Altavoz

Borrón y cuenta nueva

| 1 julio, 2017 07.07
Borrón y cuenta nueva

¡Otro reprobado! Y van… varios, más de los deseables ¿Consecuencias? Ninguna, como si oyeran llover, es más, el responsable último de las tropelías de Montoro, dirá que hace un sol espléndido en esta época del año para cuanto peor mejor su beneficio propio,  el suyo mío o algo así.

La respuesta del ministro de Hacienda ha sido la habitual en estos casos, manifiesta su intención de estar ojo avizor para descubrir las debilidades de los reprobadores y al menor desliz saltar sobre la pieza para defender su honor de la osadía de los denunciantes.

¡Como si le quedara honor!

La calidad del honor del ministro ha quedado  meridianamente clara una vez que su Decreto Ley de amnistía fiscal ha sido calificado de arbitrario, injusto y al margen del mandato Constitucional, esa es la cruda realidad. Los “porqués” que argumentan desde el Gobierno para justificar tan deplorable medida son ganas de marear.

Que el titular de hacienda no parece muy respetuoso con la Carta Magna ya está constatado, ahora queda por dilucidar si el despacho profesional que el ministro abrió con su hermano ha sido beneficiario de alguna prebenda institucional. Esa sería la forma de despejar cualquier atisbo de duda acerca de lo que le queda de honorabilidad.

Su caso no deja de ser uno más en el espectáculo con el que cada día nos obsequia la comedia protagonizada por  el señor “muy español y mucho español”. Al fin y a la postre Rajoy es el responsable último de la inmundicia que nos rodea.

Montoro no es el único señalado, el ministro Soria tuvo que dimitir por embaucar al Congreso, el fiscal anticorrupción por su situación insostenible, incluso teniendo  al Fiscal General como valedor.

En realidad Moix no dejaba de ser el último eslabón de una cadena que garantiza la inmunidad de las familias “de toda la vida”. Ese y no otro es el  motivo que mueve a Nacho (Ignacio González) a  advertir a Rafa (Catalá) de la conveniencia de nombrar a un tío cojonudo que  arregle el entuerto judicial ¡Caramba, si Rafa el justiciero también ha sido reprobado! ¡Ah! y el fiscal Maza.

Claro que metidos en estos vericuetos va a ser mejor no recordar que Rajoy quería imitar el comportamiento del servil Presidente de Baleares o proclamaba la ejemplar ciudadanía del delincuente Fabra. ¡Maldita memoria colectiva! Ahora le toca a Rafael Hernando hacer de macarra y  buscar algo de Venezuela para contrarrestar.

Aunque bien mirado, corramos un tupido velo y pelillos a la mar que en este país estamos acostumbrados a hacer borrón y cuenta nueva o se dice ¿Borbón y cuenta nueva?

Cuando en 1947 Franco promulgó la ley para la sucesión a la Jefatura del Estado, se auto-concedió la potestad de elegir sucesor. El dictador  se puso manos a la obra en el cometido. Así   trajo de Roma un tierno cachivache moldeable en la observancia de los Principios Fundamentales del Movimiento.  En definitiva que la proclamación de una República, los sufrimientos para defenderla de un rebelde  y el calvario padecido durante 40 años de dictadura sirvieron para acabar en el mismo sitio: La nobleza arriba y el pueblo mendigando.

En la historia de España cada vez que se vislumbra un rayo de luz que ayude al avance social se utiliza lo de Borbón y cuenta nueva.

En 1974, antes de su conversión para hacernos el regalo de la Democracia – modélica transición mediante – “El Campechano” asumió eventualmente la Jefatura de un  Estado dictatorial durante unos meses en los que parecía que ¡Por fin! Franco nos iba a dejar en paz.

Cuando se hizo efectivo el relevo y para asumir con todas las de la ley (de Franco) la Jefatura del Estado, Juan Carlos I juró lealtad a montones de cosas, entre otras al Régimen que le había regalado la corona saltándose los principios monárquicos por los que se rige la institución. Juan de Borbón trinaba de ira contra el usurpador y contra su vástago traidor. Franco y su hijo le consolaron adecuadamente con  un Condado y una buena pensión.

Aquellos barros de componendas traen estos lodos de corruptelas, de esta forma se justifica que permanezcan en el Gobierno unos ministros reprobados. ¿No reside la Soberanía Nacional en el pueblo español? ¿No es el Congreso de los Diputados la representación de esa Soberanía Nacional? ¿No juran o prometen los altos cargos de la administración – ministros incluidos – acatamiento a la Constitución?

Si eso es así ¿Por qué se tolera que un ministro desprecie la Constitución?  ¿Por qué motivo el pueblo español soporta que le gobierne un partido imputado como organización para delinquir? ¿Qué motivos impulsan a  las nuevas camadas del Partido de la gaviota a defender con tanto ardor el legado de un genocida como Franco?

En un país de verdad sería delito la defensa pública  de los miembros de Gobiernos de Franco. En un país serio estaría penada la apología del golpismo. En un país con derechos humanos se castigarñia por disculpar a cualquiera de los ministros de gobiernos genocidas. La revisión de la historia condenará a personalidades como Fraga Iribarne, Utrera Molina o Martin Villa por colaboracionistas.

Es notorio que algunas “decentes” fortunas actuales están manchadas de sangre de muchos  inocentes. Si se hiciera una investigación a fondo de los procesos judiciales de la dictadura en muchos casos se  revertirían propiedades a sus legítimos dueños y la Iglesia Católica española perdería innumerables inmuebles producto del  inmenso expolio que ha llevado a cabo amparada por el dictador.

En fin un caos para “la gente de bien”, mejor nos regalaron una ley de punto final y aquí no ha pasado nada. Borbón y cuenta nueva.

1 julio, 2017

Autor/Autora

José Antonio Luque, es socio de MHUEL (@MHUEL_), analista social y colaborador de AraInfo.


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