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Califican de “atentado” a los descubridores de las regiones altas aragonesas a toponimia tradicional

Escritores de montaña como Alberto Martínez ya están acostumbrados a esta intrasigencia; desde espacios que no suelen respetar la toponimia tradicional aragonesa, ni las lenguas propias; Desnivel, Grandes Espacios, Heraldo de Aragón, Heraldo Huesca, Diario de Levante, El Mundo de los Pirineos, FAM, etcétera
| 9 agosto, 2018 12.08
Califican de “atentado” a los descubridores de las regiones altas aragonesas a toponimia tradicional

La lista con los nombres tradicionales de los 160 tresmiles del Pirineo aragonés ha cumplido 1 año. Si en una primera presentación hizo hervir los comentarios más intransigentes… después de un año, las críticas continúan desde los sectores más reaccionarios.

Escritores de montaña como Alberto Martínez ya están acostumbrados a esta intrasigencia; desde espacios que no suelen respetar la toponimia tradicional aragonesa, ni las lenguas propias; Desnivel, Grandes Espacios, Heraldo de Aragón, Heraldo Huesca, Diario de Levante, El Mundo de los Pirineos, FAM, etcétera.

No es que nos sorprendamos, pero sí que nos ha servido para apoyarnos en la idea de esta neo-elite cultural, que intenta tener la montaña como un parque de atracciones, con vía ferratas, hoteles-refugios para turistas, estaciones de esquí… sin prestar nada de atención a la gente que tradicionalmente ha vivido allí y vive.

No es difícil encontrar la típica oratoria sin sensibilidad, de un guía de montaña o guarda de refugio, negando la existencia del aragonés y/o catalán. Por supuesto que también la pertenencia de la toponimia a ese dominio lingüístico.

Para Alberto Martínez las cumbres aragonesas han sido ahora disfrazadas cometiendo un “atentado al recuerdo de los descubridores de las regiones altas aragonesas, el conjunto de apellidos de conquistadores ha sido suprimido (Ramond, Russell, Brulle, Le Bondidier, Beraldi…) y desposeídos de sus picos”.

Según Alberto, la única razón es que “los nacionalistas están fuertes tras los montes” (no sabemos si se refiere a esos nacionalistas que “conquistaron” las montañas hace algunas décadas o a los que modifican los nombres día sin otro en los medios de comunicación). No obstante, los montañeros (estos que no se han preocupado durante décadas por saber cómo habla la gente que vive en esas montañas) continuarán llamando a las montañas como ellos quieran.

Para colmo, Alberto augura una bajada en el turismo (de qué nos suenan estos augurios entre la gente contraria a las lenguas minorizadas?!) desde Francia, “a pesar de que los franceses nunca han intentado quitar toponimia tan hispana como “Luz” en la Bigorra occitana!!

Para terminar, hace mención a clubes tan prestigiosos como Peñalara (Madrid), que según Alberto “fue creado precisamente con el objetivo de mejorar la vida de los/las montañeses/as”. El club Peñalara, se basa además en declaraciones de la Federación Aragonesa de Monaña, para reafirmarse en lo innecesario de este cambio, basándose en una falta de demanda por parte de los montañeses/as. Como si las Vías Ferratas, los Pantanos, las Leyes de Caza, de Depuración de aguas o de Medioambiente… sí que lo fueran.

Típicas excusas y declaraciones de clubes de montaña que nunca han hecho nada por la vida de los montañeses, que han “arrasado” la cultura popular de un pueblo y que no han prestigiado como es necesario las lenguas propias de Aragón. Una vez saltamos la frontera navarra y catalana, la diferencia es palpable en este aspecto.

9 agosto, 2018

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