Altavoz

Los desechables

| 21 diciembre, 2017 07.12
Los desechables

Utilería: conjunto de objetos y enseres que se emplean en un escenario teatral o cinematográfico (RAE).

Nosotros añadimos a una ciudad también. Eso son los peces y las aves de las ciudades, objetos desechables, ornamentos más o menos reciclables, atrezo.

Leíamos con espanto que las catorce mil carpas que habitan el estanque de El Retiro van a ser “eutanasiadas”. Las palabras tabú son fácilmente camufladas por quienes utilizan a los animales para ganar votos. El famosísimo estanque ya fue vaciado anteriormente en dos ocasiones y gobiernos en absoluto animalistas consideraron evacuar a esos animales para reinstalarlos tras las obras. Ahora hay una excusa, dirán. Son especies invasoras. Y así, entre los nuevos animalistas en los Ayuntamientos del cambio, que no dudan en exterminar, y los falsos defensores de las especies invasoras, los pescadores deportivos, que se enojan porque no nos manifestamos junto a ellos, los peces tienen los días contados.

Las aves, gráciles y pizpiretas. No queremos ni imaginarnos qué sería de una ciudad sin ellas. Pero otros no tienen ningún reparo en emplear Co2 para matar a las casi novecientas cincuenta aves que, según ellos, ponían en peligro la salubridad en un mercado navideño rebosante de paz, amor y comercio justo. Hablamos de Barcelona.

Y nuestra querida Zaragoza no se queda atrás. Las palomas, molestan. Halcones, jaulas y exterminio son las soluciones propuestas y ejecutadas por el Ayuntamiento. Leemos en AraInfo el día 19 de diciembre que cien tórtolas turcas han sido envenenadas en el Picarral. Maiz envenenado, indica la necropsia. Alevosía y maldad. No se trata de la primera vez, tal y como han apuntado algunos vecinos en la página de Alerta Zaragoza. Pero qué podemos esperar de la ciudadanía que tiene por modelo un Ayuntamiento que extermina como medida de control poblacional.

Y no todo queda aquí. Los más de cien pájaros cardenal siguen en la jaula de La Rosaleda, en su limbo administrativo, porque se habían olvidado de ellos y es muy fácil pasarse el muerto. Nunca mejor dicho, porque hace frío para esas vidas chiquitas que parecen importan muy poco a quienes gobiernan.

Así, entre peces y patos y cardenales y tórtolas y cotorras y palomas bravías que parecen sobrar, se acercan días de regalos y comidas copiosas, de quererse mucho y de pretender que se quiere. Queramos también a los animales, adoptemos, cuidemos y no olvidemos a quienes son nuestros compañeros de viaje, también en las ciudades.

Desde PACMA hace más de un año que presentamos un proyecto de control ético de poblaciones de aves, hemos planteado propuestas viables, argumentadas, informadas y éticas para todas estas situaciones. Propuestas en las que nadie muere y que no tienen que ver con venenos, trampas mi eutanasias, sino con el respeto hacia los animales, porque para nosotros no hay vidas pequeñas. Seguiremos trabajando para que todos los animales sean defendidos. Porque los animales importan.

 

21 diciembre, 2017

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