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Teresa Ribera se muestra abierta al diálogo pero no ve problemas en el recrecimiento de Yesa

La ministra Teresa Ribera ha asegurado que reactivará el diálogo con todas las instituciones, ayuntamientos y organizaciones sociales implicadas, se ha mostrado partidaria a una investigación independiente, pero ha defendido tanto la utilidad de la obra como la seguridad de la misma
| 27 junio, 2018 18.06

La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha defendido este miércoles en el Congreso la seguridad “legal y técnica” de la presa de Yesa, así como la utilidad de esta infraestructura hidráulica para prevenir inundaciones aguas abajo del río Ebro.

Ribera ha señalado que el recrecimiento de la presa de Yesa está “casi” terminado tras veinte años de obras, pero ha subrayado que la cota de la presa no llegará a los 521 metros previstos en el proyecto inicial sino que se quedará en los 511 recomendados en la Declaración de Impacto Ambiental elaborada en el año 2010.

La ministra responsable de Medio Ambiente, quien se estrenaba en la tribuna de oradores del Congreso, respondió una interpelación del diputado de Unidos Podemos Pedro Arrojo sobre los problemas geotécnicos y de seguridad en el recrecimiento de esta presa.

Pedro Arrojo señaló que ésta ha sido desde sus inicios una obra “particularmente conflictiva” y ha recordado los informes del Tribunal de Cuentas que pusieron de relieve que el coste de la misma se ha triplicado con respecto a las cantidades previstas inicialmente.

Pero a su juicio, el hecho de que el coste de esta obra se haya triplicado “es lo de menos; lo de más es el riesgo para la población”, se ha referido a los deslizamientos de tierras que ya se han registrado y ha aseverado que los riesgos de esta infraestructura hidráulica están ya “científicamente comprobados”.

Una presa como Yesa sería ilegal en países como Italia, Portugal o Estados Unidos. Hay que reformar la legislación vigente en el Estado español “para mejorarla en un sentido tan importante como es la seguridad de las personas ante los riesgos geotécnicos de las grandes presas”, ha aseverado Arrojo.

Durante su intervención en el Congreso, Arrojo también ha insistido en que el debate ya no está en si se recrece o no se recrece Yesa, porque la presa está prácticamente recrecida. En la actualidad el debate debe centrarse en cómo gestionar la presa ante los riesgos evidentes que afectan a la seguridad de los vecinos como los deslizamientos de las laderas.

Arrojo ha recalcado la “necesidad de abrir un debate serio” sobre la presa y la seguridad de la misma, mirando a la Directiva Marco del Agua europea y saliendo de unas políticas hidráulicas casi dictatoriales.

La ministra para la Transición Ecológica ha comenzado afirmando que se trata de una obra sobre la que hay ya un margen de actuación “limitado”, pues según ella está casi terminada, pese a que el plazo se alargue hasta el año 2021. Además, ha insistido en que los informes avalan la seguridad de la infraestructura.

Teresa Ribera ha asegurado que Yesa ha demostrado ya en varios episodios de fuertes lluvias la capacidad que tiene de paliar los efectos de las avenidas del río Ebro agua abajo, algo que nadie niega, ni siquiera la oposición al proyecto. La ministra ha reconocido que la obra experimentó un “vuelco” muy importante después de que se produjeran deslizamientos de tierras en el año 2013 y se tuvieran que acometer obras de emergencia para estabilizar las laderas.

En su respuesta la ministra ha hecho alusión a los riesgos pero ha asegurado que se mantendrán dentro de la DIA de 2010, que rebaja la cota a los 511 metros. Una cifra que parece insustancial pues, pese a llevar la obra a este nivel, el pantano probablemente no podrá ser llenado.

Ribera se ha comprometido a reabrir el diálogo con todas las instituciones, ayuntamientos y organizaciones sociales implicados o afectados por esta obra y a aplicar el principio de precaución no sólo en el tramo final de las obras, también en la gestión futura de la infraestructura.

Arrojo le ha invitado a Ribera a que “retome la actuación de Cristina Narbona” en cuanto a la colaboración directa con las zonas afectadas y con las instituciones, y no solo el Ministerio y la Confederación Hidrográfica del Ebro. Además ha pedido la activación de un estudio independiente para la gestión de la presa, que no sea únicamente el propuesto por el Parlamento de Nafarroa, sino que sea fruto de un acuerdo entre los tres gobiernos: el del Estado español, el aragonés y el navarro.

27 junio, 2018

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