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El Día de la Despatologización Trans, día de la disforia patriarcal

Un año más, el colectivo trans exige la eliminación de las categorías de “disforia de género” o “trastornos de la identidad de género” de los catálogos de diagnósticos médicos. Asimismo, aprovechamos para recordar que el “problema trans” tiene nombre y género, se llama patriarcado y dice ser binario.
| 24 octubre, 2017 07.10
El Día de la Despatologización Trans, día de la disforia patriarcal
Concentración en Zaragoza de la Plataforma 28J. Foto: @arainfonoticias

“En 1969, la noche de la revuelta de Stonewall era una noche cálida y húmeda. Estábamos en el (bar) Stonewall y las luces se encendieron. Todas dejamos de nailar. La policía apareció”, Silvia Rivera ha explicado en cientos de entrevistas- concretamente esta aparece en “ Acción Travesti Callejera Revolucionaria. Supervivencia, revuelta y lucha trans antagonista”- qué ocurrió aquel día en el barrio LGTBIQ de Nueva York. Ella solo era una transexual puertorriqueña pobre que al abrigo de la revuelta gritó en español: “Dios mio, la revolución ya está aquí”.

Casi 50 años después el colectivo trans exige año tras año durante el Día de la Despatologización Trans la retirada inmediata de las categorías de “disforia de género” y “trastornos de la identidad de género” de los catálogos de diagnósticos (DSM de la American Psychiatric Association y CIE de la Organización Mundial de la Salud), así como la lucha por los derechos sanitarios de las personas transexuales. Además de pedir amablemente que la ciencia deje de inmiscuirse en los cuerpos de aquellas personas que no encajan con el binarismo de género y la cisnorma del sistema patriarcal y capitalista, este colectivo exige el compromiso de las instituciones para erradicar la transfobia.

“Y en materia legal, nos afecta en tanto que no podemos determinar nuestro propio género con libertad, especialmente las personas no binarias (que no se identifican ni como hombres ni como mujeres), pues ni si quiera quedan contempladas en el registro civil ni en ninguna normativa o estadística. Simplemente no existen y la sociedad las juzga y cuestiona continuamente. Esta es una de las cuestiones que aborda la Ley Trans Estatal defendida por la Federación Estatal-Plataforma por los Derechos Trans”, aseguran desde el Colectivo zaragozano Visión Trans.

Alemania ya lo ha hecho, ¿y tú?

Las personas no binarias se encuentran en un limbo en el que no son reconocidas ni por la ciencia ni por la ley y deben vagar entre los roles de género esperando a que las instituciones españolas reconozcan como ya han hecho Alemania, India, Australia o Francia el ansiado tercer género o género neutro en los documentos oficiales.

La directora y creadora de series como “Transparents” o “I love Dick”, Jill Soloway aseguró recientemente que se sentía feliz de hablar en nombre del feminismo pero que elle – para nombrar el género gramatical de las personas no binarias se ha establecido emplear la ‘e’- se sentía extrañe cuando le hacían hablar por las mujeres: “Siempre habrá personas increíblemente masculinas y personas por completo femeninas, pero eso no tiene nada que ver con sus cuerpos, no importa si tienen un pene o una vagina. Además de estos dos polos hay también un lugar en el medio, para el género no binario, son las personas que no se identifican ni como hombres ni como mujeres”.

Si tienes ovarios no eres un hombre

June Fernández recoge en “10 ingobernables” la historia de Antar. Para él, la primera vez que oyó hablar de un hombre trans fue a través de Moisés y un documental de 2003 de Documentos TV que narra el tránsito de “uno de los pocos hombres transexuales en España” como anunciaba el presentador. En 1997 consiguió que una jueza le concediera el cambio de nombre y de sexo después de tomar durante años testosterona, extirparse los ovarios y las mamas.

Un duro tránsito que como narra la periodista, Antar no necesita hacer para sentirse hombre: “La única alternativa sería cambiar la M por H. Para ello, tendría que hormonarse y mentir mucho. (Casi) ningún psiquiatra avalaría su necesidad de una reasignación de género si le explicase que no odia su cuerpo, que no necesita cambiarlo, que en realidad no se siente un hombre. Que él no quiere ser un macho”.

Y esta es otra de las reivindicaciones de FELGTB, la de poder decidir su identidad de género sin mediaciones. “Reivindicamos nuestro derecho a decidir libremente si queremos o no modificar nuestros cuerpos y poder llevar a cabo nuestra elección sin impedimentos burocráticos, políticos ni económicos, así como fuera de cualquier tipo de coerción médica”. Junto a estas palabras, se encuentran las de Visión Trans que describe con bastante claridad el objetivo de estas exigencias médicas: “Y es que a las personas trans se nos fuerza a ser binarias y sí o sí a pasar por hormonación, tratamientos psicológicos y psiquiátricos para poder hacer efectivo el cambio de nombre y “sexo” y/o operarnos, cuando estos requisitos no son exigidos al resto de la ciudadanía, ya que vulneran el derecho fundamental a la libre autodeterminación de la identidad de los seres humanos”.

La estabilidad emocional a cambio de tus genitales

Así como la medicina y la ciencia siguen arrastrando los prejuicios de una norma de hace 63 años, las instituciones políticas y judiciales continúan sin comprender los efectos y consecuencias que suponen para el colectivo trans.

La lucha en los tribunales de más de una década de Alexia Pardo para conseguir la custodia compartida de su hijo, al cual se le negó ver en el momento que decidió comenzar con el tránsito, es un buen ejemplo de ello. Tanto el informe del psicólogo que la trató durante el proceso de reasignación de sexo como el de las asistentes del Punto de Encuentro en el que aseguraban que Alexia era una persona emocionalmente estable se obviaron juicio tras juicio. Y sentencia tras sentencia aparecía el argumento de que hasta que Alexia no finalizara el proceso de reasignación de sexo, es decir, que se operara los genitales, no se encontraría en “condiciones” para hacerse cargo de su hijo. Al parecer, la “enfermedad mental” de Alexia se superaba con una complicada y peligrosa operación en sus genitales. Y es que como afirma la presidenta de la Asociacion de Transexuales de Andalucia-Sylvia Rivera Mar Cambrollé “La patologización de las identidades trans, ha sido la excusa para la vulneración de Derechos”.

Por todo ello, otra de las reivindicaciones de FELGTB es que los sistemas sanitarios replanteen el programa de atención sanitaria a la transexualidad haciendo de la evaluación psiquiátrica un paso innecesario y del acompañamiento psicoterapéutico una opción voluntaria. “Así como la reintroducción del Reandron en la cartera de prestaciones sanitarias” y el “cese de las intervenciones quirúrgicas a bebes intersexuales”.

“Esas reinonas estaban completamente chaladas, comenzaron a botar sobre ellas y a dar hostias contra sus parabrisas. Y a continuación se volcó el taxi. A este le siguieron otros coches, mientras destrozaban todas las cristaleras a lo largo de la zona y se prendía fuego por todo el lugar. Era precioso, sin duda. Era realmente hermoso”, Silvia Rivera describía así la noche en que EEUU comprendió lo peligrosas que pueden ser un atajo de reinonas. La lucha de Silvia Rivera, de Marsha P. Johnson, de Alexia Pardo, de Antar y de Moisés y de Jill Soloway continúa más viva que nunca porque sufren un grave caso de disforia patriarcal, o dicho de otra forma, de molestia o irritabilidad con el patriarcado.

24 octubre, 2017

Autor/Autora

Periodista y videorealizadora en Zero Grados y AraInfo. Integrante del Consello d'AraInfo. @Rocio_Duran_


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