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‘Mobbing’, un delito invisibilizado

El sector sanitario es uno de los más afectados en lo que a acoso laboral se refiere, y según un estudio sobre la situación laboral de las y lo médicos en el Estado español en 2016, el 43,5% de las y los médicos reconocieron haber sufrido algún tipo de acoso laboral en su centro de trabajo. El caso de Rosa Andrés podría ser un ejemplo de ello. Esta mujer de 60 años de edad desarrollaba su labor como analista –Análisis Clínicos- en el Hospital de Balbastro hasta que fue despedida cuando denunció a su Jefe de sección por acoso laboral.
| 9 febrero, 2018 07.02
‘Mobbing’, un delito invisibilizado
Foto: Grupo Readmisión Rosa

El acoso laboral o ‘mobbing’ está considerado uno de los delitos más complejos de demostrar a la hora de realizar una denuncia. De hecho, esto es realmente lo que provoca su invisibilización ante la sociedad. Este maltrato psicológico pueden ejercerlo todas aquellas personas que se encuentran dentro del ámbito laboral pero con mucha frecuencia lo llevan a cabo personas que tienen a otras a su cargo.

Los tribunales españoles lo definen como “toda situación o conducta que, por su reiteración en el tiempo, por su carácter degradante de las condiciones de trabajo y por la hostilidad o intimidación del ambiente laboral que genera, tiene por finalidad o como resultado atentar o poner en peligro la integridad del trabajador”.

Agresiones verbales, sobrecargas de trabajo, difusión de rumores difamatorios o abocar a una persona al ostracismo más absoluto son algunas de las formas en que determinadas personas ejercen sobre otras este acoso silencioso. Las repercusiones que sufren las personas que lo padecen son muchas y diversas. Ansiedad, estrés, úlceras, depresión, pérdida de autoestima o problemas cardiovasculares son, entre otras, algunas de las enfermedades que se pueden desencadenar por culpa de este maltrato.

En 2014, el profesor de la Universidad de Alcalá, Iñaki Piñuel, ya advertía que el ‘mobbing’ había aumentado en el Estado español un 40% desde el comienzo de la crisis, siendo el sector sanitario uno de los más afectados.

Según se desprende del IV Estudio sobre la situación laboral de las y lo médicos en el Estado español en 2016, el 43,5% de las y los médicos reconocieron haber sufrido algún tipo de acoso laboral en su centro de trabajo. Son, además, las mujeres las que más padecen este tipo de maltrato penado por la ley, un 46,6% frente a un 41,3% de los hombres.

El caso de Rosa Andrés podría ser un ejemplo de ello. Esta mujer de 60 años de edad desarrollaba su labor como analista –Análisis Clínicos- en el Hospital de Balbastro gracias a una oposición que consiguió hace 27 años. Según explica Rosa, hace 13 años el Jefe de Sección comenzó a acosarla laboralmente para “robarle” la plaza y “regalársela a algún contratado, a alguno que fuera un buen pelotillero a su servicio”. Poco a poco, el Jefe de Sección “fue implicando a los sucesivos directores y gerentes del hospital, llegando al punto que, al ser éstos políticos, los jueces no dudaron de su palabra y la mía no contó para nada”.

En 2008, Rosa decidió poner el asunto en manos de la entonces consejera de Salud y Consumo, Luisa María Noeno (PSOE), quien le respondió con un informe del Instituto de Medicina Legal en el que se afirmaba que no existía acoso alguno y donde se insinuaba que sufría problemas psicológicos. “Todo ello sin ninguna investigación ni diagnósticos previos. No se llegaron ni a reunir conmigo”, asegura esta extrabajadora del Hospital de Balbastro.

Cabe recordar que Luisa María Noeno es actualmente Jefa de Servicio de Igualdad e Integración Social, un nuevo servicio creado dentro del organigrama del Gobierno de Aragón y que depende de la Consejería de Ciudadanía y Derechos Sociales dirigida por María Victoria Broto, quien la fichó en 2015.

Año éste en el que fue acusada de prevaricación administrativa por haber intervenido en el despido improcedente del doctor José Luis Ansón, y por el que Fiscalía pedía para ella una condena de inhabilitación para cargo y empleo público de ocho años. Para la acusación, las decisiones que motivaron el despido –y así se recogía en una sentencia del Tribunal Superior de Justicia (TSJA)- fueron fruto de la venganza. Finalmente, el fiscal del Juzgado de lo Penal número 3 de Zaragoza retiró los cargos contra la exconsejera.

Anteriormente, y desde 2012, ocupaba la jefatura de sección de Justicia Gratuita, sección que se ocupaba de la asistencia jurídica de los y las ciudadanas que carecen de recursos económicos.

“Me han destrozado mi carrera profesional y mi jubilación”

En el año 2009, y volviendo al caso de Rosa Andrés, interpuso finalmente una querella por acoso laboral contra el Jefe de Sección del Hospital de Balbastro, que fue archivada un año más tarde debido, en parte, al informe del Instituto de Medicina Legal con el que la exconsejera Nueno respondió a Rosa cuando ésta le trasladó su caso. Fue a partir de entonces cuando, según afirma, su jefe “empezó a contraatacar” y consiguió que en 2011, el Salud le abriera el primer expediente disciplinario y, sin llegar a finalizar éste, le abrieron un segundo.

En total, cinco años de suspensión de empleo y sueldo. “Es decir, a la calle sin un euro por el resto de mi vida laboral y aún me faltan varios años de cotización para poderme jubilar. Me han destrozado mi carrera profesional y mi jubilación”, recalca Rosa.

El primero de los expedientes contemplaba una penalización de dos años y medio y fue ratificado por el Juzgado de Zaragoza. Mientras que por el segundo, y según el Juzgado de Primera Instancia de Uesca, fueron seis meses de penalización. “Esta sentencia fue recurrida y el Juzgado de Zaragoza –el mismo que juzgó el primer expediente- me penalizó con dos años y medio, que es lo que había pedido el Salud”, añade. No obstante, Rosa ha recurrido al Tribunal Supremo y se encuentra actualmente esperando la sentencia final de dicha institución.

“En estos momentos tendría que estar trabajando porque ya he cumplido los dos años y medio del primer expediente y los seis meses del segundo que dictó el juez de Primera Instancia de Uesca”, subraya. “Pero el Salud no quiere que vuelva a trabajar porque su objetivo es atormentarme de por vida”, matiza. De hecho, señala que el pasado mes de septiembre el Salud le envió una notificación donde se le comunicaba que podía incorporarse al trabajo en un plazo de 30 días.

Rosa recibió la noticia con “gran ilusión” y se presentó al miércoles siguiente en su lugar de trabajo para desempeñar otra función, ya que su plaza, según apunta, se la han “robado y no me la quieren devolver”. Pero ese mismo día, tal y como relata Rosa, “el Salud ejecutaba el castigo del segundo expediente”, por lo que no podía volver a trabajar hasta dentro de dos años.

“Pero aún hay más, porque esta gente nunca me dejará en paz”, lamenta. El pasado mes de octubre, esta extrabajadora del Hospital de Balbastro tuvo que ir a declarar al Juzgado de dicha localidad, ya que su exjefe y una trabajadora, “aliada suya”, le pusieron una querella por injurias. “Y es lo que una vez me dijo mi jefe: que me arruinaría la vida”, añade.

Rosa continúa explicando, además, como el acoso laboral ha llegado hasta tal punto que ha llegado a temer por su vida. “Durante estos 13 años han intentado aniquilarme psicológicamente con todas las técnicas del ‘mobbing’: poniéndome trampas en el trabajo, denigrándome y difamándome […], acusándome de faltas en el trabajo y de llegar siempre tarde”, lamenta.

Por todos estos motivos, Rosa ha comenzado una campaña con la que quiere dar a conocer su caso a la ciudadanía y lo más importante, mostrar que el acoso laboral o ‘mobbing’ es un delito real y tiene más presencia en el ámbito laboral de la que debería, aunque las condenas por ello sean poco significativas.

Para ello se ha creado un grupo de apoyo a Rosa Andrés mediante un blog participativo desde donde se pide al actual consejero de Sanidad, Sebastián Celaya, “que se deje de utilizar el ‘mobbing’ contra esta extrabajadora del Hospital de Balbastro, y que se le readmita en el Laboratorio del CASAR de Fraga”.

9 febrero, 2018

Autor/Autora

Miembro del Consello d'AraInfo. @mr_belbedere


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