Altavoz

Es lo que hay

| 9 julio, 2017 12.07

Con motivo de la celebración del 40 aniversario del carnaval que nos  disfrazó de democracia, se han llevado a cabo actos para glosar las figuras de relevantes personalidades que contribuyeron decisivamente a hacernos comulgar con ruedas de molino.

Ahora, 40 años después, les damos las gracias por esa inmensa ración de trágala en forma de “modélica Transición”.

En los actos presididos por el “Preparao” se ha echado en falta la regia presencia del “Campechano”, alguien ha debido pensar que en tan solemne ocasión era mejor no tentar a la suerte recordando a la sufrida población que el Emérito juró fidelidad a los principios del Movimiento Nacional, levantó el brazo derecho con la palma extendida para saludar a su padre político y heredó de un rebelde genocida la corona que le fue colocada en su augusta testa. A los juglares de la gesta seguro que estos méritos del Jefe de Estado abdicado les parecen minucias.

La prensa seria, la del régimen, la “de cómo dios manda” ha afeado la actitud de aquellos grupos políticos que se abstuvieron de jalear al monarca “titular” no batiendo palmas  de forma desaforada tras la regia intervención. Para más inri estos grupos de desafectos perdieron el tiempo homenajeando a perseguidos por el régimen al que en su día sirvieron con incólume lealtad  los Borbón, Fraga, Martin Villa, Suarez, Mayor Oreja, Gallardón padre, Cabanillas padre, Aznar padre, Rajoy padre… para que seguir enumerando “demócratas de toda la vida” y sus correspondientes padres.

Ver, oír o leer los medios descritos deja un extraño regusto amargo, se supone que informar es el primer mandamiento de los medios de comunicación,  pero en lugar de eso encontramos perversas líneas editoriales enfocadas a satisfacer intereses económicos y de poder que afiancen las privilegiadas posiciones de los amos del cortijo.

Sin ningún tipo de reparo llevan cuatro décadas inculcando -en nuestro ADN- la docilidad como guía de comportamiento y además nos proporcionan dosis de esclavitud  que nosotros consumimos con avidez ¿De qué otra forma se puede entender nuestra pasividad?

En un reciente artículo publicado por la imitación de hoja parroquial en la que se ha convertido el diario aragonés de mayor tirada, se hacía mención a un simulacro de encuesta llevada a cabo por una desconocida agencia de demoscopia. Mediante sistemas estadísticos de dudosa legitimidad científica y a través de muestras no contrastadas de pluralidad, el analizador del Heraldo extrapola el resultado de semejante bodrio y concluye que el 92,5% de los aragoneses están de acuerdo con el expolio llevado a cabo por la Iglesia Católica en el patrimonio aragonés. Leída así, la noticia lleva a entender que unánimemente (92,5%) los habitantes de Aragón han decidido regalar a la Iglesia Católica los bienes culturales y económicos levantados durante siglos con el esfuerzo de toda la comunidad.

¿Qué fin persigue la noticia? Pues dirigir el pensamiento colectivo para conseguir que la comunidad rechace  la propiedad de los bienes y de esta manera  los deje en manos de la curia católica.

Tan solo es una muestra de la fórmula empleada por los medios de adoctrinamiento para alcanzar amaestrar las mentes de las personas.

Con este dato ya podemos entender las respuestas dadas en la encuesta/entrevista del periodista Gonzo emitida en un programa de la Sexta.

El presentador indagaba en el sentido del voto del entrevistado y cuando comprobaba que había votado al PP en las últimas elecciones generales seguía con sus pesquisas para certificar que el ciudadano en cuestión era conocedor de los casos graves de corrupción económica, judicial y política que asolan al partido de la gaviota.

El resultado confirma la teoría que se lleva tiempo sosteniendo; a esa tipología de votantes no les importan los delitos, conocían de todos los manejos punibles que llevan a colegir la culpabilidad de la organización en la parcela penal, en la política o en ambas, pero seguían votando a un partido calificado como organización criminal.

La conclusión es fácil de alcanzar, aproximadamente a cerca de ocho millones de españoles les sobra la democracia como órgano de representación de la soberanía popular.

Si a estos sumamos los más de seis millones que reiteradamente indultan al PSOE de sus delitos, tenemos cerca de 15 millones de partícipes en la fiesta de meterla en la urna  a los que les importa un bledo la legalidad, la justicia, el juego limpio, la igualdad, en definitiva les importa un higo la democracia.

Nada extraño por otra parte cuando tenemos una democracia al gusto de los herederos políticos de un tirano.

9 julio, 2017

Autor/Autora

José Antonio Luque, es socio de MHUEL (@MHUEL_), analista social y colaborador de AraInfo.


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