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Intenso fin de semana de trabajos nabateros en el río Galligo

Las nabatas que descenderán el río Galligo han quedado preparadas, durante este fin de semana, para un último paso que tendrá lugar el próximo fin de semana, y que consiste en echar los trampos al agua, unirlos, colocarles remos y comprobar su flotabilidad
| 16 abril, 2017 18.04
Intenso fin de semana de trabajos nabateros en el río Galligo
Tradición y modernidad juntas en aguas del Galligo.

El trabajo nabatero de este fin de semana comenzaba el sábado con un buen día en la playa de Murillo de Galligo, donde se comenzaba la preparación de las nabatas: adobar la madera, preparar las mortesas y remallar la sarga, preparar los barreros que hacen de soporte para unir los maderos, atando estos entre sí con los berdugos para formar los trampos.

Durante la jornada se ataban cuatro trampos de los cinco necesarios, un trabajo artesanal en el que los y las nabateras estuvieron acompañados de turistas y participantes de descensos del río, que pudieron contemplar parte del proceso de elaboración de las nabatas.

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En la jornada del domingo se finalizaba la construcción de los cinco trampos para las dos nabatas que descenderán el río Galligo.

Primero se han alineado los doce mederos que forman cada trampo, para después colocar los troncos traveseros de caxico en las dos puntas y con la sarga, los berdugos que van remallando otros nabateros ir haciendo los nudos que unen cada madero con el travesero y con el siguiente madero.

Un proceso de fuerza y habilidad que se realiza en los dos extremos de los maderos para que queden asegurados y sean a la vez flexibles para resistir las incidencias de este aventurero descenso.

Mientras unos nabateros atan los maderos el resto va remallando, o sea, retorciendo y abriendo la fibra de las sargas cortadas en la mengua de febrero. Las ramas más gruesas harán de acopladeras, o sea, se usarán para unir un trampo de nabata con otro y para ello se necesita más grosor y fuerza. Es una prueba de habilidad saber convertir un palo, una rama en una cuerda fuerte y flexible.

A la vez otro nabatero va remojando los nudos ya hechos para que no se sequen y no pierdan fuerza con el calor del día.

Una vez completados los trampos se ha iniciado el trabajo de poner las remeras, dos ramas verticales sobre las que se colocarán en la nabata de tres trampos dos remos en la parte delantera y dos en la trasera y en el caso de la nabata de dos trampos un remo delante y otro detrás.

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También se ha preparado un ropero para cada nabata, un palo vertical en el que se deja ropa para que no se moje, además de la bota de vino y el pernil para reponer fuerzas en la bajada.

De nuevo en esta jornada muchos y muchas turistas han pasado por la playa de Murillo para contemplar este proceso. También muchos piragüistas y clientes de las empresas de rafting que acaban el descenso del tramo alto del río en esta playa y que se sorprendían al ver cómo sin neopreno y barcas de plástico también se puede bajar este río vivo.

Una mezcla de tradición y actualidad que ha dado lugar a curiosas escenas.

Ahora quedará el trabajo final, que se realizará el próximo sábado 22 de abril, y que será aguar las nabatas, es decir, echar los trampos al agua e irlos uniendo, finalizar la colocación de los remos y comprobar su buena flotabilidad.

16 abril, 2017

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