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2-O: Reacciones, pero también movilizaciones

Después del referéndum, en contra de todos los pronósticos del Gobierno de Mariano Rajoy, Catalunya ha empezado un proceso de desconexión en el que la calle es el elemento central. Mientras eso ocurre las reacciones de partidos e instituciones el 2-O no se han hecho esperar. Además, este martes hay convocada huelga general.
| 2 octubre, 2017 20.10
2-O: Reacciones, pero también movilizaciones
Estudiantes universitarios se concentran contra la represión policial, este lunes en Barcelona. Foto: @arainfonoticias

Como era de esperar, el 2-O ha sido un día de reacciones. Sin embargo, ha sido más que eso. Lejos de achicarse y abandonar las calles, muchas personas que este domingo estuvieron a pie de colegio han seguido con las movilizaciones en contra de la violencia del Estado español y en favor del proceso de autodeterminación de Catalunya. Ahora, además de las reivindicaciones de siempre del independentismo y las partidarias del derecho a decidir -tras la salvaje jornada de represión del 1-O- se suman nuevos argumentos. Concretamente y según la mayoría de fuentes, casi 900 argumentos dados por las fuerzas policiales españolas, que hacen de este proceso un proyecto casi imparable.

Las reacciones

Prácticamente no ha habido descanso desde que los colegios electorales cerraran el escrutinio. De lo mucho ocurrido el domingo quedan las cifras: el “sí” ha ganado con 2.262.424 votos, el “no” ha registrado 176.566 votos, el voto en blanco 45.586 papeletas y el voto nulo 20.129 votos. Solo queda un número por saber. ¿Cuántas papeletas tienen en su poder la Policía española y la Guardia Civil?

A primera hora de la mañana de este lunes aparecían las portadas de los principales periódicos del planeta con la misma idea en cabecera. La forma en que el ejecutivo de Mariano Rajoy había respondido al referéndum era, a todas luces, más que reprobable. Solamente los diarios y televisiones españolas seguían intentando hacer creer a su público que la actuación policial había sido adecuada. A su argumentario se añadía un nuevo elemento: los Mossos d’Esquadra habían traicionado al gobierno español y por ello Guardia Civiles y Policía Nacional habían actuado del modo en que lo habían hecho.

También se producían reacciones desde organismo internacionales y estatales. El portavoz de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, afirmaba en rueda de prensa que “la violencia nunca puede ser una opción”, pero no condenaba directamente los hechos ocurridos en Catalunya. Añadía que la Comisión confía en el liderazgo de Mariano Rajoy para resolver la situación. Las declaraciones del organismo supranacional, pese a los intentos de los periodistas, no se desviaron un solo milímetro de lo que se espera del club de estados y clases. Como uno de los periodistas presentes recordaba, resulta extraña la doble vara de medir empleada por Europa cuando habla de Turquía o el Estado español. Veremos qué sucede en este plano, pues el miércoles 4 de octubre el Parlamento Europeo debatirá sobre el asunto catalán.

Quienes sí que se mojaban eran los 17 observadores del Equipo de Investigación de Expertos Electorales Internacionales que el 1-O recorrieron las calles de Catalunya de forma discreta. Tal y como recoge el diario Gara, su directora, la neozelandesa Helena Catt, afirmaba: “Estamos atónitos ante la entrada de policías armados y enmascarados en centros de votación para impedir un proceso democrático pacífico”. Catt añadía que “ayer asistimos a acontecimientos que ningún observador de las elecciones debe atestiguar jamás, y esperamos no volver a presenciar escenas de esta naturaleza”.

Por su parte, la ONU también dio su opinión sobre el asunto. De un modo menos contundente, la Organización de las Naciones Unidas, pedía a través del Alto Comisionado por los Derechos Humanos que el Gobierno español iniciara una investigación imparcial de la violencia desatada por la policía el domingo en Catalunya.

Tampoco se hacían esperar las reacciones de los políticos españoles y catalanes. Ciudadanos y el Partido Popular se negaban a condenar los sucesos e incluso los justificaban. Xavier García Albiol decía que “a ningún policía le gusta repartir leña”. Deberíamos reflexionar acerca del porque en Badalona, ciudad de la que fue alcalde y uno de los enclaves más poblados de Catalunya, no ocurrió absolutamente nada. ¿Por qué en un feudo que el PP querría recuperar no se produjo un solo incidente? El intelectual de derechas de La Vanguardia, Enric Juliana, se hacía este lunes por la mañana esta pregunta y dejaba la respuesta abierta a una interpretación clara: la represión del 1-O que costó más de 31 millones de euros estaba totalmente programada.

Nada nuevo bajo el sol en los dos partidos de derecha españoles. Más complicado lo tenía el PSOE y el PSC para justificar la represión. Pedro Sánchez hacía equilibrismos para condenar a la vez el referéndum y la actuación policial, y afirmaba que la violencia era evitable.

Si que se escuchaban condenas en firme de otras formaciones políticas. La más clara la llevada a cabo por Ada Colau quien este lunes criticaba la violencia policial que en algunos casos fue acompañada de agresiones sexuales.

Y mientras todo el mundo reacciona, los políticos independentistas catalanes siguen -como dijo Rajoy en un célebre comentario- haciendo cosas. Hoy Puigdemont y Junqueras afirmaban que con los resultados en la mano se podía iniciar el proceso de desconexión de Catalunya. Otras personalidades, más cautas, como Marta Pascal del PDeCAT, pedían la inmediata mediación de Europa en el conflicto que el domingo tocó – ¿o no? – techo.

Las movilizaciones

Desde el mediodía miles de personas se concentraban enfrente de los ayuntamientos catalanes para protestar contra la represión policial. En muchos casos esos consistorios están presididos por políticos y políticas del PSC que fueron, como en el caso de Tarragona, fuertemente abucheados. Muy contraria fue la actitud de los asistentes con el cuerpo de bomberos y los Mossos d’Esquadra. En su caso, ambos colectivos profesionales -muy distintos por otra parte- fueron aplaudidos largamente.

Sin duda la movilización más numerosa fue la llevada a cabo por los estudiantes -y no solo estudiantes- en la Plaça Universitat y que se extendió por todo el centro de Barcelona. Esta concentración que llegó a reunir a 15.000 personas vivió su momento álgido a las 13.00 horas, cuando los y las asistentes, muchas de las cuales llevaban la boca sellada con cintas adhesivas rojas, realizaron una protesta silenciosa mientras un helicóptero sobrevolaba la zona.

El 2-O fue la resaca, pero poco tiempo queda para que se produzca una nueva gran movilización. Los sindicatos CNT, CGT y COS, la CUP, la ANC, Omnium, el Govern de la Generalitat y, parcialmente CCOO y UGT, secundan la huelga general programada para este martes en toda Catalunya como respuesta a la actuación del 1-O. Mientras, patronales y sindicatos de empresarios se han posicionado en contra del parón reafirmando así su posición en favor de la violencia.

¿Será la huelga la estocada definitiva del independentismo? ¿Qué hará esta vez el Estado español? Lo único que sabemos del cierto es que Catalunya sigue bajo un estado policial pues los efectivos policiales no se han marchado, mientras la gente continua en la calle.

2 octubre, 2017

Autor/Autora

Periodista. Miembro del Consello d'AraInfo. @AlbertAlexan


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