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Las Marchas de la Dignidad de Aragón ante las movilizaciones del 24 y 27 de octubre

Con este documento buscamos dar a conocer nuestro posicionamiento ante esta propuesta (la cual vemos totalmente desacertada) y que sirva para generar una discusión en el seno de las organizaciones participantes sobre si este es el camino a seguir. Varias organizaciones, partidos y sindicatos del ámbito electoralista han convocado amplias movilizaciones para los días 24...
| 13 octubre, 2018 07.10
Las Marchas de la Dignidad de Aragón ante las movilizaciones del 24 y 27 de octubre
Foto: @Marchas22M

Con este documento buscamos dar a conocer nuestro posicionamiento ante esta propuesta (la cual vemos totalmente desacertada) y que sirva para generar una discusión en el seno de las organizaciones participantes sobre si este es el camino a seguir.

Varias organizaciones, partidos y sindicatos del ámbito electoralista han convocado amplias movilizaciones para los días 24 y 27 de octubre. Movilizaciones con unas consignas tan vacuas y tan carentes de significado y contenido político que cualquiera puede y ha podido apoyarlas. Movilizaciones que llaman al movimiento por el movimiento, pensadas más para ser usadas como arma electoral que como herramienta para conseguir un fin.

Las consignas propuestas por esta sopa de siglas son completamente abstractas e idealistas (como “una vida digna” o “vivir en armonía y respeto mutuo con la naturaleza”), cuando no irrealizables, pudiendo poner como ejemplo la utopía de la Renta Básica. No contemplan la elaboración de una estrategia, unos objetivos innegociables, ni una táctica para establecer cómo y con quién llevarlos a cabo. Es una movilización fruto del oportunismo y del seguidismo político a las “fuerzas del cambio”, que no han cambiado ni cambiarán nada.

Estas movilizaciones no se plantean un mínimo análisis materialista de la situación actual ni cómo hemos llegado hasta aquí. Aceptan al Estado español y sistema capitalista sin cuestionarlos tan siquiera. No hablan de la monarquía impuesta por la dictadura fascista que además trafica armas con regímenes asesinos. No hablan del tratado imperialista-terrorista de la OTAN. No hablan de la pertenencia a la UE, la cual desindustrializó nuestra economía para condenarnos a ser un país de turismo y paro. No hablan de la derogación del artículo 135. No hablan del pago de la deuda que hace irrealizables la mayoría de sus propuestas. Ni si quiera centran sus reivindicaciones en demandas tan básicas y actuales como el no al Pacto de Toledo, pensiones mínimas de 1084 euros y estén garantizadas por los Presupuestos Generales del Estado. No hablan de los presos políticos en el Estado español ni de la necesidad de su amnistía total.

También se niegan a hacer cualquier mención a la clase obrera y sectores populares o sus intereses en sus reivindicaciones. Hablan de ecologismo sin plantear siquiera que la causante del desastre ecológico en ciernes es la insaciable sed de recursos del capital monopolista. Hablan de “recuperar derechos perdidos por el austericidio” sin pararse a reflexionar sobre el papel del Estado español en el reparto del trabajo a nivel mundial, o en el estado de crisis sistemática global que hará imposible dicha recuperación sin profundos cambios en el sistema de producción. En definitiva, sólo tratan aspectos superficiales o erróneos, sin enfrentarse nunca a la raíz de los problemas, lo que al final sucumbirá en otra traición más a las clases populares.

Todo este despliegue de oportunismo no es casual. Se acercan las elecciones y algunos partidos políticos se están dando prisa para agitar las callesque en su día vaciaron. Bajan en las encuestas y necesitan movilizaciones como medio de control social y desmovilizador, para defender su sillón. Aunque en realidad sólo aspiren a gobernar con el PSOE, dentro del Estado al que obedecen, para simplemente realizar leves modificaciones en los alternantes gobiernos que jamás transformarán el régimen. Se gesta un pacto social con el PSOE del terrorismo de Estado de los GAL, de la traición a los trabajadores de este país mediante la desindustrialización y del que nos metió en la OTAN. Movilizaciones para respaldar estos “recambios”.

Es cierto que podríamos coincidir con estas movilizaciones en algunas de sus reivindicaciones, pero carecen de una estrategia que atienda a una línea política clara, que atienda a la raíz del problema, rasgando este de forma superficial sin pretender realizar una transformación del régimen. Sin embargo, no vamos a renunciar a nuestros principios y dejarnos usar de forma electoralista por organizaciones que están más preocupadas por su puesto en el parlamento que por un cambio real en el sistema y la sociedad. Reiteramos que en su cartel de presentación mencionan como participante a Marchas del Dignidad Estatal, la cual se pronuncia en contra del uso de su nombre en dicha convocatoria.

Estas movilizaciones no podrán traer nada más que decepciones para sus participantes por la falta de contenido político en sus consignas, la falta de análisis en su planteamiento y su carácter electoralista. Nos parece una falta de respeto a todas aquellas personas que viven los desahucios, el hambre, la sobreexplotación, el paro, detenciones, multas y años de prisión. Tenemos que revertir esta situación, y eso solo depende de nosotros y nosotras. No queda otra alternativa que luchar de manera organizada y al margen de estos partidos que solo nos llevan por el camino de la conciliación con nuestros enemigos.

Desde Marchas de la Dignidad en Aragón entendemos que no basta con criticar aquello que no nos gusta, sino que debemos ofrecer una alternativa, un programa y un plan de trabajo que ayude a recuperar los derechos y libertades que nos han arrebatado, trabajando con otros sectores en lucha y planteándoles nuestras propuestas para tejer redes de solidaridad y agrupar fuerzas. Por ello trabajamos con estos puntos y por el siguiente programa de unidad popular:

  1. Pan, Techo, Trabajo y dignidad.
  2. Defensa de los servicios públicos. Educación, sanidad, viviendas y pensiones a cargo del Estado. Derogaciones del Art. 135, Pacto de Toledo y ley 15/97.
  3. No al pago de la deuda. Nacionalización de la banca y las grandes empresas.
  4. Amnistía total para las presas y presos políticos. Derogación de todas las leyes represivas y disolución de la Audiencia Nacional.
  5. Derecho de autodeterminación para las naciones oprimidas por el Estado español.
  6. Libertades políticas y sindicales plenas.
  7. Derecho a un trabajo y salario digno y bien remunerado. Derogación de todas las reformas laborales.
  8. Salida de la UE y de la OTAN.
  9. Derogación de la monarquía. Por la República Popular.
13 octubre, 2018

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