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Irene López Alonso: “la UE está utilizando a Turquía para el trabajo sucio, de la misma forma que hace España con Marruecos”

Aprovechando la presentación de su primera novela – El Camino de los refugiados - , en el Centro Social Librería La Pantera Rossa, hablamos con Irene de su libro, pero también de una crisis migratoria que parece interminable
| 6 enero, 2017 07.01
Irene López Alonso: “la UE está utilizando a Turquía para el trabajo sucio, de la misma forma que hace España con Marruecos”
Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo).

Irene López Alonso  se estrena en el mundo de la literatura juvenil con un tema tan complejo y dramático como la actual crisis de refugiados, que ha traído a Europa un problema que, desde nuestra elitista posición en el mundo, pensábamos que era fruto de situaciones lejanas y ajenas a nuestras políticas internacionales y económicas.

Sus estancias en Presevo (Serbia) y en Lesbos (Grecia) le permitieron acceder a la información necesaria para novelar este proceso migratorio forzoso. Imágenes que nunca se borran de la mente de quienes hemos visitado estos campos, situaciones humanamente incomprensibles y vergonzosas que fueron claves a la hora de documentar una novela que trata el tema de los refugiados de una forma distinta, acercándolo a los lectores y lectoras más jóvenes.

El camino de los refugiados cuenta la historia desde los ojos de Nabil, un chaval que huye de Siria con sus padres, su abuelo y su pequeña hermana, Hayat. Como tantas otras familias, no solo sirias, emprenden un viaje que sobre todo sorprende a la pequeña Hayat y que su hermano Nabil tratará de tratará de explicar con juegos y engaños en el más puro estilo del film de Roberto Begnini, La vida es bella.

¿Cómo llegas a la idea de plasmar las vivencias en los campos de refugiados en un libro?

En realidad no es que se me ocurriera motu proprio, sino que me lo pidió Edelvives directamente. Dentro de Edelvives, el sello que edita el libro se llama Laude, y es como un sello de lecturas en profundidad, de literatura juvenil, pero más enfocado al tema de Derechos Humanos y de valores. Estaban interesados en hacer algo de refugiados porque cuando me lo encargaron, el año pasado, no había nada parecido para público juvenil, ni en formato de novela ilustrada. Entonces yo acababa de volver de Presevo y más tarde, en enero y ya teniendo el encargo, fui a Lesbos para conocer esa etapa que era imprescindible. La etapa de Grecia es la más crucial.

¿Te ha costado adaptar un tema tan dramático a la literatura juvenil?

Muchísimo. Me pareció muy difícil. Además, la editorial me pidió expresamente que no fuera muy dramático, porque está orientado para chavales de 14 años. De hecho, me pidieron que le diera un enfoque esperanzador y positivo, y al principio me pareció dificilísimo porque realmente es un drama. Además, yo estaba recién llegada de allí con unas imágenes espantosas en la cabeza.

Al final, el punto positivo lo ponen los personajes que en la novela se llaman duendes y que no son otros que el personal humanitario que está atendiendo a las personas refugiadas. También la relación entre Nabil y Hayat, porque todo el libro es una conversación entre el hermano mayor y su hermana pequeña, y cómo le intenta explicar las cosas y adaptarle a su mundo infantil, desde sus propios códigos y su propio lenguaje, para que ella entienda lo que les está pasando, haciéndolo algo menos duro.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo).

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo).

Ahora, ¿sigues la actualidad de este flujo migratorio?

Sí claro, es un tema que me ha impactado desde el principio. Yo he estudiado Relaciones Internacionales y luego me he especializado precisamente en migraciones. Creo que lo que nos ha pillado un poco de sopetón a todos los europeos es que fuéramos a tener campos de refugiados en nuestro propio continente hoy por hoy, en este supuestamente pacífico y humanitario siglo XXI.

La crisis migratoria parece haber perdido el interés mediático, pero todavía quedan 62.000 solicitantes de asilo en Grecia y varios miles en diferentes campos europeos ¿Cómo ves que se pueda solucionar?

Si la Unión Europea (UE) sigue con la actitud que está teniendo hasta ahora, posiblemente queden reductos de campos de refugiados en territorio europeo por muchos años. La externalización que está llevando a cabo la UE, pasándole todo el problema a Turquía, quitándoselo de en medio, y teniendo en cuenta que Turquía no es un país seguro…

[Interrumpo]

Turquía ya era un país no seguro hace un año y en la actualidad no solo eso, sino que además es un país no aliado y sin ninguna esperanza de entrar en la UE, lo que complica todavía más la situación de los miles de personas que pretendían llegar a Europa. Turquía era el gendarme que desde las instituciones europeas se había nombrado y ahora deja de ser nuestro aliado ¿Cómo ves esa situación?

Yo creo que van a seguir utilizando Turquía para eso. Seguramente en la próxima cumbre rebajarán un poco la tensión dialéctica actual porque al final la UE lo que quiere de Turquía es que les haga el trabajo sucio. Es moralmente reprobable tener tantos refugiados en territorio europeo y lo que han hecho es convertir a Turquía en un gran campo de refugiados a cielo abierto. Yo creo que eso lo van a mantener. Están utilizando a Turquía para ese trabajo sucio de la misma forma que, a otro nivel, hace España con Marruecos. En realidad esto es repetir la política migratoria española a nivel europeo. Se están repitiendo esos modelos.

El Estado español se comprometió a acoger a 18.000 refugiados de esta crisis. En la actualidad son alrededor de 600 los que han llegado. ¿Existe alguna manera de presionar para que ese cupo se cumpla?

Desde la ciudadanía y desde la sociedad civil. Yo estoy convencida de que el tapón, el bloqueo, viene desde lo institucional. Estoy convencida de que la gente está dispuesta a acoger a estas personas, de hecho lo hemos visto con todas las movilizaciones que ha habido desde las plataformas Bienvenidos Refugiados. La gente ha llegado a colgar una pancarta en su balcón que decía “aquí hay una habitación para dos refugiados”. Pero el cierre viene por arriba.

Todo lo que se pueda presionar desde abajo espero que surta efecto. Desde un nivel más pequeño, hacia más arriba. A nivel municipal creo que se está haciendo más que a nivel estatal, con toda la red de ciudades refugio, el ayuntamiento de Zaragoza, el de Madrid también, el de Barcelona han estado trabajando bastante, a través además de hermanamientos con ayuntamientos de Lampedusa o de algunos municipios griegos… todo eso ayuda mucho, pero al final el que tiene el poder de las grandes decisiones es el gobierno central.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo).

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo).

Yo viajé, junto a Pablo Ibáñez, a través de esa ruta europea justo en el momento de cierre de  fronteras para afganos e iraquíes. Algo que ya había sucedido para otras nacionalidades como paquistaníes, eritreos, somalís… Al final parece una crisis migratoria con nacionalidad siria, cuando hay muchas más nacionalidades tratando de llegar a Europa por diferentes tipos de persecución o por motivos económicos.

Es una actitud absolutamente cínica porque al final supone crear una especie de clasismo de la solidaridad. Primero los sirios, que parece que son de primera clase, después iraquíes y afganos y por último los denominados ‘migrantes económicos’. ¡Cómo si vinieran por gusto!  Me parece terrible.

Lo que llamamos ‘migrantes económicos’, no vendrán de un país en pleno conflicto armado reconocido internacionalmente, como es el caso de Siria, tampoco es que vengan huyendo del hambre y de la miseria como muchas veces se dice, vienen huyendo de cualquier otro tipo de persecución. Me parece absurda la distinción entre motivos económicos y motivos de Derechos Humanos, pues los derechos económicos también son Derechos Humanos.

La separación que se ha hecho de refugiados sirios y otros refugiados no tiene ningún sentido, porque ellos también vienen huyendo de cualquier tipo de violación de sus derechos y de condiciones paupérrimas, aunque no vengan del conflicto sirio, al que se le está dando más chance en este sentido, porque está teniendo mayor repercusión mediática.

¿El camino de los refugiados nos muestra algún tipo de esperanza?

Yo creo que en el libro la esperanza es que al final el mayor refugio que encuentran es su fantasía. No me parece un mensaje bastante esperanzador, porque lo que viene a decir es que la realidad es espantosa y la respuesta europea que encuentran es tan terrible, que la forma que encuentra Nabil de sobrellevar la situación y, sobre todo, de hacérsela más llevadera a su hermana, es mediante la evasión o la fantasía, recreando una especie de juego y de teatro que no existe.

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Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo).

¿Qué le ofrece la novela a un chaval o una chavala de 12 o 14 años?

Es una novela, por lo tanto es ficción, pero ofrece más bien una realidad ficcionada, porque muchos de los personajes y muchos episodios son reales. De hecho, muchas de las historias que aparecen en el libro yo las había contado previamente en formato periodístico con nombres y apellidos reales de las personas que conocí en los campos.

La literatura te da ciertas licencias, permite que sea más entretenido, pero tiene ese valor añadido de hablar de un tema de actualidad que a los chavales de esas edades les debe costar mucho comprender. Simplemente un conflicto como el sirio, hoy en día, parece anacrónico. Me imagino a un chaval de 14 años viendo el telediario y, para esas generaciones la guerra les sonará a libro de historia, lo mismo que el tema de los refugiados. Desde la Segunda Guerra Mundial no habíamos vivido en Europa una crisis de refugiados como la que estamos viviendo ahora.

Creo que si El camino de los refugiados sirve para explicar eso a los chavales de esas edades y además, para darnos cuenta, dentro de unos cuantos años, que esto no era literatura sino que estuvo pasando delante de nuestras narices…  me parece que solo por eso es recomendable. Por eso y porque muestra una realidad que Europa no está queriendo ver porque es bochornosa.

6 enero, 2017

Autor/Autora

Miembro del Consello d'AraInfo. @maconejos


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