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Homenaje a las Brigadas Internacionales: los pueblos del mundo en lucha contra el fascismo

Este mes de octubre se cumplen 82 años de la llegada de las Brigadas Internacionales y 80 de su marcha. Más de 35.000 hombres y mujeres de 53 países distintos, llegaron a la península para apoyar al Gobierno legítimo de la República y luchar contra el avance del fascismo internacional. Cerca de 10.000 brigadistas perdieron la vida. En Sarinyena les rinden homenaje los días 16 y 17.
| 15 octubre, 2018 13.10
Homenaje a las Brigadas Internacionales: los pueblos del mundo en lucha contra el fascismo
Despedida de las Brigadas Internacionales. Octubre 1938, Barcelona. Foto: Robert Capa

Durante la Guerra Civil, más de 35.000 hombres y mujeres de 53 países distintos, agrupados en las Brigadas Internacionales, llegaron a la península para apoyar al Gobierno legítimo de la República y luchar contra el avance del fascismo internacional. “Nunca en la historia se ha producido un caso tan extraordinario de solidaridad internacional”, recuerdan desde la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI).

Aquellos jóvenes, en su mayoría de clase obrera y organizados en sindicatos y partidos de izquierda -marxistas, comunistas, socialistas y anarquistas-, idealistas o simplemente aventureros, llegaron con el firme compromiso de “dar su vida para ayudar al pueblo republicano cuyos derechos y libertades estaban amenazadas por el fascismo español y europeo”, haciendo suyo el lema ‘¡No pasarán!’.

Las Brigadas Internacionales fueron unidades militares compuestas por personas voluntarias que participaron en la Guerra Civil dentro del ejército de la Segunda República. También las hubo que lo hicieron en las milicias anarquistas y en el POUM, prefiriendo no integrarse en las Brigadas por discrepancias políticas.

Muchas de estas personas voluntarias ya residían en los territorios del Estado español antes del golpe militar de julio de 1936. Eran estudiantes y exiliadas políticas o judías de países con gobiernos fascistas como la Alemania nazi de Hitler o la Italia de Mussolini. Un buen número de los primeros voluntarios y voluntarias internacionales salieron de las Olimpiadas Populares, que iban a celebrarse en Barcelona entre el 19 y 26 de julio de 1936 como protesta a los Juegos Olímpicos de Berlín organizados por la Alemania nazi, con el amparo del Comité Olímpico Internacional (COI).

Según la AABI, “no hay acuerdo sobre el número total de brigadistas” que llegaron a combatir, “las cifras oscilan entre los 35.000, que aceptan la mayoría de los autores, y los 59.380 que dio Andreu Castells en su obra de 1973”. Tampoco hay acuerdo sobre el número de muertos y muertas, “aunque aquí las cifras difieren menos: entre 9.000 y 10.000 dejaron su vida en los campos de batalla”. No obstante, en lo que si hay acuerdo es en que no sobrepasaron el número de 20.000 combatientes presentes a un mismo tiempo en los frentes.

“Por todas partes se expresó la firme voluntad de prestar una ayuda concreta a la República española agredida. Se recogieron y enviaron urgentemente a España víveres, productos lácteos, medicamentos y ambulancias. Grupos de voluntarios de diversos países trataron por todos los medios de llegar”, escribía Luigi Longo, integrante del Batallón Garibaldi en las Brigadas Internacionales, con el seudónimo de Gallo, y posteriormente miembro de la resistencia durante la II Guerra Mundial y secretario general del Partido Comunista Italiano de 1964 a 1972.

La idea de crear las Brigadas Internacionales, como explica la AABI, “se fue gestando en el verano de 1936 a partir de diversas iniciativas paralelas, entre otras del Partido Comunista francés. La reunión de la Comintern celebrada en Moscú el 18 de septiembre de 1936 dio el aval a esta propuesta y los partidos comunistas se comprometieron desde entonces a reclutar a voluntarios y voluntarias dispuestas a participar en la lucha junto a la República”. La sede internacional de reclutamiento se estableció en París, desde donde se organizaba el envío de voluntarios y voluntarias en coordinación con el gobierno republicano que tramitaba la documentación necesaria.

El 22 de octubre de 1936, el gobierno de la República presidido por el socialista Francisco Largo Caballero, en principio reticente a aceptar la propuesta, aprobó la formación de estas unidades, cuando el avance del ejército fascista sobre Madrid reveló la crítica situación militar de la República. Unos días antes, el 15 de octubre se constituyó el primer grupo responsable de la organización, formado por Luigi Longo, Mario Nicoletti y Pierre Rebière, entre otros.

Albacete fue designada como el cuartel general y centro de entrenamiento de las Brigadas bajo el mando del comunista francés André Marty, secretario general de la Tercera Internacional. El propio Marty, en un discurso a las y los brigadistas pronunció: “Si el pueblo español y su ejército no habían vencido al fascismo no era por falta de entusiasmo, sino por la ausencia de tres factores esenciales: unidad política, dirigentes militares y disciplina”.

Integrantes del canadiense Mackenzie–Papineau Battalion, popularmente llamados Mac-Paps.

Integrantes del canadiense Mackenzie–Papineau Battalion, popularmente llamados Mac-Paps.

Sin apenas formación militar y con escasez de armamento, y el poco que tenían estaba anticuado, las Brigadas Internacionales entraron en acción en la defensa de Madrid (noviembre de 1936) consiguiendo frenar el avance fascista. Esta primera acción, a pesar de haber sufrido muchas bajas, “fue decisiva, tanto por la moral que infundió al pueblo madrileño en aquellas horas aciagas, como por el ejemplo de eficacia y arrojo que dieron al resto de los combatientes”, recuerda la AABI.

Casi siempre como fuerzas de choque destinadas a operaciones ofensivas, las Brigadas Internacionales intervinieron en los meses siguientes en las batallas de Lopera, Jarama, Guadalajara, Segovia, en la Ofensiva de Uesca, en la Batalla de Brunete, en la Ofensiva de Zaragoza, en las batallas de Belchite, Teruel, Caspe y del Ebro, siendo retiradas a partir del 23 de septiembre de 1938, cuando el Gobierno republicano de Juan Negrín aceptó el plan de repatriación de los extranjeros del Comité de No Intervención, propuesto por el Gobierno de Londres, favorable a la ‘política de apaciguamiento’ con la Alemania nazi y en un vano intento de terminar con la participación de Hitler y Mussolini al lado de los golpistas.

En su discurso en la Sociedad de Naciones de Ginebra en septiembre de 1938, Juan Negrín afirmó: “El gobierno español, en su deseo de contribuir con actos al apaciguamiento que todos deseamos, y resuelto a hacer desaparecer todo pretexto para que se pueda continuar dudando del carácter netamente nacional de la causa por la que se baten los Ejércitos de la República, acaba de decidir la retirada inmediata y completa de todos los combatientes no españoles que luchan en las filas gubernamentales”. Franco admitió también el plan de repatriación en agosto de 1938, pero nunca lo cumplió. Las tropas italianas y alemanas siguieron combatiendo ferozmente en la Guerra Civil.

“El Gobierno de la República reconoce a los internacionales que tan bravamente han luchado con nosotros, que ya puede decirse que son connaturales nuestros, el derecho a reclamar, una vez terminada la guerra, la ciudadanía española… España será siempre una patria vuestra. Y los españoles, vuestros hermanos”, manifestó el propio Negrín en su despedida a las Brigadas Internacionales.

Finalmente, el 28 de octubre, las Brigadas se despidieron en un emotivo homenaje celebrado en Barcelona al que acudieron miles de personas. Dolores Ibarruri pronunció uno de los más famosos discursos de la historia: “¡Madres! Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando; cuando el recuerdo de estos días dolorosos y sangrientos se esfume en un presente de libertad, de paz y de bienestar… hablad a vuestros hijos; habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales. Contadles cómo, atravesando mares y montañas… llegaron a vuestra patria, como cruzados de la libertad, a luchar y morir por la libertad y la independencia de España, amenazados por el fascismo alemán e italiano. Lo abandonaron todo: cariños, patria, hogar, fortuna, madre, mujer, hermanos, hijos… y vinieron a nosotros a decirnos: ¡Aquí estamos!; vuestra causa, la causa de España, es nuestra misma causa, es la causa común de toda la humanidad avanzada y progresista. […] ¡Camaradas de las Brigadas Internacionales! Razones políticas, razones de Estado, la salud de esa misma causa por la cual vosotros ofrecisteis vuestra sangre con generosidad sin límites os hacen volver a vuestras patrias a unos, a la forzada emigración a otros. Podéis marcharos orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia, frente al espíritu vil y acomodaticios de los que interpretan los principios democráticos mirando hacia las cajas de caudales o hacia las acciones industriales que quieren salvar de todo riesgo. No os olvidaremos, y, cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República española, ¡volved!… Volved a nuestro lado, que aquí encontraréis patria los que no tenéis patria, amigos, los que tenéis que vivir privados de amistad, y todos, todos, el cariño y el agradecimiento de todo el pueblo español, que hoy y mañana gritará con entusiasmo: ¡Vivan los héroes de las Brigadas Internacionales!”.

No fue hasta noviembre de 1996, 60 años después de su llegada, cuando las Brigadas Internacionales recibieron un merecido homenaje en el Estado español. Entonces, y cumpliendo las promesas de las y los dirigentes republicanos, los representantes políticos aprobaron una moción parlamentaria, por el que se reconocía la ayuda de las y los voluntarios internacionales y se les concedía la nacionalidad española.

“Incluso en este siglo con dos guerras mundiales, aquellos tres años en que Madrid resistió y llegó a estar tan cerca de la victoria fueron de los más críticos, heroicos e ignominiosos que se pueda recordar. Fueron años de crisis para Europa y el mundo. Si el fascismo hubiera sido derrotado en los campos de batalla de España no se hubiera atrevido a lanzar sus ataques a Inglaterra, Francia, Rusia y EEUU. Aquellos españoles que lucharon desde un primer momento fueron héroes, así como aquellos voluntarios extranjeros que les ayudaron en los campos de batalla: éstos representaron ‘la conciencia de Europa’, la idea de que la civilizada Europa no podría soportar el triunfo de la barbarie fascista… Si las grandes potencias hubieran tenido tan sólo una poco del coraje y la sabiduría mostrados por estas brigadas, la victoria de la Segunda Guerra Mundial se habría conseguido sobre el suelo español”, afirmó Michel Foot, periodista y líder del Partido Laborista inglés de 1980 a 1983.

Homenaje a las Brigadas Internacionales en Sarinyena

En este mes de octubre, se cumplen 82 años de la llegada de las Brigadas Internacionales y 80 de su marcha. Por este motivo, los días 16, martes, y 17, miércoles, la localidad monegrina de Sarinyena/Sariñena acoge unas jornadas para rendir homenaje a las Brigadas Internacionales. Los actos, organizados por Sariñena Editorial en colaboración con el Ayuntamiento, incluyen una exposición, una charla y una proyección y se realizarán en el cine teatro El Molino.

El martes 16, se proyectará de la película ‘Tierra y Libertad’ del director inglés Ken Loach, una filme basado en el libro ‘Homenaje a Cataluña’ de George Orwell, en la que narra su experiencia en durante la Guerra Civil. La actividad, de entrada libre, tendrá lugar a las 20.00 horas.

Al día siguiente, miércoles 17, a la misma hora se celebrará una charla coloquio con el historiador inglés Andy Durgan. Además, se realizará un pase de imágenes y canciones brigadistas. La exposición fotográfica sobre las Brigadas Internacionales se podrá visitar ambos días en el vestíbulo del cine-teatro El Molino.

Brigadas Internacionales homenaje Sarinyena

Si hay hombres que contienen un alma sin fronteras,
una esparcida frente de mundiales cabellos,
cubierta de horizontes, barcos y cordilleras,
con arena y con nieve, tú eres uno de aquellos.

Las patrias te llamaron con todas sus banderas,
que tu aliento llenara de movimientos bellos.
Quisiste apaciguar la sed de las panteras,
y flameaste henchido contra sus atropellos.

Con un sabor a todos los soles y los mares,
España te recoge porque en ella realices
tu majestad de árbol que abarca un continente.

A través de tus huesos irán los olivares
desplegando en la tierra sus más férreas raíces,
abrazando a los hombres universal, fielmente.

Miguel Hernández, ‘Al soldado internacional caído en España’ (1938)

Fuente principal: Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales: brigadasinternacionales.org

 

 

15 octubre, 2018

Autor/Autora

Integrante del Consello d´AraInfo. @igoiz17


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