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Comienzan los trabajos arqueológicos de localización y exhumación del guerrillero oscense Alfonso Abelardo Subías Duque

La Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido (ARICO) se hace cargo de esta tarea, dado que en la actualidad no viven familiares directos del guerrillero oscense. Los trabajos darán comienzo este próximo miércoles 12 de septiembre y contarán con un equipo multidisciplinar.
| 10 septiembre, 2018 07.09
Comienzan los trabajos arqueológicos de localización y exhumación del guerrillero oscense Alfonso Abelardo Subías Duque
Santa Cruz de la Serós. Foto: ARICO

La Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido (ARICO), con la colaboración del investigador, Luis Pérez de Berasaluce, y la ayuda de la Asociación CHARATA de Uncastillo y la Asociación ‘Batallón Cinco Villas’, teniendo constancia de la existencia de una fosa clandestina en el monte de San Salvador que contiene los restos del guerrillero, Alfonso Abelardo Subías Duque, pretende llevar a cabo la exhumación de dichos restos para que reciban al menos un “enterramiento digno” en el cementerio municipal de Santa Cruz d’as Serors/Santa Cruz de la Serós (Comarca de la Chacetania). Para ello también cuentan con la plena colaboración del Ayuntamiento de Santa Cruz d’as Serors.

ARICO se hace cargo de esta tarea, dado que en la actualidad no viven familiares directos de Alfonso Abelardo Subías Duque. A la espera de recibir los últimos permisos, el próximo miércoles día 12 de septiembre comienzan los trabajos arqueológicos de localización y exhumación de la fosa del monte de San Salvador donde reposa el cadáver del guerrillero oscense.

Todos los trabajos serán llevados a cabo por un equipo multidisciplinar formado por técnicos de contrastada profesionalidad y amplia experiencia, compuesto por arqueólogos y arqueólogas; antropólogos y antropólogas forenses; genetistas; historiadores e historiadoras; dibujantes; restauradores y restauradoras; y personas voluntarias con amplia experiencia. Entre ellas se contará con estudiantes de historia de la Universidad de Zaragoza.

Desde el año 2013, este mismo equipo técnico, encabezado por los arqueólogos Javier Ruiz, Javier Ortiz y Nacho Piedrafita, ha trabajado en diez intervenciones arqueológicas de localización y exhumación de fosas comunes de la Guerra Civil española y la posguerra en Aragón. Aunque algunas de estas intervenciones han resultado fallidas por la desaparición de la fosa que se pretendía localizar, en cinco años han podido recuperar y entregar a sus familias los cadáveres de un total de 24 víctimas de la represión franquista.

Antecedentes históricos

Inmediatamente después de la Liberación de Francia tras el desembarco de Normandía en junio de 1944, la Unión Nacional Española (UNE), organización política que intentaba integrar a los ciudadanos y ciudadanas del Estado español de todas las tendencias no fascistas, preparó una operación de invasión del val d’Arán.

El 19 de octubre de 1944, se inicia la llamada ‘Operación Reconquista de España’, cuyo principal objetivo era la ocupación del citado valle por parte de guerrilleros españoles exiliados en el sur de Francia, que debía servir de detonante para, mediante la insurrección popular y la ayuda aliada, derribar el régimen de Franco.

Al mismo tiempo se producen multitud de infiltraciones por la frontera pirenaica aragonesa y navarra de otros grupos de guerrilleros, con el fin de apoyar la operación y de obligar al ejército español a alejar sus tropas del val d’Arán.

Estas brigadas de guerrilleros tenían su origen en las que habían combatido con notable éxito a los nazis y estaban decididos a seguir la lucha contra el fascismo recién vencido en Francia, ahora en suelo del Estado español. Durante esos meses finales de 1944 se producirán multitud de enfrentamientos de estos guerrilleros contra las fuerzas del orden desplegadas en su búsqueda (Guardia Civil, Policía Armada y unidades del Ejército).

A lo largo de la primera quincena de octubre de 1944 penetraron por la cabecera de los valles de Ansó y Echo cerca de 300 guerrilleros encuadrados en la 241a Brigada, anteriormente llamada Brigada B, y comandados por José Cortés Brun, natural de Ciresa/Siresa (Uesca). Paulatinamente se fueron desplazando hacia el sur con la idea de agruparse en los montes de Zuera y Alcubierre, en espera del levantamiento popular que debía producirse en Zaragoza y Uesca.

La última semana de octubre, la 241a Brigada (antes B) inició el descenso desde las montañas de Echo- Ciresa, dirigiéndose hacia la sierra de Sant Chuan d’a Penya/San Juan de la Peña tras atravesar el río Aragón. El grupo guerrillero, que partió hacia la ermita de San Salvador, tuvo un encuentro el 27 de octubre con fuerzas del Ejército y de la Guardia Civil de Fronteras en la zona de la pardina de Lardiés (Alastuei/Alastuey).

Estas fuerzas tuvieron noticias de la presencia de la partida de guerrilleros en la zona del monte Cuculo, perteneciente al término municipal de Santa Cilia, y se dirigieron hacia la ermita de la Virgen de la Peña, pero antes de alcanzarla fueron emboscados por los guerrilleros. Como resultado del encuentro murieron un guardia civil y un soldado, resultando heridos otros dos guardias.

El investigador, Luis Pérez de Berasaluce, en su libro ‘La guerrilla antifranquista en la sierra de San Juan de la Peña. Otoño de 1944 (2017)’ narra así los hechos acaecidos al día siguiente y que desembocaron en la muerte del guerrillero Alfonso Abelardo Subías Duque.

“El día 28 de octubre, las tropas franquistas detectaron un grupo de maquis que estaba cenando en las proximidades del collado que comunica los montes Cuculo y San Salvador, produciéndose un tiroteo en el que resultó muerto el guerrillero Alfonso Abelardo Subías Duque. Según testimonios orales estaba de vigía en esos momentos y no los oyó venir debido al fuerte viento imperante. […]. Subías se había unido a la Brigada en Pau, donde residía desde que su familia hubo de abandonar su pueblo natal, Sesa (Huesca) durante la guerra civil española. Hacía apenas 15 días que había cumplido los 18 años”.

En las jornadas posteriores, parte del grupo se dirigió hacia la pradera del Monasterio Alto de Sant Chuan de la Penya, donde tuvieron otro breve tiroteo en las inmediaciones de la balsa con tropas franquistas procedentes del Monasterio Viejo.

Según la versión más extendida y recogida por el investigador Luis Pérez, el cadáver de Alfonso Abelardo Subías fue hallado poco después por el perro de un pastor de Santa Cruz d’as Serors en la zona del collado que se abre entre los montes Cuculo (1.549 metros) y San Salvador (1.547 metros) y enterrado por éste someramente allí mismo. También es posible que en esos momentos la tumba fuera señalada con piedras.

La muerte no fue inscrita en el Registro Civil de Santa Cruz d’as Serors. La familia del fallecido, exiliada en Francia, nunca llegó a conocer el paradero exacto de la tumba, a pesar de que intentaron localizarla a través de un paisano y compañero suyo, el guerrillero Mariano Viñuales Tierz. El testimonio de Mariano Viñuales, fallecido en Uesca en el año 2013 y recogido con anterioridad por Luis Pérez, ha resultado fundamental para establecer la identidad del guerrillero muerto como Alfonso Abelardo Subías Duque.

Héroes de la Resistencia en Francia y calificados de “bandoleros” en el Estado español

Tras años de lucha, los guerrilleros españoles exiliados en Francia y agrupados en torno a la UNE (Unión Nacional Española), promovida por el PCE, pensaron que las tornas habían cambiado. Abandonados por las democracias europeas durante la Guerra Civil, consideraron que ahora que se acerca el final de la Alemania nazi y de la Italia fascista, los Aliados les apoyarían en su lucha contra el Régimen franquista. Pero de nuevo serán relegados ante el nuevo temor de las democracias occidentales, la Guerra Fría. Su abandono se sellará definitivamente con el apoyo por parte de los EEUU al régimen franquista (1953), un socio fiel en su lucha frente al comunismo soviético.

Héroes de la Resistencia en Francia y calificados de “bandoleros” en el Estado español, muchos de aquellos guerrilleros caerán muertos en desiguales combates contra las fuerzas del orden o bajo el piquete de ejecución.

“A pesar de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, conocida como Ley de la Memoria Histórica por la que se reconoce y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura, han transcurrido casi otros 40 años de Democracia sin que se haya avanzado significativamente en el reconocimiento a estos guerrilleros de la libertad”, recuerdan desde ARICO.

En su opinión, “no se ha articulado ninguna política de Estado para investigar, anular sus juicios como ‘bandoleros’ y honrar su lucha contra un régimen dictatorial”. A día de hoy muchos de sus cuerpos permanecen abandonados en cementerios y montes, desconociéndose siquiera sus nombres.

10 septiembre, 2018

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