Altavoz

Barcelona nuestro Columbine

El mal de nuestro siglo es la PARANOIA y no ayuda mucho que el comienzo de este “ciclo histórico” fuera con un acto que parecía destinado a confirmar en la realidad todos los delirios de los guionistas de Hollywood en sus finales apocalípticos y que nosotros pensábamos muy poco probables: el 11S. Los yihadistas nos...
| 25 agosto, 2017 07.08

El mal de nuestro siglo es la PARANOIA y no ayuda mucho que el comienzo de este “ciclo histórico” fuera con un acto que parecía destinado a confirmar en la realidad todos los delirios de los guionistas de Hollywood en sus finales apocalípticos y que nosotros pensábamos muy poco probables: el 11S. Los yihadistas nos dieron y nos siguen dando donde mas nos duele, -en el espectáculo-. Como los sioux en Little Big Horn con los Winchester de repetición, no necesitaron haber inventado ese arma, ni crear las relaciones sociales necesarias para su aparición, para usarla con una efectividad digna de admiración sino fuera por su crueldad y su resultado. Desarrollo desigual y combinado se llama esto.

Como dice Frederic Jamenson: nos es más fácil imaginar un final apocalíptico del mundo con una invasión de bichos extraterrestres, que una salida política al capitalismo o el final de capitalismo de cualquier otro modo mas plausible, el nihilismo yihadista y el repliegue racista encajan mucho mejor en esa gestión de la realidad a través de la imagen y el acontecimiento, y son, una respuesta más funcional, aunque ambas sin salida y nihilistas, expresión del fracaso social en el que vivimos que la globalización capitalista no a hecho sino mostrar, exacerbar y profundizar.

Las RRSS son muy útiles, pero acentúan y aceleran tanto el mecanismo de chivo expiatorio como la conspiranoia y los bulos. Se viven las cosas a través de relatos, versiones de reality show y de imágenes, desde el sofá de casa…y creerme… no vais a averiguar la verdad desde ahí, por mucho que levantemos el tono y acusemos con el dedo temblando… la experiencia de las RRSS no puede sustituir al contacto con la realidad.. a la experiencia verdadera…y las conclusiones que se pueden sacar de su observación y de su “objetivación”.

Tenemos que conformarnos y no lanzar hipótesis todavía de lo que ha pasado, pues no tenemos datos sobre ello y a pesar de esperarlo de un modo “empírico” consetudinario….nadie sabe explicar muy bien por qué ha pasado, creo que la perplejidad es compartida por todos los extremos de la sociedad. Seguro que las agencias de información y demás oficinas sabrán más, y que, hay grupos de interés que ya cabalgan sobre este tigre, pero no lo sabemos, y actuar sobre suposiciones SIEMPRE te lleva al fracaso o al aislamiento de la realidad. Se analizan hechos y no suposiciones, es lo seguro…y aunque conservemos una sana desconfianza de las versiones oficiales de la policía desde la transición, creo que, en este caso, es bastante plausible la versión oficial… a los hechos conocidos hasta hoy.

Obviamente hay que criticar que no se desarrollen protocoles de captura de fugitivos sin disparar, ni matar, que se palique la ley de fugas y que la historia de los Mossos en montajes no es corta precisamente, pero también es cierto que esos “perfectamente organizados” ante cualquier enemigo, esa profesionalidad loada hasta la náusea y ese discurso monocorde de adulación periodística siempre desde la hipérbole favorece una percepción absolutamente falseada de lo que es la practica policial y la realidad de los yihadistas, una realidad de imágenes que nos llega sin las miserias, los miedos, el calor, los olores y la tristeza de la muerte y de la paradójica mediocridad que acompaña cualquier muerte antes de que sea convertida en un relato o en un martirio. La fragilidad humana nos asusta y ponemos muchas barreras, pero es eso: el final en un camino polvoriento, cansado, fuera de sí y muerto ya desde hace tiempo… aunque caminara.

Barcelona es más nuestro Columbine que otra cosa, un Columbine con esteroides y director espiritual. Un fracaso que no hay que ir a buscar SÓLO en lejanas montañas como diría Aznar, aunque esas montañas existan también y determinen. Aun diría más: la parte del proletariado y lumpenproletariado urbano (aunque sea en pueblos pequeños la lógica de su vida es urbana) con mas razones para la rebelión y la protesta, encuentran mejor acomodo en el nihilismo narcisista que en una práctica organizada para la “destrucción del orden establecido” y en la búsqueda de alternativas. Las vías estan cegadas y la sociedad descompuesta por dentro. No voy a entrar a valorar las razones, hay muchas y pocas al mismo tiempo, pero si que sé seguro que cualquier operación extraña que hubiera podio haber cabalga sobre la realidad preexistente de que el yihadismo si que es verdadero, nuestro fracaso social también, y que si que es verdadera esa amenaza fascista bipolar yihadista /racista, y que, el debate no debe ser SÓLO que hace la Policía mal, que seguro que hace cosas mal y bastantes, sino que vamos hacer nostras -las de abajo- para solucionar esto, porque nosotras somos quien de verdad tenemos la solución y la capacidad en nuestras manos, no la policía, en la medida en que construyamos una sociedad que cuide de la gente, que defienda la vida y que merezca la pena vivir.

25 agosto, 2017

Autor/Autora

@lag1977


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