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La salud será comunitaria o no será

La posibilidad de posicionar a las y los usuarios en el centro de la salud, el hacerles partícipes y el poder resolver las necesidades de la sanidad desde la propia comunidad, es un gran reto que se está haciendo realidad. La Salud Comunitaria entendida como la capacidad de integrar no solo una visión sobre la...
| 17 octubre, 2018 09.10
La salud será comunitaria o no será
Foto: Servicio Aragonés de Salud

La posibilidad de posicionar a las y los usuarios en el centro de la salud, el hacerles partícipes y el poder resolver las necesidades de la sanidad desde la propia comunidad, es un gran reto que se está haciendo realidad. La Salud Comunitaria entendida como la capacidad de integrar no solo una visión sobre la forma de hacer, donde lo ambiental, lo psicológico, lo social, lo económico y lo cultural se incluyan en el algoritmo más allá de lo biológico, es ya toda una realidad en Aragón y más en concreto en Zaragoza.

La educación para la diabetes, el impulso de medidas para fomentar hábitos de vida saludables, la prevención de la obesidad o la deshabituación tabáquica son solo algunos ejemplos de las múltiples fórmulas de Salud Comunitaria que se están impulsando desde nuestra comunidad, programas que garantizan otra manera de posicionar al paciente, al usuario, a las personas, trabajando desde una visión integrativa.

Asistíamos hace unos día al “Encuentro salud en red en los barrios” donde la puesta en común de lo trabajado en varias fases reunía a más de 150 personas para dar importancia al cambio de visión, al reto de no desarrollar la actividad sanitaria solo en los propios centros, sino también con el barrio, la ciudad o el pueblo; donde se impulsaba la idea de trabajar en hermandad, donde se apostaba por ese modelo de atención preventivo, donde se hablaba y creía en la apuesta necesaria para poder volver a intentar aglutinar lo social y la salud.

En definitiva, un encuentro potente para poder hablar, aprender, seguir poniendo en marcha el gran proyecto que supone la Salud Comunitaria. Como allí se expresó por determinados ponentes, profesionales y gente comprometida: la salud, será comunitaria o no será. Pero debemos ir más allá y entender que todas las políticas públicas deberán ser comunitarias y tendrán que estar impregnadas por la visión holística, el enraizar y el enredarse.

El Departamento de Sanidad, ahora con la señora Ventura al frente, anda lento y a medio gas, se deja por el camino nuevas infraestructuras y la necesidad de mejoras en las ya existentes. Mucho prometieron en programas y discursos institucionales pero poco o nada se ha avanzado en planes como el de sistemas o el de recursos humanos, por poner un par de ejemplos.

Mientras, se siguen incrementando los conciertos como los 23 millones de acción concertada si hablamos de salud mental. Por no entrar en lo puramente relacionado con la gestión, como las evidentes diferencias que vive y sobreviven en el mundo rural o lo relacionado con las listas de espera, que se reducen a base de derivaciones a la privada por parte de un ejecutivo que se dice defensor de lo público. La lentitud se extiende en el resto del ejecutivo con los señores Gimeno y Lambán al frente.

Sonoros, conocidos y numerosos son los temas pendientes que el Gobierno de Aragón tienen pendientes con la ciudad de Zaragoza. Apuestas por la capital aragonesa cuya responsabilidad reside en el Pignatelli y de las que poco o nada se sabe.

El encuentro sobre sanidad comunitaria se presentó de la mano del Ayuntamiento de Zaragoza y del Gobierno de Aragón, y es que quedan grandes retos y muy poco tiempo para el fin de la legislatura municipal y autonómica, pero en este caso se ha demostrado que un trabajo sin egos, sin partidismos, sin búsquedas de ganancias traducidas en votos, es posible y beneficioso para la inmensa mayoría.

El Departamento de Sanidad y el Gobierno de Aragón en su conjunto, deberían de aprender más de este ejemplo, desprenderse de los apellidos, de los intereses internos y políticos y mirar hacia ese Aragón del futuro, hacia la salud del siglo XXI. Ciertamente, hemos de reconocer que esta fórmula no es nada novedosa, son cientos los profesionales que llevan años trabajando bajo el paraguas de lo comunitario, pero hasta ahora las instituciones seguían impasibles hacia tal manera de trabajar. Sin duda: el tiempo de las cigarras ya pasó si a la salud nos referimos.

La esperanza de esta legislatura está puesta en un cambio desde la profundidad. Y digo desde la profundidad porque son muchas las hormiguitas anónimas que llevan tiempo trabajando para que aflore la Salud Comunitaria como forma de hacer. Ahora, casi de pronto, parece que tanto una institución como otra, que el Ayuntamiento de la ciudad de Zaragoza y el Gobierno de Aragón miran al mismo lado y en una misma dirección.

El ritmo suena bien, muy bien, con la fuerza y la apuesta conjunta de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Aragón y el área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Zaragoza, enhorabuena por ello. La orquesta de hormiguitas ya está lista y organizada, ahora falta que la melodía pueda prolongarse sin que llegue un silencio final cuando la legislatura termine. Lo comunitario es imparable, tomémoslo de ejemplo y dejémoslo fluir. Ciertamente: el futuro, será comunitario o no será.

17 octubre, 2018

Autor/Autora

Diputada del Grupo Parlamentario Podemos Aragón en las Cortes.


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