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Israel viola el alto al fuego y mata a un pescador palestino

El 14 de noviembre, Nawaf se convirtió en el primer palestino al que mataba el Ejército israelí tras el acuerdo de cese el fuego entre Hamas e Israel. No habían pasado si quiera 24 horas del pacto.
| 16 noviembre, 2018 07.11
Israel viola el alto al fuego y mata a un pescador palestino
Los soldados israelíes, desde las naves y desde la torreta militar en la Línea Verde, abrieron fuego contra los pescadores en el primer día de alto el fuego.

El joven Nawaf al ‘Attar, de 23 años, ni siquiera tenía una barca, pescaba lo que podía con una red que lanzaba desde la playa de Beit Lahiya, en el norte de la franja de Gaza. Tras días sin pescar por la escalada de violencia vivida, estaba deseoso por ir a faenar y llevar algo de dinero a la familia así que se dirigió a la playa donde se encontró con otros pescadores.

Todo se torció cuando aparecieron en la distancia las fuerzas navales israelíes. Los soldados israelíes desde las naves, y desde la torreta militar en la Línea Verde, abrieron fuego contra ellos. Nawaf recibió una bala en su estómago que resultó letal.

Ese día, 14 de noviembre, Nawaf se convirtió en el primer palestino al que mataba el Ejército israelí tras el acuerdo de cese el fuego entre Hamas e Israel. No habían pasado si quiera 24 horas del pacto.

Además de esta agresión, este jueves 15 de noviembre, una serie de vehículos militares israelíes aparecieron al este de Al Qarara, sur de la franja de Gaza. Los testigos palestinos vieron como hasta cuatro de estos vehículos penetraron en la franja mientras el resto quedaban al otro lado de la Línea Verde vigilando.

Las violaciones israelíes de las que nadie habla

No es la primera vez que el Ejército israelí viola un acuerdo de cese el fuego. Tras la tregua del 26 de agosto de 2014 que puso fin a la operación militar israelí “Margen Protector”, con más de 2.250 personas muertas en la franja de Gaza y 73 en Israel, el Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR en sus siglas en inglés) registraba en su informe semanal (del 28 de agosto al 3 de septiembre) que Israel había violado la tregua “varias veces, abriendo fuego contra barcos de pesca palestinos que navegaban dentro de la zona de pesca permitida”.

Desde el Comité de Pescadores, su portavoz Zakaria Baker, insiste en que los ataques israelíes en las aguas costeras gazatíes son diarias y que, lamentablemente, ningún gran medio de comunicación los destaca en sus titulares.

Lo que sí fue reportado por estos medios fueron los bombardeos israelíes sucedidos entre el domingo 11 y 13 de noviembre que dejaron 6 personas muertas y 25 heridas en la franja de Gaza, y los cohetes de las milicias palestinas que causaron un muerto y dos heridos de consideración en Israel. Estos ataques se desencadenaron cuando las milicias palestinas descubrieron una unidad especial israelí en misión operacional circulando con un coche dentro de la franja.

Los bombardeos israelíes apuntaron sitios militares pero también tres edificios residenciales. La cadena de televisión Al Aqsa perteneciente a Hamas fue hecha escombros a golpe de misiles, un acto que el periodista israelí Mike S. Omer-Man calificaba en su cuenta Twitter de “atroz”.

Un plan colonial y un teatro de operaciones

La población de la franja de Gaza no está “acostumbrada” a vivir de este modo, simplemente, no tiene otra opción. Dos millones de personas intentan seguir su día a día pensando en que el ocaso puede traer una noche iluminada por los bombardeos. No existe vocabulario para calificar ese sinvivir como tampoco es justo llamarlo “conflicto” o “guerra”. Lo explica muy bien el historiador israelí Ilan Pappé en su reciente libro “La cárcel más grande de la Tierra”.

Desde que Israel ganó la guerra de los Seis Días en 1967 y ocupó la franja de Gaza, Cisjordania, incluido Jerusalén, así como otros territorios, las Naciones Unidas mantienen a Israel bajo el apelativo de “poder ocupante”. Para Pappé ese es un término jurídico que ayuda a Israel a eludir los reproches de la comunidad internacional. “Ocupación” es un término que designa un estado provisional en el cual un poder ocupante se quiere asegurar un territorio tras un conflicto armado. Sin embargo, la ocupación de los territorios palestinos ha roto cualquier récord de “provisionalidad”. Por eso Pappé llama a este estado “colonialismo”.

En el análisis de Pappé el plan colonialista israelí es hacer de Cisjordania una prisión panóptica (un concepto de Jeremy Bentham) y de la franja de Gaza una megaprisión de seguridad.

En este estudio, los términos “conflicto” y “ocupación” se quedan en meros eufemismos cuando, además, existe un comité de jefes políticos ministeriales que manejan el destino del pueblo palestino en la franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén en su teatro de operaciones.

En el caso de querer lanzar una operación militar (alias guerra) se debate en el Gabinete de Seguridad dirigido por el primer ministro israelí y en el que son miembros, el ministerio de Defensa, el ministerio de Seguridad Interna, el de Justicia y el de Finanzas, entre otros miembros adicionales.

Un Gobierno forjado por el fuego militar

Este año, sin embargo, Netanyahu logró que fuera aprobada una ley según la cual una “guerra” puede ser declarada por el Primer Ministro con el beneplácito del ministro de Defensa. La controvertida ley fue después anulada por el Gabinete de Seguridad, pero dejó claro que las intenciones de Netanyahu son prescindir de dicho gabinete y del resto de parlamentarios en la toma de una decisión tan importante como lanzar una operación militar.

Cuando, el pasado lunes, el Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu volvió de forma precipitada a Israel desde París, muchas personas ya sabían que los ataques contra Gaza no iban a extenderse por mucho más tiempo. Tras una reunión maratoniana del Gabinete de Seguridad, y con la intervención de Egipto y Naciones Unidas, pudo establecerse una “calma por calma”. El alto el fuego es muy delicado pero entraba en la lógica de Netanyahu, no así en la del ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, quien anunció su dimisión horas después porque el cese el fuego era como “rendirse al terrorismo de Hamas”.

A Lieberman le aplaudieron varios israelíes, como los que se manifestaron en las zonas cercanas a la franja de Gaza, en el sur de Israel. Los manifestantes estaban furiosos, no creían en el cese el fuego de Netanyahu.

La dimisión de Lieberman, líder del partido Yisrael Beitenu será efectiva tras 48 horas. Naftalí Bennett, líder del partido la Casa Judía que al igual que Yisrael Beitenu se encuentra en el gobierno de coalición de Netanyahu, ha declarado su deseo de ser nombrado ministro de Defensa. Si no ocurre así, dijo Bennett, abandonará la coalición.

Tanto Lieberman como Bennett piden más “mano dura” y su posición es contraria a cesar el fuego sobre la franja de Gaza. La coalición de gobierno de Netanyahu queda muy debilitada por lo que también suenan las campanas de unas elecciones anticipadas, una situación que ya se dio en las anteriores posguerras de Gaza, en 2009 y 2015.

16 noviembre, 2018

Autor/Autora

Licenciada en Periodismo. Especializada en Seguridad en Mediterráneo y Oriente Medio. @itxaP


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