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9 personas asesinadas, 3.400 heridas y 430 detenidas en los territorios palestinos ocupados tras la declaración de Trump sobre Jerusalén

Las manifestaciones continuaron sucediéndose en los territorios palestinos ocupados en protesta por la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien el 6 de diciembre declaró desde la Casa Blanca que Jerusalén es la capital de Israel y ahí trasladará su embajada.
| 18 diciembre, 2017 10.12
9 personas asesinadas, 3.400 heridas y 430 detenidas en los territorios palestinos ocupados tras la declaración de Trump sobre Jerusalén
Refugiados y refugiadas de Palestina protestan en Beirut frente a la oficina de la Comisión Económica y Social de la ONU para Asia occidental exigiendo la retirada del derecho a veto a los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU. Foto: Isabel Pérez

Según indicó la Media Luna Roja palestina, desde el 7 de diciembre hasta el domingo 17 del mismo mes, 9 palestinos han sido asesinados y más de 3.400 personas han resultado heridas en las protestas reprimidas por las fuerzas israelíes en Cisjordania, Jerusalén Este y la franja de Gaza. Hay también un niño de 15 años gravemente herido al haber sido disparado con una bala de metal cubierta de goma que se le quedó incrustada en el cráneo.

En el segundo “viernes de la rabia” cuatro palestinos fueron disparados a muerte por soldados israelíes, dos en Cisjordania y dos en la franja de Gaza. Uno de ellos, Ibrahim Abu Thurayya de 29 años, no tenía extremidades inferiores puesto que un bombardeo israelí en 2008 en Gaza acabó con ellas. Al acercarse a la Línea Verde durante las protestas, Thurayya fue disparado en la frente, muriendo en el acto. El Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR en sus siglas en inglés) denunció tal asesinato ya que el hombre “no representaba ninguna amenaza para la vida de los soldados” enfatizando que las fuerzas israelíes están haciendo uso de “una fuerza letal y desproporcionada contra civiles desarmados”.

Uno de los jóvenes disparados a muerte este fin de semana por soldados israelíes en Cisjordania fue en el contexto de un apuñalamiento. El joven se acercó a un soldado, lo apuñaló y dio varios pasos atrás. Rápidamente recibió varios disparos en el pie que le dejaron inmóvil. Acto seguido, cuando ya se encontraba tirado en el suelo, fue disparado en el pecho. Gente testigo de la situación aseguraron al PCHR que portaba un cinturón de explosivos falso.

En el sur del Líbano, tropas israelíes dispararon el domingo gases lacrimógenos contra manifestantes que se encontraban en la línea fronteriza con Israel ondeando banderas palestinas. En la capital libanesa, Beirut, centenares de refugiados y refugiadas palestinas se concentraron el viernes frente a la oficina de la Comisión Económica y Social de la ONU para Asia occidental y exigieron la retirada del derecho a veto a los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU, derecho que podría usar este lunes 18 de diciembre para bloquear la propuesta egipcia de resolución que impediría cualquier cambio en el carácter, el estatus o la composición demográfica de Jerusalén y que provocaría la anulación de la decisión de Trump.

La posibilidad de una mayor escalada de violencia

En Belén, especialmente cerca de Jerusalén, los choques son diarios. En varios lugares de Cisjordania y especialmente en la franja de Gaza, las protestas han sido continuas desde octubre de 2015 hasta ahora. Eso sí, la participación no llega a cumplir con la denominación de ‘Intifada’.

“Esta vez se nota que es diferente -explica Mohammed al-Azzah desde uno de los campos de refugiados de Belén, Dheisheh-. Hay una posibilidad, y no es pequeña, de que el ritmo de enfrentamientos aumente”.

Mohammed, que es trabajador social en los campos de refugiados y trabaja a tiempo parcial también como cocinero explica cómo el sector servicios en Belén ha deteriorado notablemente debido a las políticas de ocupación israelíes. Según él, la situación en las calles puede “contenerse” o “ser un caldo de cultivo para una escalada”, todo depende, dice, de la actuación de la Autoridad Palestina o del efecto que puedan causar los llamados de las facciones palestinas que siguen animando a que haya más protestas.

El Club del Prisionero y Prisionera de Palestina que realiza un seguimiento de casos de detenciones apunta que, desde la fecha de la declaración de Trump en los territorios palestinos ocupados hasta hoy, las fuerzas israelíes han detenido a 430 personas, entre ellas 131 menores y 9 mujeres.

La amenaza de la limpieza étnica en Jerusalén Este

Dado el cambio sin precedentes en la política de los Estados Unidos al reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, el Consejo de Organizaciones Palestinas de Derechos Humanos mostró su “profunda preocupación” de que el ‘Proyecto de Ley del Gran Jerusalén’ se pueda presentar una vez más.

El llamado proyecto de ley del Gran Jerusalén, cuyo autor fue el diputado del partido Likud Yoav Kisch, pretende servir a largo plazo para conseguir la mayoría del 70% de gente judía israelí en Jerusalén, expandir la municipalidad de Jerusalén e incluir los bloques de asentamientos de Ma’ale Adumim, Giv’at Ze’ev, y Gush Etzion, así como otros más pequeños. Esto es, “consolidar otra anexión de facto de Israel, la colonización y la discriminación racial contra el pueblo palestino”, como indica el Consejo.

Las políticas de discriminación contra palestinas y palestinos en la ciudad santa se traducen, desde hace años, en el miedo continuo que porta la ciudadanía palestina jerosolimitana. Randa conoce bien este sentimiento y cada vez que sale de Jerusalén hacia Exeya (Cinco Villas / Aragón) piensa angustiada que puede ser la última vez que deja atrás la ciudad donde nació. Su familia, sus memorias, su vida, todo eso es Jerusalén. Un lugar emblemático que representa su identidad nacional palestina, además de conformar la materialización de su fe.

“Mi familia es de Wadi Al-Joz, un barrio en Jerusalén-Este. Allí vivimos desde siempre.- Cuenta Randa.- Cuando me casé, me mudé a España con mi marido, pero no hago más que buscar trabajo en Jerusalén. Intento no perder mi residencia aquí ni mi carné de identidad”.

Desde que Israel invadió Jerusalén Este, así como la franja de Gaza y Cisjordania, en 1967 tras la guerra de los Seis Días, las autoridades israelíes han transformado Jerusalén en un área binacional, separando en cantones Jerusalén Este y provocando el empobrecimiento de las familias palestinas. Israel otorgan o retira el permiso de habitar en la ciudad santa, aunque se trate de gente jerosolemitana que ha vivido ahí toda la vida.

“Voy a perder mi residencia y mi carné de identidad. Es una pesadilla. No es solamente un documento, es lo que me permite entrar a mi hogar, venir a visitar a mi familia.- Lamenta Randa.- En Jerusalén-Este no tenemos opción de vivir donde queramos sin encontrarnos con la posibilidad de que nos quiten el carné. Debemos vivir dentro de los límites municipales y proveer documentación, como la factura de electricidad, agua o seguridad social”.

La gente jerosalemitana debe pagar asimismo un impuesto por tener propiedades en Jerusalén Este, el llamado arnona en hebreo.

“Si estás fuera de Jerusalén-Este, en Cisjordania por ejemplo, ya es una excusa para Israel para quitarte tu derecho de vivir en Jerusalén. Si vives fuera de Palestina es la principal justificación para confiscar tu carné de identidad”, sentencia Randa pocos días después de que Trump declarase que Jerusalén, este y oeste, es la capital de Israel.

18 diciembre, 2017

Autor/Autora

Licenciada en Periodismo. Especializada en Seguridad en Mediterráneo y Oriente Medio. @itxaP


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