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El “des-concierto” de nuestra educación pública

| 18 marzo, 2017 06.03

Si se cumplen los plazos previstos, a mediados del próximo mes de abril se pondrá en marcha la renovación de los conciertos educativos en los centros privados de Aragón. Una razón más que de peso para seguir recordando el trato privilegiado que viene recibiendo hace años la educación privada respecto a la pública desde el Gobierno de Aragón, especialmente desde el año 2012 hasta 2015.

Quizá estos tres años, en los que PP y PAR ocupaban los sillones del Gobierno de Aragón, hayan sido los más nefastos para la educación pública de nuestra comunidad. Durante esta “gloriosa” etapa, solo en Aragón se cerraron 220 unidades de educación pública Infantil y Primaria, se redujo un 12,1% su gasto de personal y un 32,4% el de funcionamiento de centros. Siguiendo con la pública, en Secundaria y Formación Profesional se redujo el gasto de personal en un 14,4% y el de funcionamiento de centros en un 28,1%. Estos recortes provocaron, además, la pérdida de unos 2.500 docentes.

Mientras tanto, mientras cerraban estas 220 aulas de educación pública, el Gobierno de Rudi solo cerró dos unidades de la concertada, aunque también puso en marcha otras diecisiete nuevas, once en Zaragoza capital (en zonas, además, en las que no existía demanda objetiva), tres de educación infantil en el colegio San Gabriel de Zuera (que provocaron el desvío de alumnado y el cierre de una unidad en San Mateo de Gállego), y otras tres en la ciudad de Teruel.

Los recortes de Rudi en el presupuesto de la concertada también fueron infinitamente más leves que los pertrechados sobre la pública. En educación infantil y primaria, la asignación a la concertada se redujo tan sólo en un 1,5% en los tres años, y aún menos (1,1%) en Secundaria y Formación Profesional.

Cualquier ciudadano bien informado y con sentido común concluirá que es urgente y necesario revertir esta vergonzante situación, y sabrá que, como norma básica general, la educación privada concertada debe de existir sólo y cuando sea necesaria por la saturación objetiva de los Centros Públicos.

Pero seamos claros. Mientras haya plazas, equipamiento y profesorado en los centros públicos de una zona, no es necesario ni mucho menos obligatorio concertar el segundo ciclo de Educación Infantil, una educación que -recordemos- ni es “básica” ni “obligatoria”. Además, la libertad de elección de centro, argumento muy manido en las concertaciones, sigue intacta, ya que no tienen por qué cerrarse esas aulas, simplemente no son necesarias y, por lo tanto, no tienen por qué financiarse con dinero público. ¿O es que en el bachillerato (que ya no es concertado), ya no les gustan los centros privados y se produce un desvío de alumnado a los centros públicos?

La Educación Pública, mal que les pese a muchos, es la única garante de la igualdad social y cultural. No en vano, más del 60% del alumnado con necesidades educativas se encuentra escolarizado en los centros públicos.

Resulta igual de obvio concluir que, en tiempos de crisis, es necesario racionalizar el gasto educativo. Pero seguir concertando en zonas en las que los centros públicos van perdiendo unidades solo supone la destrucción del servicio público en esas zonas, puesto que la demanda de las familias camina hacia los centros que más plazas ofertan.

Por eso, la única manera de recuperar y garantizar una Educación Pública de calidad en Aragón, y más después de la destrucción a la que ha sido sometida en estos últimos años, es la no concertación de la educación infantil donde no sea necesario. Y no es discriminación, es simplemente justicia.

18 marzo, 2017

Autor/Autora

Maestra aragonesa jubilada.


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