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El sueño imposible de Puigdemont

| 7 octubre, 2017 07.10
El sueño imposible de Puigdemont
Foto: Govern

El profesor James Mitchell, responsable de la escuela de Gobierno y Política Pública de la Universidad de Strathclyde (Glasgow, Escocia), explica que las razones de un pueblo para querer su independencia “radican en el fracaso de sus respectivos Estados, pues las naciones subestatales se sienten ninguneadas”.pero según la actual doctrina imperante en Bruselas, “un Estado resultante de un movimiento secesionista perdería su condición de miembro de pleno derecho de la zona euro y habría de comenzar el proceso de readmisión”, lo que en la práctica imposibilita la secesión. Así, el Presidente serbio Aleksandar Vucic ha acusado recientemente a la UE de “doble rasero frente a aspiraciones independentistas en los casos de Cataluña y Kosovo”, pues Kosovo proclamó su independencia de Serbia de modo unilateral sin necesidad de un referéndum consultivo al contar con las bendiciones de EEUU y de la Unión Europea (excepto España), porque el impedimento que se aplica a Cataluña no existía en el caso de Kosovo al no pertenecer Serbia a la Unión Europea.

Al no contar Cataluña con el paraguas protector de la Unión Europea, en el supuesto de que el Govern catalán proceda a la Declaración Unilateral de Independencia (DUI), el Estado español procederá a la aplicación de la llamada Ley de Seguridad Nacional de aplicación inmediata mediante Decreto-Ley. Dicha Ley se aplicaría como respuesta a una crisis provocada por “una situación de interés para la Seguridad Nacional” con los objetivos de “garantizar la defensa de España y sus principios y valores constitucionales” así como para “proteger la libertad y el bienestar de los ciudadanos”. Su aplicación supondría de facto la defenestración del Presidente Puigdemont y el nombramiento de una “autoridad funcional” que centralizaría la actividad y tomaría el control de los Mossos d´Esquadra al tiempo que Rajoy asumiría una serie de funciones para manejar el Gobierno de la Comunidad Catalana.

De todo lo anterior, se deduce la imposibilidad para Cataluña de lograr en el momento actual una independencia unilateral que no cuenta con respaldo internacional y sí con la firme oposición de España y Francia, preocupadas porque dicha independencia podría extenderse a la llamada Cataluña del Norte (Rosellón y la Cerdaña) así como al llamado País Vasco francés en el supuesto de independizarse el País Vasco español. Por tanto, Cataluña deberá esperar a que tras el Brexit se produzca una progresiva disolución de la actual UE como ente político, momento que sería aprovechado por las actuales naciones sub-estatales europeas (Escocia, Flandes, Bretaña, Alsacia, Córcega, Cataluña, País Vasco, Galicia, Padania,Tirol del Sur, Irlanda del Norte, Cornualles e Isla de Man) para conseguir la desconexión y provocar la aparición de un nuevo mapa geopolítico europeo en el horizonte del 2.025.

7 octubre, 2017

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