Altavoz #25N

Hacia una política feminista

El feminismo es un conjunto de teorías y un movimiento social que cuenta con tres siglos de historia, y que inauguró formas nuevas de relación, organización y protesta pacífica. En los años posteriores a la II Guerra Mundial se produjeron importantes cambios sociales que condujeron a diferentes y diversas formas de organización. Ya no era...
| 25 noviembre, 2017 09.11

El feminismo es un conjunto de teorías y un movimiento social que cuenta con tres siglos de historia, y que inauguró formas nuevas de relación, organización y protesta pacífica.

En los años posteriores a la II Guerra Mundial se produjeron importantes cambios sociales que condujeron a diferentes y diversas formas de organización. Ya no era el movimiento obrero el que canalizaba toda demanda social, como sucedía en el siglo XIX y primera mitad del XX. A partir de este momento se produjo una desagregación de reivindicaciones, entre ellas la feminista. Desde el mismo punto de partida surgieron importantes e interesantes debates en torno a la consecución de las demandas y agendas, desde las diferentes teorías feministas. Uno de estos debates, quizás el más recurrente, era el de si es posible materializar las agendas feministas, que propugnan la ruptura con el orden social establecido, el patriarcado, desde las instituciones.

La realidad es que la incursión de feministas en las instituciones ha traído marcos normativos y políticas encaminadas a la potenciación de la igualdad entre mujeres y hombres y a la prevención de la violencia de género, pero continuamos lejos de que la política sea feminista. Dicho de otro modo: en política hay feministas, pero la política no es feminista.

Desde el Instituto Aragonés de la Mujer, en la presente legislatura, hemos tenido que afrontar diferentes y diversos retos. El primero de ellos, debimos acometer la recuperación de todas las políticas de igualdad y prevención de la violencia de género, mermadas por los recortes efectuados por el anterior Ejecutivo, destinando nuevamente recursos económicos y humanos a tal fin.

Una vez pudimos efectuar dicha recuperación, hemos centrado nuestros esfuerzos en dos retos: el primero, la prevención y erradicación de la violencia de género, atendiendo de manera específica las diferentes realidades que se nos presentan, a través de la inclusión de la perspectiva interseccional en todas nuestras políticas; y en segundo lugar, la potenciación de las políticas de igualdad, haciendo un importante esfuerzo para su transversalización a todo el Gobierno de Aragón, y reforzándolas con el impulso de una Ley de Igualdad autonómica, que adapta el marco estatal a nuestra realidad territorial y que, en algunos aspectos, incluso lo amplía. Todo ello sin olvidar, nunca, las teorías feministas, su desarrollo y su implementación.

El reto y el horizonte al que aspiramos llegar es ambicioso, pero sobre todo necesario: sin feminismo, no hay igualdad. Sin igualdad, la democracia no es tal.

25 noviembre, 2017

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