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Los tres mitos de la “memoria histórica” del PSOE

Durante los primeros meses de andadura, el Gobierno del PSOE se ha significado en favor de la revisión crítica del pasado estatal. Con todo, la formación tiene una visión muy determinada de la historia que se plasma en el reciente vídeo lanzado por el ejecutivo para conmemorar el 40 aniversario de la Constitución. Un relato del pasado basado en tres mitos: el mito de los dos bandos, el mito de la reconciliación y el mito de la guerra fraticida.
| 17 septiembre, 2018 07.09
Los tres mitos de la “memoria histórica” del PSOE
Voluntarios de la XV Brigada Internacional, más conocida como Brigada Lincoln.

“Durante la Batalla del Ebro Germán luchó en el bando nacional y José en el republicano. Allí murieron más de 17.000 españoles. Por fortuna, hace cuarenta años aprendimos a hablar entre nosotros. 40 años de la Constitución española. 40 años de democracia. 40 años de libertad”.

Recitada por una voz en off esta es la idea central del vídeo lanzado por el Gobierno de Pedro Sánchez hace unas semanas para conmemorar que se cumplen cuatro décadas de la redacción de la Carta Magna española. Germán y José se enfrentaron en la Batalla del Ebro, pero actualmente, en el año 2018 y gracias a que en 1978 las dos Españas se perdonaron, son amigos.

En menos de dos minutos se resume la visión ideológica e histórica del pasado español según el PSOE. En pocas líneas el PSOE propone un estado mitológico que solo existe en la cabeza del PSOE. En pocas líneas del lacrimógeno video hay tantas mentiras por fotograma cuadrado que bien valen un detallado análisis.

El mito de los dos bandos

La utilización de las palabras es el primer gran error -querido- de este video. Cuando el PSOE asume que existe algo llamado “bando nacional”, está blanqueando al fascismo que más tarde se convertiría en franquismo. Es más, en realidad lo que hace es tragarse la visión histórica del propio franquismo que se autorrogó el papel de “bando nacional”.

El 16 de julio de 1936 se produjo un golpe de estado, una sublevación militar, y por este motivo deberíamos llamar al “bando nacional”, bando sublevado o bando insurreccionado, porque en su naturaleza lo que militares, falangismo, burguesía o carlismo hicieron fue atentar contra las leyes republicanas; leyes que habían sido refrendadas en unas elecciones ese mismo año.

Este podría ser un error inconsciente del PSOE que demuestra lo que 40 años de franquismo han hecho en el imaginario popular. La nación -el bando nacional- es propiedad de la derecha.

Al mismo tiempo, creer que había algo parecido a un “bando republicano” es también un error -querido- a todas luces. La República española no fue una ideología sino el marco contenedor de numerosas ideologías. Desde 1931 hasta 1936 partidos como la Lliga Regionalista de Catalunya o la CEDA participaron de la democracia republicana -incluso en el segundo caso llegando a gobernar- para más tarde apoyar el golpe de estado.

Curiosamente, este error no es coto privado del PSOE. También Podemos, por ejemplo, tiene una extraña tendencia a señalar y alabar algo parecido al “bando republicano”. De esta forma lo que se consigue es equiparar forma de estado a ideología, invisibilizando todas aquellas tendencias políticas que no tenían espacio dentro del sistema democrático de partidos españoles de la década de los años 30.

Algunos ejemplos: el sindicalismo anarquista o socialista, el campesinado agrupado en partidos o sindicatos de toda la geografía estatal o al independentismo que pese a no tener un papel determinante la retórica estatal fue fundamental en la lucha contra el fascismo. Si consideramos que existe algo parecido a una “bando republicano” estamos negando todas las ideologías no republicanas de izquierda que el franquismo eliminó durante la larga noche de los 40 años.

PSOE y Podemos son herederos y defensores de esta cosmovisión, porque ambas ideologías están profundamente enraizadas en el estado y la democracia partitocrática.

Los partidos republicanos -en su mayoría de izquierdas- que combatieron al fascismo son una parte muy pequeña de las facciones que lucharon contra el fascismo desde 1936 a 1939. No hace falta recordar que el 19 de julio de 1936 quien detuvo el golpe de estado militar -ampliamente conocido por eso que llamamos República- en Barcelona fue la CNT; no hace falta recordar que en Aragón hasta 1937 quienes se enfrentaron voluntariamente al fascismo fueron, en su mayoría, las milicias populares conformadas por mujeres y hombres anarquistas y socialistas.

En resumidas cuentas, el PSOE crea una visión dicotómica del conflicto, por un lado, tragándose la visión franquista de la guerra y por otro para ponerse en el centro de los valores republicanos y de izquierdas.

El mito de la reconciliación

En el territorio estatal se contabiliza que hay más de 100.000 personas desaparecidas con motivo de la Guerra Civil. Más de 2.000 fosas comunes, la mayoría de las cuales se encuentran en Aragón y Andalucía.

Afirmar que existe algo llamado reconciliación en el Estado español es afirmar que esas personas que todavía tienen a familiares bajo tierra deberían dejar de buscar a sus seres queridos. En eso el PSOE se parece mucho al PP cuando consideraba en 2016 que no tenía “claro que sea cierto” que hubiese personas que no supieran donde están sus familiares enterrados.

No puede haber reconciliación si no existe una judicialización de los crímenes del fascismo y el franquismo cometidos durante la Guerra Civil y durante la dictadura, y una reparación en consecuencia.  Está muy bien que Germán y José sean amigos en 2018, pero la reconciliación es tema judicial y político que el PSOE aborda desde la perspectiva ético-moral.

Cuando aparecen dos hombres mayores de dos bandos (sic) hablando amablemente y se dice que gracias a la Constitución todas las rencillas de la Guerra Civil han acabado se lanza un poderoso mensaje que en primer lugar niega los derechos de las víctimas y en segundo lugar perdona todos los crímenes sin resolver cometidos por los verdugos.

Además de esto, el PSOE hace lo que es peor aún: establecer un “estándar” de buena víctima: aquella que no se queja, que es capaz de perdonar a quien durante 40 años le negó la posibilidad de ser víctima, le obligó al silencio. El perdón debería ser una opción ética contemplada por cada víctima, no una imposición política que conduce a la desmemoria. Es más, el perdón es imposible si no existe reconocimiento de los daños causados por parte del franquismo.

Asimismo, cuando se equipara los crímenes cometidos por los dos bandos (sic) se hace un ejercicio de falsedad histórica. Los muertos, las violaciones y las vejaciones cometidas por el fascismo y el franquismo tienen en su ADN dos elementos que las distinguen del cometido por el “otro bando”.

El primero: fueron parte de un plan deliberado de exterminio de la cultura de izquierdas ya que de hecho Franco podría haber ganado la guerra mucho antes, pero no quiso con el objetivo de aniquilar una de las culturas de izquierdas más importantes del mundo de aquel entonces.

El segundo: como han demostrado numerosas personas expertas en historia, mientras las víctimas civiles producidas por el bando antifascista se concentraron en los primeros meses de la guerra, los asesinatos del franquismo se extendieron durante toda la contienda y perduraron hasta los años 70.

El mito de la guerra fratricida

“Murieron más de 17.000 españoles”, dice la voz en off del vídeo. Se olvida que en la Batalla del Ebro también murieron brigadistas internacionales, soldados de la URSS, soldados nazis y contendientes de la Italia de Mussolini.

¿Por qué lo hace? Podríamos pensar que se trata de un error fruto de la simplificación, pero nos equivocaríamos. La omisión de información persigue un doble objetivo.

En primer lugar y muy al modo de Albert Rivera cuando dice que el no ve izquierdas y derechas solo españoles, lo que se pretende en el vídeo es crear una idea de españolidad. En la Guerra Civil se enfrentaban españoles, hermanos, que se volvieron locos por tres años, parece que diga el PSOE. Sería interesante resucitar a esos 17.000 españoles y llevar a cabo una encuesta de españolidad. Seguramente muchos se reirían de la pregunta, pues muchos no tenían ni ganas, ni idea, de ser españoles tal y como pretende el PSOE, tal y como se ha establecido después del año 78.

En segundo lugar, cuando se olvida -queriendo- que en la Guerra Civil -que algunos historiadores abogan por llamar Guerra de España– participaron personas venidas de todo el globo, se niega el carácter ideológico de la contienda. Desde 1936 a 1939 se produjo un conflicto entre muchas formas de entender el mundo y por este motivo la Península se convirtió en el centro del mundo por unos años.

Republicanismo, fascismo, tradicionalismo, autoritarismo, nacionalismo, anarquismo, socialismo, independentismo, comunismo, trotskismo, estalinismo y la lista podría seguir. De todas ellas se impuso la ideología franquista que además de aniquilar todas las ideologías de izquierdas aniquiló en su ascenso unas pocas ideologías de derechas y pacto con otras.

Orwell lo explica bien en su “Homenaje a Catalunya”. La Guerra Civil fue el escenario de algo mucho más grande que supuso, meses después, el inicio de la II Guerra Mundial. Ese algo mayor era el combate al fascismo. Otro ejemplo: Albert Camus se moriría de vergüenza si viera el vídeo del PSOE pues suyas son las siguientes palabras: “fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa”.

17 septiembre, 2018

Autor/Autora

Integrante del Consello d'AraInfo. @AlbertAlexan


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