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Exhumación de Franco: tarde y mal

Enrike García Francés reflexiona sobre el anuncio del Gobierno de Pedro Sánchez de exhumar los restos del dictador Franco. Se trata de un paso que debería ir acompañado por otros que representen una recuperación de la memoria histórica.
| 13 septiembre, 2018 16.09
Exhumación de Franco: tarde y mal
Valle de los Caídos.

Cuarenta y tres años ha tardado un gobierno del estado español en plantear e iniciar los trámites para acabar con una aberración ética, histórica, moral y todos los adjetivos que queramos añadir.

El Valle de los Caídos difícilmente tiene parangón en ningún país del mundo; un mausoleo construido con sudor y sangre de presos republicanos utilizados como mano de obra esclava -al igual que miles de presos y presas de los campos de concentración nazis que tuvieron que trabajar para el Reich que los había encarcelado- para honrar a un sanguinario dictador que robó por decreto miles de cuerpos de antifascistas víctimas del terror que el mismo había provocado para ser enterrado junto a ellas en un acto más de humillación.

Poco más de cuatro décadas han pasado de la muerte del dictador, cuatro décadas en las que los distintos gobiernos tanto del PSOE como del PP han seguido honrando y financiando la memoria de una persona que debería estar enterrada en los recodos más oscuros de la historia. Por fin un gobierno va a dar el paso, los motivos son lo de menos; legitimar un gobierno salido de una moción de censura, electoralismo, presión de los grupos más a la izquierda… pero es un paso pequeño y corto.

Sacar los restos del dictador del “mausoleo del horror” es una obligación ética que nadie, exceptuando lo más rancio de la extrema derecha española, discute. Pero la necesidad nos obliga a ir mucho más allá. Hay que poner encima de la mesa por qué se está financiando a cargo de los Presupuestos Generales del Estado un mausoleo que tiene pérdidas anuales de casi un millón de euros mientras el gobierno del PP dotaba con cero euros a la Ley de Memoria Histórica. Hay que poner encima de la mesa que se hace con los restos de José Antonio Primo de Rivera el líder fascista que fue uno de los pilares del golpe de estado. Hay que poner encima la mesa qué se hace con los restos de los miles de antifascistas enterrados a golpe de decreto, en la mayoría de las ocasiones sin informar siquiera a sus familiares. Hay que poner encima de la mesa por qué se tolera que exista una Fundación Francisco Franco dedicada a exaltar la figura del dictador, sin olvidarnos de las prebendas y títulos de la familia Franco.

El camino abierto con la exhumación de Franco no se puede quedar en los límites del mausoleo, hay que traspasar esos límites; ¿qué ocurre con la anulación de las sentencias franquistas? ¿qué ocurre con los restos de otros militares-golpistas-genocidas como Queipo de Llano que también espera ser sacado de su capilla en la basílica de la Macarena en Sevilla? ¿cuándo va a dejar el estado español de ser el segundo país del mundo con más fosas comunes?

El paso que se ha dado en el Congreso de los Diputados es un paso importante que devuelve parte de la dignidad robada a los y las defensoras del régimen democrático derribado por Franco y sus acólitos. Pero es un paso que también nos deja sombras y no me refiero a las sombras derechistas o fascistas, hablando claro, que hay bajo las caretas electoralistas del PP y Cs.

Me refiero a las sombras de los políticos e historiadores, o pseudohistoriadores, que tratan de equiparar a los dos bandos en conflicto. Hace unos días el gobierno hacía público un video para celebrar el cuarenta aniversario de la Constitución en el que se equiparaba a un soldado republicano con un soldado golpista, el propio presidente del gobierno hizo en redes sociales apología de esta falta de equidistancia.

Sin ir más lejos la Consejera de Educación del gobierno de Aragón Mayte Pérez hace unos días hacia lo mismo al hablar del futuro Museo de Teruel sobre la Guerra Civil al decir que durante la Batalla de Teruel “esta una ciudad fue martirizada por ambos bandos”. Durante 40 años la Dictadura nos vendió y nos educó en su visión de la Historia, una versión partidista y manipulada, muchos de las y los dirigentes políticas de hoy en día siguen vendiéndonos esa versión cuando olvidan que no hubo dos bandos equidistantes, que hubo un bando que dio un golpe de estado, apoyado por Hitler y Mussolini, contra una democracia y que esta, ante el aislamiento internacional, intentó defenderse por todos sus medios.

Los familiares de las víctimas del franquismo, los y las demócratas, los y las antifascistas y la gente de bien hoy tendremos un motivo de orgullo, de haber logrado una pequeña victoria. Ahora solo queda esperar que el sistema judicial del estado español, que en parte aún ahonda raíces en la dictadura, no paralice el paso dado.

Y una victoria más que simbólica sería sacar los restos del dictador antes del aniversario de su muerto, que no se le pueda homenajear un 20N más en su mausoleo.

13 septiembre, 2018

Autor/Autora

Historiador y militante de CGT Aragón. Colaborador de AraInfo.


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