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Debate de egos en el PSOE

El próximo 21 de mayo el PSOE celebrará su elecciones primarias para decidir quién ocupa la secretaría general. Patxi López, Susana Díaz y Pedro Sánchez se disputan el cargo en un ambiente enrarecido y fratricida en el que las propuestas políticas brillan por su ausencia.
| 18 mayo, 2017 11.05
Debate de egos en el PSOE
Díaz, López y Sánchez, junto a la moderadora del debate, la periodista Carmen del Riego. Foto: PSOE

Lo bueno de las primarias del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) para elegir secretario general que se celebrarán el próximo 21 de mayo, es que son unas elecciones abiertas que implicarán a los 187.949 militantes de la formación. Se acabaron los nombramientos a dedo en un ejercicio democrático que ya empieza a ser recurrente entre la mayoría de las fuerza políticas del Estado Español.

Lo malo de las primarias es todo el resto.

Tal y como se pudo apreciar en el debate a tres que mantuvieron Patxi López, Pedro Sánchez y Susana Díaz, los problemas del PSOE son profundos. El 15 de mayo y a través de internet, se visualizaron las dos formas de crisis que recorren el partido que, como bien recordó la presidenta de Andalucía, es la formación democrática que más tiempo ha gobernado en la historia reciente del país. En primer lugar está la insondable fractura que hay entre las élites de la formación. En segundo lugar la demolición que está viviendo la socialdemocracia europea.

Crisis del PSOE

Ignacio Escolar definió de este modo el debate de 15 de mayo: “Anunciaron un diálogo de guante blanco y ha acabado siendo un debate a guantazos, tal vez por ello mucho más interesante de lo que cabía esperar”. Ciertamente, Susana Díaz y Pedro Sánchez no escatimaron en golpes. Mientras tanto, Patxi López intentando ejercer un papel comedido, se presentó como la opción de centro de la formación de centroizquierdas. Con todo, no fue una puesta en escena novedosa, pues en los últimos meses la guerra fratricida entre el ex-secretario general y la presidenta andaluza era conocida, y de sobras, por la opinión pública. Tampoco era nada novedoso el papel del ex-lendakari en su versión de moderador.

Más allá del morbo generado por la violencia verbal, en el debate no se apreció nada que pudiera parecerse a una contraposición de ideas. Los dos políticos y la política lanzaron propuestas similares que pueden ser resumidas en la siguiente enumeración de ideas que la mayoría de partidos del mundo suscribirían: combatir la desigualdad, la pobreza infantil, derogar la reforma laboral, mejorar la educación y la sanidad pública, luchar contra la violencia de género, ganar al PP, fomentar la unidad del PSOE, conseguir la cohesión de España, mejor la economía y ser muy de izquierdas, de las buenas izquierdas. Todo ello con una Susana Díaz que en el debate aún no había presentado un programa político propio y que lo hizo dos días después, el 17 de mayo. Un debate sin programas es un debate sin ideas, un debate de personas.

El encuentro digital se pareció más a un ajuste de cuentas al más puro estilo House Of Cards que a una discusión de primarias. Los odios que dejó la fulminante destitución de Pedro Sánchez y la irrupción castrense de la gestora estuvieron presentes durante todo el debate (en lo personal, parece), mientras Susana Díaz intentaba esconder la abstención del PSOE al PP culpando a Sánchez de haber perdido dos elecciones seguidas, con los peores resultados de la historia del partido. Por su parte Patxi afirmaba que la abstención fue un error, pero proponía una candidatura que a la postre acabará por beneficiar a Díaz. No sabemos hasta donde llega el ego de los candidatos (que en el debate enumeraron todos sus logros y victorias políticas en una especia de competición de gallos) y hasta donde su plan de rumbo político para el PSOE. El pasado día 15 de mayo pareció bastante claro que lo primero va por delante.

Sánchez sigue en el berrinche por como lo echaron, Díaz intenta dar lecciones de democracia y López hace de comparsa.

Únicamente se vislumbro algo parecido a una discusión de ideas cuando Patxi López planteó una defensa del PSOE como un partido que se debe a sus votantes y que por lo tanto debe tener en cuenta la “o” de sus siglas. Algo parecido a un partido de clase pero sin usar estas palabras, dicho por el Lendakari que pacto con el PP para poder gobernar en Euskadi. Era la respuesta a una idea lanzada anteriormente por Susana Díaz: la presidente de Andalucía que gobierna con el apoyo de Ciudadanos en la región, en un claro ejemplo de partido catch-all, propuso un PSOE para todos los españoles, un Macron a la española.

Un día después, el 16 de mayo, el diario El País, publicaba un contundente editorial que demostraba cuán caldeado está el patio. En sus conclusiones el artículo decía: “Tanto Susana Díaz como Patxi López demostraron querer mirar hacia delante e incluso poder trabajar juntos el día después. Pero como se vio ayer, el proyecto de Pedro Sánchez aspira más a saldar cuentas con un pasado y sus traumas que a mirar al futuro”.

Crisis de la socialdemocracia europea

El futuro del PSOE tiene dos posibles guiones. Escritos desde hace tiempo, ambos quedaron perfectamente resumidos en una idea que esgrimió Patxi López en el debate del 15 de mayo: “levantar el puño o tender la mano”. Ser verdaderos socialdemócratas al modo que describe Ignacio Sánchez-Cuesta en sus pedagógicos artículos para CTXT o ser un partido demócrata con sensibilidad en lo social.

Hace pocas semanas veíamos como en Francia el partido socialista se desmoronaba. Los militantes habían apostado por un candidato radical, Benoît Hamon, pero las elites del partido decidieron escindirse para crear el movimiento “En Marche” de Emmanuel Macron. El resultado fue una derrota histórica de la fuerza socialista y el triunfo de un partido del que lo único que podemos afirmar es su carácter neoliberal. Un viraje de toda la política hacia la derecha. En Alemania está sucediendo lo mismo con el SPD tras la gran coalición entre los socialistas y la CDU de Angela Merkel. Veremos cuál es la medida inventiva de los socialistas alemanes para superar lo que se vislumbra como una hecatombe sin precedentes en la historia de la izquierda europea. De momento, en las elecciones de la región tradicionalmente obrera de Schleswig-Holstein, al norte del país, el SPD ha perdió las elecciones el pasado marzo mientras la CDU obtenía el 40% de los votos. El partido de ultraderecha Alternativa por Alemania, conseguía entrar dentro del parlamente del territorio.

Por otro lado encontramos el caso portugués. En el país vecino, el líder socialista António Costa gobierna en coalición con el Partido Comunista y el Bloco de Esquerda. Encuestas aparecidas en elelectoral.com consideran que las fuerzas que conforman esta unión, no han experimentado desgaste en número de votos. Esto es lo que propone Pedro Sánchez para el caso español, una unión de izquierdas. Algo extraño: ¿Por qué iba a querer algo que ya pudo tener? ¿Para molestar a sus enemigos? Quizás es, pese a lo paranormal, la única opción que tienen las izquierdas españolas: asumir la lucha de Sánchez como una reyerta de egos que consiga derrotar a la derecha. A veces el fin justifica los medios.

18 mayo, 2017

Autor/Autora

Periodista. Miembro del Consello d'AraInfo. @AlbertAlexan


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