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Algunos problemas de la Economía Solidaria

Una pequeña contribución al debate previo al I Congreso de Economía Social y Solidaria que se celebrará los días 27, 28 y 29 de noviembre en Zaragoza.
| 24 noviembre, 2014 20.11
Fotograma de los hermanos Marx en el Oeste, de Edward Buzzell.

Fotograma de los hermanos Marx en el Oeste, de Edward Buzzell.

“Marx dijo que las revoluciones son la locomotora de la historia mundial. Pero tal vez las cosas se presentan de muy distinta manera. Puede ser que las revoluciones sean el acto por el cual la humanidad que viaja en tren aplica los frenos de emergencia”. W. Benjamin.

Walter Benjamin fue uno de los pocos marxistas en los años anteriores al 1945 en proponer una crítica radical del concepto de “explotación de la naturaleza” y de la relación “asesina” de la civilización con la naturaleza. El tren en el que viajamos desde entonces probablemente se asemeje más al de ‘Los hermanos Marx en el oeste’ que al que propuso Karl: avanzando, incendiándose a sí mismo cada vez más destartalado, al grito de ¡más madera que es la guerra!

Este escrito también quiere ser una pequeña contribución al debate previo al I Congreso de Economía Social y Solidaria que se celebrará los días 27, 28 y 29 de noviembre en Zaragoza.

Problemas en la transición

La economía cooperativa nos propone la creación de un mercado no capitalista, un mercado no regulado por la ley de la oferta y la demanda, sino por las necesidades de la comunidad y por el principio de intercooperación, es decir, la complementariedad y colaboración antes que la competencia. Un mercado producido de abajo a arriba, y no al revés, con formas de crédito, producción y distribución de las rentas que genera, basado en la idea de producir para vivir y en los principios del ecofeminismo y del buen vivir.

La economía social y solidaria da cuenta ya hoy de una pequeña mutación antropológica. “Actualmente existen 700.000 cooperativas que agrupan el 12% de la población mundial. se reparten en centenares de países y representan, en muchos casos, una parte significativa del PIB (…)No se trata de experiencias idílicas que carezcan de problemas, ni han impedido que las relaciones capitalistas sean hegemónicas. Pero demuestran, como sugiere la poetisa portuguesa Sophia de Mello Breyner, que hay un rumor de bosque en el pequeño jardín“.

El autor de este texto entrecomillado –que se puede encontrar en Adéu capitalisme, 15M-2031, Icaria Editorial– se llama Jordi García y es miembro de la Xarxa (Red) d’Economia Solidària (XES). Cuando fue presentado el borrador de la nueva ley de cooperativas de CIU, un auténtico ataque al espíritu del cooperativismo, el presidente de la XES, Jordi Via, dio un discurso (Ateneu Barcelonès, Junio 2014) indicando que para el desarrollo de una economía solidaria, en este contexto de crisis sistémica, son necesarias también políticas públicas que la impulsen y contribuyan a “reducir los problemas entre el modelo y la realidad”; es decir, para acompasar teoría y práctica en un contexto en el que el capitalismo competitivo coloniza con sus formas el mercado solidario y vela el principio guía de intercooperación.

En el plano del consumo, solamente en Barcelona hay 150 cooperativas que alimentan a 18.000 personas. También SomEnergia superó los 15.000 socios en 2014. Los precios que ofrecen tanto las cooperativas de consumo como SomEnergia son cada vez más accesibles en comparación con los precios de mercado –con las diferencias en mano, ya no vale la crítica manida del “esto es para la clase media”–. A pesar de estas dinámicas contra-cíclicas, tanto las cifras a nivel de consumo como de trabajo están muy lejos de ofrecer una solución cercana a cuestiones de mayor calado a las que el mercado solidario apunta: una alimentación libre de transgénicos, el mercado post-capitalista, la reducción de la desigualdad o la sostenibilidad,.

Por otra parte, estamos asistiendo cada vez más a la creación de cooperativas de trabajo. Se trata, sin duda, de la forma de empresa más ética que existe en términos de una organización interna no jerárquica que se rige a través del principio “una voz, un voto”. Estas cooperativas tienen la posibilidad de financiarse a través de un crédito de Coop57, que cuenta con más fondos que nunca sobre todo después del 15M. Lo cierto es que a pesar de los fondos con los que cuenta la cooperativa de crédito, y la necesidad de generación de empleo actual, la obligación de crear una empresa competitiva, por muy cooperativa y horizontal que sea, capaz de competir en el mercado capitalista no es hoy una cuestión nada sencilla. De ahí que haya tantas posibilidades de financiación a la búsqueda de proyectos empresariales rentables y que muchas veces las protocooperativas prescindan del crédito disponible –y así no asumir más riesgo– para ponerse a caminar.

Parece que para salir de esta situación sea necesaria la elaboración de políticas público-común-cooperativas, es decir, de planificación y escalabilidad de los recursos que se puedan apoyar en las comunidades (urbanas, cooperativas) que están llevando a cabo pequeños desarrollos (de sostenibilidad, empleo, etc.) para hacerlos crecer. Sin un contexto institucional favorable, se corre el peligro de la aprobación de normativas como el nuevo proyecto de Ley de Cooperativas propuesto por CIU: un ataque en toda regla a los principios del cooperativismo. En cambio, con un contexto institucional favorable y haciendo las cosas muy bien, será necesario mirar no solamente a lo más cercano, que sin duda es el lugar por donde empezar, sino pensar en planos mayores si queremos optar a no traspasar la “antesala del colapso” que habitamos hoy.

Todas estas cuestiones y muchas más serán debatidas en el eje 1 del Congreso de Economía Social y Solidaria, “Diálogos entre la ESiS, las administración públicas y otras organizaciones sociales”.

Joan M. Gual (@joanomada), Fundación de los Comunes / Cooperativista de La Borda | Publicado en Idearia (Diagonal)

24 noviembre, 2014

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