Altavoz

La importancia de la Filosofía en las aulas

| 29 mayo, 2018 10.05

Tras cuatro años en educación secundaria, en el verano de 2016 se plantaba enfrente de mí una nueva pared que escalar, la última antes de llegar a la ansiada universidad, esa pared intermedia entre la educación obligatoria y la superior se llamaba bachillerato. Al fin y al cabo, al empezar las clases todo era más de lo mismo, cambio de centro pero las mismas clases de siempre: Matemáticas, Lengua, Inglés, Biología… Pero como novedad se nos mostraba una nueva asignatura, Filosofía.

Recuerdo llegar con miedo a la primera clase de Filosofía, otros compañeros me habían advertido de la complejidad y dureza de la asignatura, sin embargo, a la entrada del profesor, en vez de ese miedo, teorías antiguas y conceptos infumables, el profesor nos reta a la clase con una pregunta. La pregunta que formuló fue simple ¿De qué color es la pizarra? Preguntó mientras toda la clase le mirábamos con cara rara. Al poco tiempo empezamos a contestar y a debatir la pregunta, pasando por respuestas típicas como decir que era verde, que era de todos los colores menos verde o que el color dependía de si eras daltónico o no. Hasta las y los más graciosos de la clase intentaron retar al profesor con una pregunta retórica del estilo: ¿Cómo sé que eso es una pizarra?

Esa primera hora de debate sobre el color de la pizarra sirvió como cachondeo de la asignatura con las y los compañeros, sin embargo el propósito de la misma era muy diferente, el fin era tener en cuenta las diferentes perspectivas, la visión crítica de lo que nos rodea y aprender a debatir ordenadamente en clase sobre cualquier tema que se nos fuera a mostrar en el futura. El curso avanzó a la vez que descubrimos qué era realmente la Filosofía y sus ramas, lo que era de raíz la ciencia según diferentes pensadores y hasta dimos nuestros primeros pasos dentro de la lógica formal.

Al llegar a segundo de bachillerato, la asignatura dejaba de ser obligatoria y cambió su nombre para pasar a ser “Historia de la Filosofía”. Durante todo ese curso descubrimos la visión de los filósofos clásicos, la época llena de escepticismo que rodeó e influyó en el pensamiento de Descartes, hasta llegar a filósofos que fueron ideólogos de las más recientes revoluciones sociales como Marx o la Escuela de Frankfurt.

Esta visión de la historia desde un punto de vista filosófico y de las teorías de las y los pensadores me ha ayudado mucho a lo largo de todo este año, me han ayudado a descubrir dónde residen las bases del pensamiento común de la sociedad y he aprendido a forjar el mío propio, he entendido los cambios que se produjeron en la historia y hasta he empleado alguna de las teorías éticas aprendidas para la toma de algunas decisiones. Por último y lo más importante, es que he aprendido a ser crítico, a no creer de primeras en todo aquello que me cuentan sin haberlo antes sometido a la duda.

Aunque no lo parezca, esta asignatura está desapareciendo de todos los institutos, por el miedo a formar una masa crítica que razone y no se deje llevar por el pensamiento y la ideología que los grandes medios y gobiernos intentan imponer. El porqué es muy fácil, el miedo de la infraestructura a que esa masa crítica se levante y forme revoluciones como la científica del siglo XVI, la francesa del XVIII, la rusa del XX o las más recientes como mayo del 68 o el 15M.

29 mayo, 2018

Autor/Autora

Estudiante de Secundaria en Balbastro.


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