tu terreno.

Sí, las estrategias más antipáticas. No te corren por derecha ni por izquierda, la agenda es el territorio, la agenda es la realidad popular. Los mismos que nos decían que nuestra revista no es tan popular porque tiene en la tapa jugadores de futbol que en realidad son millonarios, yo les digo que, si no fuera así, no la criticarían ni la hubieran leído nunca.

Decidimos hacer una revista que no fuera en papel higiénico como ellos quieren que sea la revista de la villa. Queríamos que fuera en papel ilustración, aunque fuera de tres páginas, no importa… pero que se les parta la cabeza cuando tengan que fundir la calidad y la belleza con lo villero. Y así empezamos a reivindicar la cultura villera.

¿Cómo reivindicar la cultura villera si ser villero es una vergüenza? Dicen. Un militante homosexual de la década de los 80, Carlos Jauregui, decía que mientras la vergüenza fuera norma, el orgullo sería revolucionario. Nosotros nos aferramos al orgullo, a la cultura villera para empezar a reivindicarla. No reivindicar la precariedad, no reivindicar un barrio sin cloacas, no reivindicar un barrio sin pasillos por donde no pasan las ambulancias. No. Reivindicamos la costumbre de compartir a pesar de todo.

Desde esa lógica nosotros reivindicamos la cultura villera y salimos a decirles que todo eso que a ellos les horrorizaba, a nosotros nos enorgullece. Y por ese camino venimos andando. En su momento contra la invisibilidad cuando ni siquiera decían que existíamos; cuando nadie sabía que cosa era La Poderosa. Nosotros ya éramos un montón de asambleas, ya teníamos cooperativas textiles, gastronómicas, y lo único que seguían mostrando era la mierda, la mierda que flota. La Garganta fue un gran acierto como cooperativa interna, herramienta de trabajo, como motor económico, como portavoz comunicacional, pero fundamentalmente fue la herramienta que le hecho luz a todo lo que ningún otro medio hubiera querido mostrar.

Me interesa la idea de ponerse en el centro. Ellos dicen que somos el margen, pero en realidad para ellos estamos en el centro porque, aunque no nos muestren nos vigilan, nos buscan, nos leen…

Nos persiguen, nos secuestran, nos matan… nosotros no negociamos el idioma, no negociamos la palabra, es el quinto elemento para nosotros. Quinto elemento porque revaloriza los otros cuatro. No es lo mismo la tierra explicada por Clarín, O Globo o El País que la tierra explicada por las comunidades mapuches de la Patagonia argentina o por Santiago Maldonado o Rafael Nahuel que fueron asesinados por este gobierno por tener la osadía de pararse de frente a los negocios de Levis, Benetton y quienes administran su tierra.

No es lo mismo el agua pensada desde Clarín O Globo o El País que el agua pensada por las vecinas y los vecinos que toman agua contaminada con cianuro en San Juan o de las comunidades indígenas que no pueden llegar a los lagos de la Patagonia.

El fuego pensado desde la franja de Gaza o del incendio que mató a María en la Rodrigo Bueno, en la Costanera Sur en medio de Puerto Madero, uno de los barrios más caros de la ciudad con una villa enclavada en el medio que no solo tenía una orden de urbanización incumplida por el gobierno, sino que hubo inhibición del gobierno para que no pudieran ingresar los materiales, de modo que si tenías un desperfecto en casa no lo podías arreglar. Se incendió la casa y murió María, tenía cinco años… andá a preguntar allí por el fuego.

O el aire, pregunten por el aire a las vecinas que acamparon durante semanas en las puertas de Monsantos en Córdoba para evitar que el veneno que tiraban los aviones siguiera generando malformaciones en todos los bebés de la comunidad. Pregunten por el aire a las aparadoras de Elche que desde los once hasta los 70 años comen mientras cosen zapatos para marcas extranjeras en la más absoluta precariedad y esclavitud del primer mundo.

La palabra para nosotros es un idioma y el idioma no lo negociamos, pero ellos tampoco lo negocian. No solamente nos miran en Facebook o en Twitter. Nos matan como mataron a la Marielle Franco, ese es el idioma de ellos. Una bala en la cabeza de un cartucho comprado por la policía que, por supuesto no se les escapo. ¡Claro que pensaron con la bala con la que la iban a matar! Porque ese era el lenguaje: las faveleros y las faveleras tenían que entender que ser el quinto concejal más votado de Río de Janeiro no es una cosa para faveleros y faveleras. Así hablan ellos.

La Poderosa no es solo la revista. Hay un libro, una película… lo que queréis es acaparar la narrativa…

Para nosotros no es un fin hacer un proyecto editorial, un programa con mucha audiencia. Es un medio para mejorar nuestra calidad de vida. Nos dicen, en la tapa de La Garganta estuvo Eduardo Galeano, el papa, Messi, Maradona, Evo Morales y ahora qué… ahora cloacas decimos nosotros. Hay un montón de las cosas que se visibilizan en La Garganta que son recién puntos de partida.

En el marco de la revolución feminista van apareciendo expresiones de género prácticamente en todos los movimientos independientemente de matices que puedan tener en otra área. Pero, así como desde lo villero y lo popular reclamamos protagonismo en las arcas de la comunicación, de la universidad y de la política, también hacia dentro de los movimientos populares nos hacemos esas interpelaciones.

¿Cuáles son los próximos movimientos de La Poderosa?

En el mes de julio de este año vamos a tener una caravana latinoamericana a Porto Alegre en el segundo Foro Internacional de La Poderosa. El primero fue en noviembre del año pasado en La Habana para poder dar cuenta frente a la juventud cubana de las problemáticas y las realidades que atravesamos en todos los países de la región que estamos azotados por este sistema que no tiene que ver con una coyuntura o con una mala persona, que tiene que ver con un modelo de exclusión.

En julio vamos a llegar desde todos los países de América del Sur caravanas enteras. De Argentina vamos más de 2.000 compañeros y compañeras acompañadas por las referentes feministas de la región y referentes de los derechos humanos… viene Norita Cortiñas de las madres de plazo de mayo, viene Adolfo Pérez Esquivel, premio nobel de la paz para encontrarnos en una cumbre de base: vecinas y vecinos de los barrios populares que van a pensar y a pensarnos.

Muchas de las organizaciones que nos creamos a la par que la revolución feminista seguimos estando fundamentalmente representadas también por compañeros blancos, heterosexuales, y entonces ya no resulta novedoso que haya compañeras encabezando los Frentes de Género sino que resulta necesario poder discutir en qué parte del proceso, que por supuesto no es biológico ni genético, se obtura el proceso de liderazgo de las mujeres que podrían haber construido movimientos populares tan fuertes y necesarios como los que hoy encabezan algunos de nuestros compañeros.

Porque si el mejor mundo de conjunto lo sigamos pensando desde un solo sector, en materia de clase o materia de género, la vamos a cagar.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

¿Qué es una villa en pocas palabras?

(Silencio)

Te has quedado sin palabras.

No, esa es mi definición. La villa es fundamentalmente mucho tiempo de silencio. Mucho tiempo de silencio sobre opresiones que debieron sonar al instante, sobre situaciones de emergencia que el conjunto de la sociedad debería haber escuchado hace mucho tiempo y hace tanto tiempo. Ha sido tan largo ese silencio… Ese silencio que primero cubrió un etnocidio de 500 años, que después cubrió un genocidio hace 42 y que a día de hoy sigue silenciando un pobricidio que ha permitido fermentar una identidad. Una identidad cultural que tiene un idioma, que tiene un lenguaje, que tiene una tradición, que tiene valores y que no viene a reivindicar la precariedad. Viene a reivindicar fundamentalmente los lazos de solidaridad que parten de la premisa máxima de haber entendido que nadie nunca jamás, se salva solo. Eso que, a tantos universitarios, que a tantos parlamentarios, que a tantos comunicadores de la industria tradicional les resulta tan difícil de comprender, villeras y villeros lo han consensuado hace mucho tiempo. Nadie se salva solo ni ninguna villa se salva sola tampoco.

26 mayo, 2018

Autor/Autora

Integrantes del Consello d'AraInfo ( @Rocio_Duran_ / @AlbertAlexan)


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