Altavoz

Desfibriladores en los campos de fútbol: una oportunidad para la vida

El 16 de noviembre de 2014 moría Raúl Alcaide. Éste joven, jugador de fútbol aficionado sufrió un paro cardiaco que lo paralizó por siempre. Parece que junto al fallo cardíaco se conjugaron otros elementos para que no hubiera opciones que permitieran su reanimación. No había en la instalación desfibrilador, la ambulancia tardó más de lo...
| 29 noviembre, 2017 06.11
Desfibriladores en los campos de fútbol: una oportunidad para la vida
Campo Municipal de Fútbol de L'Almozara- El Carmen. Foto: CD Ebro

El 16 de noviembre de 2014 moría Raúl Alcaide. Éste joven, jugador de fútbol aficionado sufrió un paro cardiaco que lo paralizó por siempre. Parece que junto al fallo cardíaco se conjugaron otros elementos para que no hubiera opciones que permitieran su reanimación. No había en la instalación desfibrilador, la ambulancia tardó más de lo razonable y no estaba convenientemente equipada. Nada de lo que se pudiera haber hecho en ese momento podría garantizar la vida a Raúl, pero la ausencia de esos medios privó de la oportunidad que merecía para sobrevivir. La incógnita de lo que hubiera podido ser, y no fue.

Raúl jugo su penúltimo partido de fútbol, entre la desesperación de sus compañeros de equipo, rivales, aficionados. Se fue, dejando un hondo pesar en todos aquellos que lo conocieron, y un cruel dolor que acompañará a su familia hasta el final de los días. Su madre, hermano y padre vivirán con la ausencia de quien no puede estar.

Yo no le conocí, pero su recuerdo me ha llegado desde el día en que pasó por nuestra Concejalía su padre Antonio Alcaide. Lo recibió Martínez Castelló Nacho, el compañero que me asesora en cuestiones deportivas. Aún recuerdo sus palabras, impactado por lo que acababa de escuchar, impresionado por la conversación de la que acababa de ser partícipe.

Un padre venía a trasmitirnos que su hijo había fallecido, un padre que no quería que volviera a suceder, que no quería que se perdiera una vida sin la opción de ser reanimado por un desfibrilador con un coste de entre 1.000 y 1.500 euros en cada campo de fútbol, sabiendo que es un coste ridículo si lo comparamos con otros gastos, más aún, cuando lo comparamos con la capacidad de salvar una vida. Antonio apareció sin reproches, sin quejas, sin culpables, sin odio, sin rencor. Antonio entiende que su dolor debía ser el último. Que ningún padre, nunca, debía pasar por lo que está pasando él. Que ninguna familia debía sufrir el tormento que acompaña a la suya.

Antonio reivindica la vida de Raúl de la mejor forma posible. Su recuerdo lo lleva a revivir constantemente la muerte de un hijo, no para paralizarse en su dolor, sino como una tarea social, en el mejor sentido de la palabra. Su tiempo libre lo dedica a conseguir que todos podamos acceder a una reanimación, en el caso de sufrir una parada cardiorrespiratoria, a tener una oportunidad más si llega el caso.

Reconduce su dolor en una inagotable actividad. Desde aprender cuestiones técnicas relacionadas con las enfermedades cardíacas, saber todo lo relacionado con desfibriladores, estudiando las distintas legislaciones de la materia. Se une a AEMS Asociación Española contra la Muerte Súbita José Durán, organización de la que recibe apoyo. Ésta organización tiene un origen tan trágico como el suyo, con un padre con las mismas inquietudes sociales que Antonio tras perder a un hijo. Una vez conocido todo lo relacionado con la cuestión, llama a las puertas de las instituciones a pedirnos con la humildad de la que solo disponen personas tan capaces como él, que existen medios para salvar vidas. A recordarnos que existen prioridades que están fuera del debate político, que cuesta muy poco, y que el sufrimiento a evitar puede ser tanto.

Desde ese día nos pusimos a trabajar para que sea una realidad en los campos de fútbol, y tras incluir una partida en los presupuestos de 2017 y una vez realizados los distintos trámites administrativos, el 7 de diciembre finaliza el plazo de presentación de ofertas de las distintas empresas para la compra de los desfibriladores, y los cursos de formación relacionados con ellos. A principios de 2018 esperamos tenerlos en todos los 28 campos de fútbol municipales, a disposición de toda la ciudadanía de Zaragoza. Sean o no usuarios de éstas instalaciones, debe saberse que son espacios protegidos cardiovascularmente.

Permitidme hoy, en honor a Raúl y Antonio, que no haga ningún reproche político a nadie. Me podría extender mucho más, pero hoy sólo toca agradecer a quien es el máximo responsable de la conquista que supone disponer de desfibriladores en los campos municipales de fútbol. Sólo él, con su ejemplo, ganas, capacidad intelectual y emocional, ha sido capaz de levantar una bandera por la vida. Algunos cuando veamos un desfibrilador en los campos de fútbol municipales recordaremos a Raúl, por no hablar del día en que desgraciadamente se deban usar, y dentro de la desgracia, estén los medios que no garantizan revivir, pero dan la oportunidad que Raúl no tuvo, y por la que su padre se preocupa para que el resto la tengamos.

En los días en los que nos quieren convencer que el dinero es lo que mueve el mundo, Antonio nos enseña que hay muchas más motivaciones. La de un padre empeñado en que la vida continué para el resto, a pesar de haberlo maltratado a él. Te lo decimos muchos, Raúl estaría muy orgulloso de ti. Casi tanto como tú de Raúl.

29 noviembre, 2017

Autor/Autora

Concejal de Vivienda y Deporte del Ayuntamiento de Zaragoza por la candidatura municipalista y de unidad popular Zaragoza en Común.


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