Altavoz #8MHuelgaFeminista

A por un mundo en movimiento con NOSOTRAS

Ha sido hace pocos días en los que, con más serenidad, descanso físico y mental y algo de distancia, he podido reflexionar desde el sosiego y la mayor objetividad posible - dada mi implicación vital con el feminismo -, sobre lo vivido y sentido a nivel individual en la Huelga Feminista del 8M
| 7 abril, 2018 07.04
A por un mundo en movimiento con NOSOTRAS
Concentración al comienzo de la jornada del 8M en Plaza España |Foto: Pablo Ibáñez

Ha sido hace pocos días en los que, con más serenidad, descanso físico y mental y algo de distancia, he podido reflexionar desde el sosiego y la mayor objetividad posible – dada mi implicación vital con el feminismo -, sobre lo vivido y sentido a nivel individual en la Huelga Feminista del 8M. Pero, sobre todo, en lo acontecido colectivamente en dicha histórica Jornada. Una Jornada que, tal como ya expresé en su momento, fue para mí el primer día de la Revolución Feminista del S.XXI.

Decía Simone de Beavoir que el feminismo es una manera de vivir individualmente y luchar colectivamente. Como si fuera un mensaje tatuado en las entrañas, es desde esa clave desde la que siento y milito en el feminismo. Y desde la que hago esta reflexión.

Considero que es importantísimo conocer e interiorizar de dónde venimos para poder plantear, con la responsabilidad que este gran momento requiere, a dónde vamos o dónde queremos ir. El “ahora qué” creo que encierra algo laborioso pero no necesariamente complejo, que debe ser respondido de una manera colectiva. Las feministas tenemos mucho trabajo avanzado.

Por desgracia llevamos toda la vida, como antes lo hicieron nuestras antecesoras, completando un listado bastante grande de todas aquellas cuestiones que deberían erradicarse y planteamientos, de sobra conocidos, sobre cómo consideramos se debe hacer. Lo que está clarísimo es que no nos podemos parar en el 8 de marzo de 2018. Lo que hemos conseguido es tan importante que toca seguir moviéndonos y parándonos. Movernos para exigir transformación, somera y transcendentes, en colectividad, en la institución y de modo particular.

Cada una a nivel individual en la medida de sus posibilidades. Pararnos y no aceptar muchos hechos y actitudes cotidianas que nos desprecian. Movernos para seguir tambaleando los cimientos de este sistema patriarcal que nos trata con discriminación y violencia a diario y, en el mejor de los casos, nos considera ciudadanas de segunda. Parándonos para seguir visibilizando lo que el machismo se empeña en invisibilizar: a nosotras y los espacios que ocupamos y preocupamos.

Pero, además, hay algo fundamental en este después que es un principio: hemos demostrado algo que nosotras ya sabíamos pero al parecer otros no, y es que no queremos ni necesitamos tutelas. Nos organizamos juntas y unidas ante el enemigo común. Un enemigo poderoso que ha alimentado gruesas raíces en nuestra sociedad desde hace siglos y que, por ser nuestro, lo atacaremos y derrumbaremos nosotras. Con el apoyo de quiénes quieran acompañar en este camino, claro que sí. Pero es un camino cuya ruta será planificada por los colectivos feministas y sus mujeres.

Hay una clave importante y obligatoria que bajo mi punto de vista se debe convertir en línea roja de lo que yo creo que puede ser (con toda la humildad del mundo) el comienzo de la cuarta ola del feminismo occidental. Es fundamental una estrategia y profundidad en la reflexión y la propuesta. Para mí cuestión forzosa si queremos avanzar en algo tan potente que de verdad tambalee los cimientos del poder hegemónico establecido. Zarandee y tumbe el patriarcado.

Debemos continuar con un parón feminista a quiénes son tan hipócritas que obedecen a formaciones que ayer silenciaban cualquier tipo de debate sobre la movilización o despreciaban el objetivo de esta huelga, pero se apuntaron al éxito el mismo día de la Jornada, incluso acudiendo a las manifestaciones. También a quienes animaban a no secundarla por ser una reivindicación de ideología anticapitalista y el mismo día se erigían en liderazgo del feminismo. Y ser especialmente cautelosas en evitar la capitalización e instrumentalización del movimiento feminista, de su expresión en calles y plazas del descontento y, sobre todo, de la fuerza demostrada.

Creo fundamental consolidar y cimentar lo logrado estos meses previos a la jornada de Huelga. Generando pequeños espacios de auto organización, encuentros estatales, asambleas, charlas, actos, comisiones de trabajo. Organizando manifestaciones, piquetes, en los centros de trabajo, en los barrios, en las aulas, en casa. Es un reto importante para el movimiento feminista que esto tenga continuidad, y que toda esta organización generada se aproveche para decidir sobre cómo continuar.

Por lo tanto, y por aterrizar, me surge la necesidad de avanzar en dos niveles. Ambos caminos deben ser complementarios y paralelos en su andar. Es la única manera de ir cumpliendo objetivos: por un lado, una agenda política del movimiento de mujeres para la consecución de la ejecución institucional de las demandas y exigencias emitidas; y, por otro lado, la presencia y presión feminista en la calle de manera constante. Esto último incluso con mayor intensidad que hasta ahora por aquello de forzar una maquinaria que anda engrasada y con mucho combustible.

Cuando nosotras paramos el mundo se para, si nosotras nos movemos el mundo se mueve. Ese es nuestro valor, nosotras mismas. Unidas y sin miedo.

Por ello somos temidas y poderosas a la vez. Sigamos exigiendo un mundo en movimiento en el que estemos incluidas todas las que somos y por las que serán.

7 abril, 2018

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