Altavoz #8MHuelgaFeminista

De Numancia y la Zaragoza de los Sitios a la Revolución de las Revoluciones. Feminismo o muerte.

(Bienvenidxs, por fin, al siglo de las mujeres) Zaragoza abril de 2016: un grupo de mujeres jóvenes paralizaban la actividad de la Plaza de España con una macabra performance: cada una de ellas, de negro y con una inexpresiva máscara blanca representaba a una asesinada por un violento machista en el Estado español
| 15 abril, 2018 07.04
De Numancia y la Zaragoza de los Sitios a la Revolución de las Revoluciones. Feminismo o muerte.

(Bienvenidxs, por fin, al siglo de las mujeres)

Zaragoza abril de 2016: un grupo de mujeres jóvenes paralizaban la actividad de la Plaza de España con una macabra performance: cada una de ellas, de negro y con una inexpresiva máscara blanca, representaba a una asesinada por un violento machista en el Estado español. Portaban las iniciales de sus nombres y la rabia de todas las que hemos asistido a tamaños crímenes a través de los medios de comunicación.

Primer martes de cada mes: decenas de mujeres de todos los barrios se reúnen, primero en silencio y después pidiendo justicia, en memoria de las asesinadas.

Febrero desde hace casi una década. Zaragoza. Mujeres nacidas en los 80 organizan un mes de lucha para concienciar en su entorno inmediato. Algunas de ellas han compartido instituto, las famosas «clases medias» amamantamos a nuestras cachorras con la verdad inexcusable: el feminismo es necesario.

8 de marzo de 2017: el número de mujeres que asiste en la Plaza del Pilar a las protestas en la jornada del 8M rompe con las expectativas. Incluso en los medios de comunicación no alineados con la progresía se comenta la vitalidad del movimiento feminista zaragozano.

Las que estuvimos en la calle aquel lejano marzo pasado soñábamos con que toda nuestra protesta creciera y se extendiera como el magma.

Un año después vivimos un Vesubio que ni nuestros representantes políticos ni los sindicatos mayoritarios osan llevar a la práctica. La sociedad, su sociedad, machista y heteropatriarcal no está preparada para nosotras; pero no estamos en situación de admitir una nueva prórroga.

Cada vez que nos tocan a una, hieren a todo el colectivo; no solo feminista, si no a todas las personas con una mínima inteligencia intrapersonal. Y este hecho es incontestable…de manera sorpresiva, incluso políticos conservadores se apuntaron el tanto de este 8 M; parece lógico, tras la asunción -desde el mayor negocio textil de este territorio ibérico- de una versión amable y capitalista del movimiento por la igualdad que se vende, ofreciendo activismo de camiseta y purple power allá donde hay una mujer de monedero concienciado.

El problema es que antes de toda esta inmundicia mata mujeres y roba libertades en que nos han metido los constitucionalistas, este 8M ya era anticapitalista, racializado, diverso y ageneracional. Y ha roto con vuestro mundo antiguo, maligno y ultraviolento donde a las mujeres se les exige y no se les da nada. Donde los niños juegan a fútbol y las niñas deben animar o ser marimachas que jueguen ante el gesto torcido del bienpensante. Donde putas somos todas pero bien que nos invitais a vuestras bodas, bautizos comuniones y nos tiráis los trastos pensando -aún- en que vuestra opinión es un halago en lugar de un túmulo de basura heredada que debéis barrer solitos. No os vamos a instruir, no os vamos a pedir nada, no os vamos a esperar. Estamos todas hartas. Incluso nosotras, las bolleras y bisexuales visibles, que hemos decidido quedarnos con nuestras hermanas cis heteras, junto más todas las invisibles y las ninguneadas por ser menos cantidad.

Este 8M para mi ha recreado el no lugar: la Icaria de mujeres rebeldes e imparables que no se callarán ante nadie porque portan la estelada de lo que es justo.

Este 8M no hubo ley mordaza en apariencia, no hubo tampoco miembros de seguridad en cantidad…nos estaban dejando la calle. Y ese fue su error. Creyeron en el mito pacífico de la mujer, cuando en realidad nos estamos pintando antifaces granates con la sangre de quienes faltan. Cuando ya no somos una manada amable de madres generosas, si no una jauría de mujeres con y sin vagina que aúllan ante el tufo del neofascismo. Cuando hay un ejército de mujeres que quieren parir distinto y otro de madres adoptantes, y una inmensidad de mujeres que cuidan a quienes les sale de las gargantas, empezando por sí mismas. Porque esto es la base de lo que pedimos: que nuestras voces cuenten mucho más que los famosos coños que muchas portamos; pero no todas, no lo olviden.

Las terroristas del género estamos con las hermanas feministas. Solo con ellas tiene sentido nuestra guerra.

15 abril, 2018

Autor/Autora

Colla LGTBI de CHA


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