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CDR: La parte revolucionaria del independentismo

Eclipsados por la ANC, Òminum, el Govern o los partidos independentistas, tras la huelga del 8 de noviembre empiezan a tomar fuerza los Comités de Defensa de la República. Estas organizaciones populares horizontales nacieron a raíz del referéndum y se han convertido en una pieza fundamental del independentismo.
| 10 noviembre, 2017 08.11
CDR: La parte revolucionaria del independentismo
Foto: Albert Alexandre

Durante la segunda “vaga” general que se llevó a cabo en Catalunya el día 8 de noviembre, un nuevo actor entró en juego. No fue la Assemblea Nacional de Catalunya, ni Òmnium, ni los sindicatos minoritarios -y menos los mayoritarios-, no fue ninguna personalidad política en modo heroico. Fueron los Comités en Defensa de la República o también llamados, CDR.

“Nacieron al entorno del referéndum del 1 de octubre”, afirma una chica que pertenece al CDR de Gracia. Para defender la consulta se organizaron grupos de resistencia en los colegios electorales que un primer momento solo tenían como objetivo evitar que la policía entrara en los recintos escolares y se llevara las urnas.

Transcurrida la fecha y transcurrida del modo en que lo hizo, los CDR, en origen Comités de Defensa del Referéndum, evolucionaron hasta la demostración de fuerza del 8 de noviembre. El mensaje de la “vaga” pareció claro: Ya no hacen falta los grandes sindicatos para movilizar el parón de un territorio como Catalunya, se puede inmovilizar un país mediante una organización de esencia popular.

En realidad, su nacimiento debe situarse en los días cercanos al 20 y 21 de septiembre. Cuando la Policía Nacional y la Guardia Civil ocuparon algunos edificios de la Generalitat, muchas personas sintieron la necesidad de organizarse. Sobre todo, fue en los pueblos, lejos de la capital, donde se vio obligatorio constituir organismo de autodefensa. Tal y como relata el diario catalán La Directa, en muchos casos los Comités se constituyeron de forma espontánea a través de reuniones a pie de calle de los y las vecinas.

La pregunta sin resolver podría ser la siguiente: ¿Cómo es posible que un movimiento con tan poco tiempo de vida haya sido capaz de poner en jaque a todo un Estado? No es una pregunta exagerada, pues el jueves 9 de noviembre la organización de uno de los eventos insignes de Barcelona, el Mobile World Congress, afirmaba que, si la ciudad seguía por la senda de ingobernabilidad, dejaría de celebrarse la feria de la telefonía móvil en la Ciudad Condal. Del mismo modo, resultaba curioso que los medios de comunicación del “régimen” se levantasen el 9 de noviembre afirmando que pese a la “vaga” la economía española iba como un tiro. Lo extraño es que esta información se contraponga con la de hace escasas semanas cuando se afirmaba que el apocalipsis económico iba a llegar de forma inminente.

Nada nace de la nada. “Los CDR vienen de la izquierda indepe”, afirma otra persona que pertenece a una de estas organizaciones. En la formación de estas organizaciones la órbita CUP tiene una responsabilidad elevada. Sin embargo, y citando de nuevo el artículo de La Directa, Marc Dalmau, cooperativista y librero del barrio de Sants en Barcelona, afirma que existe cierto paralelismo con ciertas distancias entre los CDR y los comités revolucionarios de barrio que aparecieron en Catalunya durante el golpe de estado fascista del año 1936. Estos últimos eran organizaciones que partían de otros grupos prexistentes del entorno de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

Las miradas que analizan la cuestión catalana desde fuera del territorio, sea por su lejanía o por su necesidad de tergiversar lo que sucede, tendemos a poner en el mismo saco a todo el independentismo. Es por este motivo que sorprende cuando un joven de otro CDR afirma que “en ocasiones miembros de la ANC y Òmnium han intentado hacer suyos los CDR”. No lo dice con especial rencor ni mala sangre, solo constata que la estrategia de las dos organizaciones con los presidentes encarcelados son una cosa, y la estrategia de los CDR, pese a coincidir en la defensa del país, son absolutamente distintas. Mientras las organizaciones soberanistas funcionan con miembros y cuotas, los Comités son estructuras totalmente informales en las cuales no hay lideres para poner en prisión, pues no hay líderes reconocidos de un modo formal.

Si buscamos similitudes, me informa el mismo joven, con un movimiento y una forma organizativa, debemos fijarnos en lo que ocurre en Rojava, en el Kurdistán Sirio. El 18 de octubre cuando los CDR se encontraban en plena fase de expansión se propuso este modelo desde Azadí, la Plataforma en Solidaritat amb el Poble Kurd.

El modelo funciona con los siguientes 6 pilares: Cada barrio se reúne periódicamente en un comité vecinal abierto a todas los y las vecinas; el comité elige a dos co-delegados que deben ser dos personas lo máximo distintas entre sí y deben recoger las máximas sensibilidades del barrio o vecindad; los co-delegados acuden periódicamente a reuniones territoriales, pero lo que allí se decide puede ser revocado por cada comité en lo que se denomina principio de subsidiariedad; también se designan dos co-delegados para ir a ámbitos más grandes como ciudades o países; toda decisión se toma desde la base; los co-delegados tienen que cambiar cada 6 meses o 1 año.

Foto: Azadi

Foto: Azadi

Parece una compleja organización, y de hecho lo es pues en ella deben respetarse la equidad como principio fundamental y la eficacia para tomar decisiones rápidas en momentos complicados como el que vive Catalunya. Pese a esto, comenta una chica del CDR de Gracia, “no tenemos local, aunque estamos pensando que para invierno estaría bien encontrar un lugar para reunirnos”. De momento se encuentran en la calle, en plazas o en jardines, el espacio que parece que les va como anillo al dedo

Claro y conciso: son algo así como la vanguardia del proceso de ruptura con el Estado que ahora mismo se produce en Catalunya y que cierta izquierda inmovilista quiere seguir viendo bajo el prisma del “pujolismo”.  Eso implica sacrificios. Cuando hablo con ellos y ellas me dicen: “estamos cansadas, llevamos muchas semanas movilizadas”. Reconocen que va a pasar mucho tiempo hasta que vuelvan a algo que se asemeja a la vida tranquila.

10 noviembre, 2017

Autor/Autora

Periodista. Miembro del Consello d'AraInfo. @AlbertAlexan


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